¿Solo especular con la tarifa de Itaipú?

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La plena disponibilidad de la energía paraguaya en Itaipú no solo depende de la infraestructura, decía el presidente de la ANDE.
La plena disponibilidad de la energía paraguaya en Itaipú no solo depende de la infraestructura, decía el presidente de la ANDE.GENTILEZA

La definición del modelo comercial que regirá después de la revisión del Anexo C del Tratado de Itaipú en 2023, año en que caduca el plazo de medio siglo que impone el documento bilateral para que los gobiernos de nuestro país y del Brasil revisen sus disposiciones, “es fundamental para Brasil”, sostenía ya en 2017 el entonces director general brasileño de la entidad binacional, Ing. Luiz Fernando Vianna, en una entrevista con “Valor Económico” del vecino país.

Especular con la tarifa

¿Qué estrategia formula el Gobierno paraguayo de turno para ese futuro de la binacional cada vez más inminente?

De las manifestaciones públicas de sus voceros –expresas e impresas– se desprende una interpretación, casi irrebatible: especular con el Costo de Servicio de Electricidad (tarifa) de la entidad binacional, a pesar de las acentuadas modificaciones que aún experimentará, con la intención de asegurarse ciertos ingresos, indispensables desde la perspectiva de la crisis que planea amenazante sobre la economía del país debido a factores externos pero también internos, pero extraños a la producción y comercialización de su energía.

Hasta hoy, 20 de marzo de 2022, el Gobierno paraguayo sigue aferrado a una posición: congelar la actual tarifa de Itaipú en su actual nivel, del que, dicho sea de paso, no desciende hace más de una década, y distribuirse con Brasil, en partes iguales, el ingreso que resultase de esa maniobra.

Un ingreso adicional o artificial, porque tanto el peso de las cargas como el de la amortización de los aún componentes de mayor peso de la canasta de costos de Itaipú deben contraerse a medida que se acortan los plazos de devolución, una operación lógica en toda actividad financiera, por más simple que fuere; aunque cuando se trata del renglón financiero de la entidad binacional “hasta lo cierto se hace dudoso”, razón por la cual los ecos del reclamo de una auditoría integral, sin desbordes parcialistas, de todo lo “invertido” y gastado en la Obra del Siglo XX no se extinguirán aún con la irrupción del medio siglo o de todo el siglo inclusive.

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La misma “estrategia”

Si profundizamos nuestra mirada, al menos hasta el 2023, o sea hasta dentro de 17 meses, de los documentos oficiales se desprende la misma estrategia, claro un poco más amplia, con montos superiores, más ambiciosos pero, en definitiva, con la misma filosofía: jugar con la tarifa, para que encima del costo genuino de Itaipú fluya hacia las administraciones de ambos Estados un buen caudal de ingresos que ya no estaban previstos, al menos según el Anexo C aún vigente. Esto, según la fábula oficial, lo conseguirían con la inyección al conjunto “costo del servicio de electricidad”, de nuevos conceptos y, por ende, la imposición de montos, que sustituirían las cargas de los préstamos y su amortización, que contrajo la entidad para la construcción del aprovechamiento hidroeléctrico.

¿Nada más?

En el ámbito interno, la defensa de la posibilidad de un aprovechamiento superior de nuestra energía en nuestro territorio, recordemos que en la actual matriz energética la tajada que corresponde a la energía eléctrica no pasa del 19% y que la leña y el carbón extraídos de nuestros bosques moribundos ocupa el 43% y los derivados del hoy superapreciado petróleo el 38% restante.

La exportación real de nuestro excedente, no la exótica “cesión” a cambio de una “compensación” que compensa muy poco, son apenas consignas, jingles, para cazar votos en tiempos electorales. En rigor, en el cronograma de este gobierno, también de los que le precedieron, la plena disponibilidad de la energía paraguaya en Itaipú fue aplazada hasta las calendas griegas.

Vianna, el penúltimo director general brasileño de Itaipú durante el gobierno de Jair Bolsonaro, advertía ya en 2017 que debe revisarse “como va la comercialización” de su producción.

¿Dividir el control de la central?

En su entrevista con la publicación brasileña, el Ing. Vianna expuso otra preocupación: el sistema de operación de la central.

“Tenemos una sola planta. En la sala de control hay operadores paraguayos y brasileños. El mantenimiento lo hacen operadores de ambos países”. El técnico fue también director de Companhia Paranaense de Energía (Copel), una de las empresas eléctricas más grandes del Brasil. Retomaba entonces, muy elípticamente por cierto, la posibilidad a la cual se refirieron otros colegas suyos, paraguayos, antes del 2000, cuando se discutía la modificación del Anexo A (estatuto de Itaipú): la posible división de la usina en sus partes paraguaya y brasileña.

Recordemos que hay diez unidades de 50 Hz (la frecuencia paraguaya) y diez de 60 Hz (la frecuencia brasileña).

La anhelada tarifa intermedia

En uno de los documentos que la Cancillería subió a su página web en 2021, se lee la posible estrategia paraguaya para la revisión del Anexo C en 2023:

- Tarifa alta: US$ 22,60/kWmes. Se mantiene la tarifa con nuevos componentes del “costo” que reemplace al servicio de la deuda en similar proporción.

- Tarifa baja: US$ 9,61/kWmes. Aplicación del Anexo C, sin nuevos componentes.

- Tarifa intermedia, US$ 15/kWmes, con nuevos componentes del “costo” en una proporción del 50% del servicio de la deuda. Fue la recomendada por las comisiones técnicas al Equipo Negociador del Poder Ejecutivo.