7 de septiembre de 2026




Que el hombre es un olmo que da peras sorprendentes ya lo había advertido Octavio Paz en 1957, cuando publicó Las peras del olmo. Internet lo confirma ahora. Basta con ingresar a la red para navegar por mundos desconocidos en los que, al texto a veces riguroso y a veces sugerente, se añaden sonidos, músicas, voces e imágenes estáticas o en movimiento que lo enriquecen o lo amenizan. Es un viaje fascinante.

El arte ha estado siempre, desde su origen, relacionado con la belleza. De ahí el uso que en Occidente hemos hecho, y seguimos haciendo, pese a todo, del término “bellas artes” para referirnos a las creaciones que aspiran a gratificar la sensibilidad de quienes nos aproximamos a ellas con una intención mera y gratuitamente contemplativa.