Cuando dicen que la industria local creció tanto, hasta la UIP desconfía

Me sorprendí (una vez más) al leer las expresiones de nuestro ministro (ingeniero) Luis A. Castiglioni en el Día de la Industria Nacional (08.09), quien afirmó (sin sonrojarse) que “la industria paraguaya logró una evolución importante, al punto de convertirse ... en el motor del crecimiento económico”. Además, enfatizó que en los últimos 10 años logró un verdadero récord en la participación de PIB, ya que la industria creció seis veces en el PIB en la última década.

La década energética pérdida
La década energética pérdidaABC COLOR

“Un verdadero récord, pues ese valor es el más alto de la historia industrial del Paraguay”, añadió. “Ya he hablado de segmentos dentro de la industria, el secundario, que incluye a los sectores de la manufactura, de la construcción, de la energía y agua, que representan actualmente el 34% del PIB, pero si solo se considera la producción industrial o lo que sería la manufactura en sí, este representa cerca del 20% del PIB total, …”. Oikoite, eguatamína ecalculá.

Pero la duda despertó mi atención, ante semejantes cuantificaciones de la máxima autoridad del sector, ya que había leído antes el informe mensual publicado por la Cappro (Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales) en su portal, pero no encontré información alguna (a favor o en contra), ni en la academia, ni en el boletín mensual de la UIP (Unión Industrial Paraguaya) en su portal, amén de no tener relación alguna con su propio slogan (¿? MiPYMES COMPITE). Tampoco encontré información relevante en el portal oficial del MIC, que tiene dos “viceministerios ad hoc” (Industria y MiPymes), con muchos indios, pero ningún “cachique”. Allí lo único que encontré fue 100% marketing y todo ingeniero debe saber que:

En el portal de la Cappro pude leer los siguientes ítems generales:.

- Procesamiento de (granos), a julio cayó 30% con respecto al 2021.

- Utilización de la capacidad (instalada) cae al 55% (histórico).

- Participación del complejo soja cae a su nivel más bajo (39%) desde 2012.

- Pronostican que la sequía persistiría hasta mediados de 2023, pese a que el PGN 2023 del MH apuesta a una nueva superproducción de soja.

Cappro menciona en su último boletín que pasan los peores cuatro años de su historia institucional. Se preguntan por qué exportar productos primarios si localmente pueden darles mayor valor agregado (industria), porque hay capacidad suficiente para ello.

Como las autoridades de turno repiten que “Paraguay es el mayor productor per cápita, y el mayor exportador de energía eléctrica (EE) limpia y renovable en el mundo”, por eso creí oportuno analizar para sapiens legos qué pasó realmente en la última década, cuál es la verdad porque el anterior y actual criterio político energético a ser impuesto, sería enmascararla para tratar de mantener el statu quo binacional indiviso post IB23, pero con la misma locomotora (a pedal), conducida por los mismos acólitos indivisos, enajenando nuestro (único) bono energético país, para el próximo gobierno y para las próximas generaciones, amén de que nuestro aporte al cambio climático global es de apenas el 0,09%, pero ahora “todes somos verdes e inclusivos”.

Sabemos que la humanidad es una devoradora insaciable de energía, por ello es un recurso estratégico país. El consumo indiscriminado de este recurso esencial se disparó en las últimas décadas, acelerando el cambio climático y no dejó de crecer pese a las guerras, ni las sucesivas crisis político-económico-energéticas frenaron esa tendencia, solo ha habido un ligero “delay” en el 2020 debido a la pandemia.

Ahora, los líderes mundiales nos piden que (todes) seamos verdes (descarbonización) y que los países pobres (solo) produzcan alimentos y energía para los países ricos, mientras ellos desarrollan tecnología y patentes, ensanchando la brecha social y la franja de pobreza. Se sabe bien que en países subdesarrollados el crecimiento económico país es directamente proporcional al consumo de energía (primaria); más consumo equivale a más crecimiento económico, así de simple e independiente del uso final.

