Situación del empleo, nivel de informalidad y cobertura social en pandemia

En Paraguay, al igual que en el mundo, la pandemia del covid-19 afectó el funcionamiento social y económico. Las medidas de confinamiento impuestas por los gobiernos para mitigar el impacto de la crisis sanitaria tuvieron sus serias consecuencias, tanto por el lado de la oferta como por el de la demanda. En esta primera parte del informe socioeconómico del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), se presentan y analizan los principales indicadores del empleo en Paraguay.

OCUPACIÓN PRINCIPAL DESAGREGADA COMO % DE LA POBLACIÓN OCUPADA. AÑO 2020
OCUPACIÓN PRINCIPAL DESAGREGADA COMO % DE LA POBLACIÓN OCUPADA. AÑO 2020Archivo, ABC Color

De acuerdo con el estudio, al inicio de las restricciones 3.676.299 personas conformaban la fuerza del trabajo en el cuarto trimestre de 2019, con una representatividad masculina de 2.114.769 y femenina de 1.561.530. Al segundo trimestre de 2020, esta cifra mostró una caída importante como consecuencia de la aplicación de las medidas de restricción. En este periodo la mano de obra femenina resultó ser la más afectada, con una reducción de más de 200.000 mujeres, frente a una disminución de poco más de 80.000 hombres.

Luego de la flexibilización de las medidas, en el tercer y cuarto trimestre del año pasado se observa un incremento en la cantidad de personas ingresando a la fuerza laboral. Este aumento en la población ocupada se da, principalmente, por un incremento en la proporción de trabajadores hombres (27.000, comparando el segundo y cuarto trimestre de 2020). En tanto, las mujeres ocupadas en este mismo periodo de tiempo presentaron un incremento menor de casi 17.000 personas.

En cuanto a la categoría ocupacional, para el Instituto Nacional de Estadística (INE) se refiere a la relación del trabajador con respecto a los bienes de producción. Comprende al que trabaja por cuenta propia, trabajador familiar no pagado, patrón, empleado doméstico y empleado u obrero.

En 2020, las brechas están claramente diferenciadas entre hombres y mujeres. La distribución de grupos poblacionales ocupados demuestra una alta concentración de hombres en la categoría empleado/obrero privado (47,0%), seguido del que activa por cuenta propia (31,5%). Por su parte, las mujeres se aglutinan en ocupaciones mucho más vulnerables, siendo la mayor parte de estas trabajadoras por cuenta propia (34,7%), empleadas domésticas o trabajadoras no remuneradas (15,5% y 11,8%). En otras palabras, 6 de cada 10 mujeres están categorizadas en ocupaciones fuera del ámbito de una organización y dirección. A esto se suma la exposición a trabajos que requieren presencia física (empleada doméstica) y trabajos familiares no remunerados.

Al comparar con los datos del 2010, se puede observar que la estructura no ha cambiado de manera significativa. No obstante, se pueden verificar incrementos en mujeres de la categoría de trabajadores no remunerados (7,7% en el 2010 y 10,9% en 2020), que, según el INE, es la clasificación de personas que trabajan o ayudan por lo menos 15 horas en el periodo de referencia en una empresa o negocio que conduce algún miembro de su familia.

Sectores económicos e ingresos

Al desagregar la población ocupada por sectores económicos, se puede verificar que el incremento en el segundo trimestre de los años 2020 y 2021 proviene principalmente del sector terciario (24.000 personas aproximadamente), en vista a que se emplea a una mayor cantidad de personas en comparación con los demás sectores económicos. Esta mejora se observa a partir del tercer trimestre 2020, periodo en el cual se levantan gradualmente las medidas de restricción a la movilidad. No obstante, al cierre del segundo trimestre del 2021, el sector servicios sigue experimentando valores negativos (poco más de 55.000 personas aún no logran insertarse al mercado laboral desde el cuarto trimestre 2019).

En el sector primario (agricultura y ganadería mayoritariamente), se evidencia un incremento de aproximadamente 74.000 personas (comparación segundo trimestre de los años 2020 y 2021). Este resultado refleja cómo las personas, que tienen a sus familias viviendo en áreas rurales, encontraron en ellas un refugio, volviendo a su lugar de origen luego de haber perdido sus empleos. Por su parte, el sector secundario registró un incremento de poco más de 27.000 personas comparando los segundos trimestres de 2020 y 2021.

Finalmente, el aumento de empleos en el sector de la construcción es notorio, impulsado por las obras del gobierno paraguayo que no sufrieron interrupciones pese a la pandemia.

Siguiendo los conceptos del INE, la ocupación principal se refiere al tipo de trabajo, profesión u oficio que efectuó la persona ocupada en el periodo de referencia, sin importar la forma de pago (en efectivo y/o especie), con que se le retribuyó por el trabajo realizado. Al observar estas categorías en 2020, se puede verificar que las mujeres están más expuestas a la situación actual debido a que trabajan en áreas concentradas en servicios y ventas (30,0%), mientras que los hombres más operarios se concentran en la categoría oficiales, operarios y artesanos (21,9%). De esta manera se puede identificar la sobrerrepresentación de las mujeres en estas áreas.

Diferencia de ingresos entre hombre y mujeres

Al considerar el promedio de ingreso mensual real se identifican diferencias entre hombres y mujeres que trabajan de manera independiente o que activan en labores domésticas. En 2020, el promedio de ingreso real mensual del total de la población ocupada fue de aproximadamente G. 1.400.000, siendo mayormente representado por hombres (G. 1.500.000 mensuales y G. 1.190.000 mensuales para las mujeres, aproximadamente). Sin embargo, si se caracteriza por su ocupación principal, la brecha de estos ingresos es aún más amplia, con diferencias de G. 625.000 en la categoría de independientes y de G. 482.000 en labores domésticas (representando diferencias de 33% y 29% respectivamente)

Es de destacar que si estos ingresos se comparan con los de hace una década, es posible observar que la brecha se ha reducido en la categoría de empleadas domésticas (41% en 2010 y 29% en 2020); sin embargo, no es el caso de las mujeres ocupadas que trabajan de manera independiente (31% en 2010 y 33% en 2020).

Población desocupada e informalidad

De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), una persona puede ser clasificada como desocupada si no trabajó una hora en una actividad económica en los últimos siete días anteriores al día de la entrevista, si está disponible para trabajar o si busca activamente trabajo.

El informe del PNUD bajo el asesoramiento técnico de la Consultora MF Economía/Inversiones revela que al comparar los periodos del segundo trimestre de 2020 y 2021, se observa un incremento del 25,6% de la población desocupada femenina.

En el segundo trimestre de 2021, las personas de esta clasificación representaron 297.371 habitantes, de los cuales cerca de 130.851 fueron hombres y 166.521 mujeres. Al comparar estas cifras con el mismo trimestre del 2020, se observan diferencias, siendo la mujer la más afectada con un aumento en la desocupación del 25,6% (36.096 personas) mientras que los hombres presentan un incremento del 10,7% (23.373 personas).

Sin embargo, si se comparan con el periodo de inicio de la pandemia (primer trimestre 2020), se observa un incremento del 27,7% de la población desocupada femenina (36.096 mujeres más desempleadas que no logran insertarse al mercado laboral paraguayo).

Con respecto a los niveles de informalidad, el INE considera la ocupación principal de este grupo poblacional. No se incluyen empleos en actividades agropecuarias, conforme a las recomendaciones de la OIT, que señala lo siguiente: “La recopilación de datos de la actividad agrícola constituye un desafío operativo y conceptual, ya que aquello que funciona bien o que se comprende y comunica bien por medio de preguntas en una encuesta aplicada en zonas urbanas, no necesariamente funciona en las zonas rurales”.

Ocupación informal

Así, la definición de ocupación informal adoptada por el INE incluye a: - Empleados y obreros públicos que no aportan al sistema de jubilación o pensión.

- Empleados u obreros privados que no aportan al sistema de jubilación o pensión, independientemente de la situación de la empresa donde trabaja.

- Patrones o empleadores cuyas empresas no están inscriptas en el Registro Único de Contribuyentes (RUC) del Ministerio de Hacienda.

- Trabajadores por cuenta propia cuyas empresas no están inscriptas en el RUC del Ministerio de Hacienda.

- Trabajadores familiares no remunerados, independientemente de que las empresas donde trabajan tengan o no RUC.

- Empleados domésticos que no aportan al sistema de jubilación.

El informe socioeconómico del PNUD revela que la informalidad en Paraguay entre los periodos 2015 y 2019 ha mantenido una tendencia levemente a la baja. No obstante, en 2020 se presentó un aumento considerable de 3 puntos porcentuales en los ocupados masculinos. Sin embargo, es importante destacar que las mujeres históricamente enfrentan mayores niveles de precarización laboral y desocupación.

En el año 2020, el 66,2% de las mujeres ocupadas se declararon informales, en otras palabras, se trata de independientes que no están inscriptas en el Registro Único de Contribuyentes y/o dependientes que no aportan al Sistema de Jubilación o Pensión pública (IPS). No obstante, esta cifra se ha reducido en los últimos ocho años, es decir, cerca de 7 de cada 10 mujeres ocupadas se encuentran trabajando de manera informal, con una mayor tasa de informalidad entre los 15 y 24 años.

Si se desagrega por categoría ocupacional, se observa una concentración de más del 80% en las mujeres que trabajan como empleadas domésticas o cuentapropistas (95,7% y 85,7%, respectivamente). Esto podría suponer condiciones precarias de empleo, caracterizados por ingresos bajos, falta de cobertura de seguros médicos, de aporte a cajas de jubilación y otras condiciones que implican desventajas.

Cobertura de salud y de seguridad social

Otro aspecto fundamental abordado en el estudio del PNUD es el referente a la salud y la cobertura social.

En el último año, la salud se ha vuelto una prioridad para toda la población mundial. En Paraguay, el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social tiene en marcha su Política Nacional de Salud 2015 – 2030. Bajo el lema “Avanzando hacia el Acceso y Cobertura Universal de la Salud en Paraguay”, la cartera sanitaria lleva a cabo varias acciones para mejorar los servicios orientados a cuidar la salud de la población. Sin embargo, históricamente en Paraguay este derecho fundamental no ha sido garantizado a todos sus habitantes.

En 2020, cerca de 7 de cada 10 paraguayos se encuentran excluidos de algún tipo de cobertura de salud. En este sentido, se pone énfasis en las mujeres que enfrentan esta carencia.

Del total de mujeres consultadas si tenían un seguro médico vigente en el país, el 74,2% respondió que no cuenta con ningún tipo de cobertura, el 19,7% mencionó que lo tiene a través del Instituto de Previsión Social (IPS), el 5,0% paga por un seguro médico privado y el restante 1,2% con otros tipos.

Entre 2010 y 2019 se puede observar cómo las mujeres que no contaban con ningún tipo de seguro médico han presentado una tendencia a la baja, pasando de 76,5% a 71,6%. No obstante, en el último año esta cifra alcanzó al 74,2% de ellas. Esto podría explicarse por la pérdida de empleos que proporcionaban algún tipo de seguro, así como a la merma de ingresos que impidió el pago del seguro para cubrir otros gastos de primera necesidad, como la alimentación. Esto significa un retroceso de aproximadamente 10 años, lo cual ratifica las circunstancias desfavorables de estas mujeres para enfrentar la pandemia. Además, teniendo en cuenta los aportes jubilatorios como un indicador que revela la precariedad del empleo, se puede observar desde el 2011 al 2020 una tendencia positiva en el porcentaje de mujeres que cuentan con este tipo de seguridad social.

Más desventajas

De igual manera, el impacto en el último año debido a la pandemia ha sido menor, pasando de 23,2% en 2019 a 22,0% de aportantes femeninas en 2020, resultando en un retroceso de entre dos a tres años aproximadamente. En este sentido, se ratifica la situación de desventaja a la cual están expuestas estas mujeres ante el desafío de cubrir sus necesidades futuras. Como revela el estudio, las mujeres han llevado la mayor carga del impacto provocado por la pandemia. Las condiciones sociales y económicas han ido en detrimento de las posibilidades de mantener y acceder al mercado laboral, revelando la aún importante brecha de género existente en el país.

En la próxima edición se presentará el análisis sobre el espectro habitacional, el rol de las mujeres jefas de hogar, así como los ejes de propuestas bajo condiciones y esquemas de soporte al empleo femenino, impulso de nuevas oportunidades y capacidades.

Salud

Cerca de 7 de cada 10 paraguayos en 2020 están excluidos de algún tipo de cobertura de salud; en especial mujeres se enfrentan a esta carencia.

Obras

El aumento de empleos en construcción es notorio, impulsado por obras del Gobierno que no sufrieron interrupciones pese a la pandemia.

Foco

Estudio aborda la situación de hogares y viviendas en Paraguay, con foco en principales indicadores de empleo e ingresos, y en grupos más vulnerables.

Brecha

Hay gran brecha de género en el Paraguay y se ratifica la situación de desventaja en la que se encuentran mujeres ante el desafío de cubrir sus necesidades.

Tareas

6 de cada 10 mujeres están categorizadas en ocupaciones fuera del ámbito de una organización. A ello se suman tareas familiares no remuneradas.

Facilitar

Desde el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo-Paraguay esperan que el estudio sirva como herramienta para facilitar y acompañar el diálogo.

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