Sabemos que la demanda energética (primaria) de un país es un dato duro medible y que está muy relacionada con el PIB, con su capacidad industrial y con el nivel de vida de sus habitantes, solo hay que saber relacionarlos con indicadores adecuados para convertir datos en información.

En el proceso de crecimiento económico de un país, la industria aumenta en importancia, igual que el sector transportes, entre otros y, paralelamente, se consumen importantes cantidades de energía. A ello se va uniendo el proceso natural de la creciente mecanización de las actividades económicas (valor agregado) y el aumento del uso de energía residencial o doméstico (confort).

No obstante, el desarrollo tecnológico asociado a poderosas herramientas informáticas integrales permitió reducir en parte el uso de energía para iguales niveles de actividad económica, alcanzándose una mayor eficiencia (países desarrollados) para los sistemas de producción y uso de la energía útil (industria 4.0 Up). Ergo, podemos evaluar crecimiento, actividad industrial, energía y eficiencia como un todo, convirtiendo datos en información. Esa demanda de energía por habitante sería uno de los indicadores más fiables del desarrollo económico de una sociedad.

Sabemos que los países en los que el consumo diario per cápita de energía está por debajo de 3,5 kWh sufren de pobreza extrema, ya que se considera que 3,5 kWh es el consumo mínimo diario de energía primaria que necesita una persona que realiza alguna actividad para subsistir, cualquiera sea el país donde viva. Esa energía primaria per cápita país es la consumida a diario, contabilizadas todas las fuentes de energía y posteriormente se transforma en otras fuentes secundarias para su uso práctico: electricidad, calor, frío, transporte, fuerza, etc. En otras palabras, los datos primarios (KTEP), aunque expresados en kWh, indican el consumo de todas las fuentes de energía accesibles a cada ciudadano de cada país (no confundirla con energía eléctrica, pues esta representaría única y aproximadamente el 20% del total de energía consumida a diario, según sea el país).

Adicionalmente, el consumo de energía está estrechamente ligado a los niveles de ingreso, y más ingresos equivale a mayor consumo. Por eso, según el consumo energético per cápita los países se pueden agrupar en cinco grandes bloques:

a) Menos de 3.5 kWh (pobreza energética extrema): África subsahariana, (Chad), así como ciertos países de Asia.

b) Entre 3.5-50 kWh (pobreza energética elevada o muy elevada): Son los más pobres del grupo, como ciertos países de América del Sur, incluido Paraguay, sur de África y ciertos países asiáticos. Acceso parcial a ciertos servicios públicos precarios (calidad y cantidad).

c) Entre 50-100 kWh (países con consumo energético medio): Europa del Este; América: (México, Argentina, Brasil, Uruguay), etc.

d) Más de 100 kWh (primer mundo energético): todos los países de Europa Occidental, Oceanía, América del Norte, OECD, mayor nivel de desarrollo y confort.

e) Más de 250 kWh (derroche energético en los Estados del Golfo Pérsico (Qatar). Visto de esta forma, el problema energético no es un problema de escasez del recurso, sino del despilfarro en su uso, y de la enorme desigualdad en el reparto global de su consumo, ya que el 20% más rico de la población mundial consume el 80% de todos los recursos energéticos, conocido como Principio de Pareto (regla 80-20).

En definitiva, las sociedades actuales, sea cual sea su nivel de bienestar, no pueden funcionar ni sobrevivir sin un abastecimiento adecuado y regular de energía, para que todo el proceso del ciclo energético (obtención, procesado y suministro, allí donde y cuando se requiera y al menor costo posible) constituye un apartado significativo del sistema económico mundial.

También, por todo ello y por su carácter de “insustituible”, la energía es un factor geopolítico y geoeconómico, protagonista de las relaciones y la convivencia humana, con sus conflictos y sus logros, claro hay que tener “estrategia y generales” con actitud para ejecutarlas, como bien citaba Sun Tzu (500 aC).

Sin pretender que este paper sea una tesis de ingeniería económica, pero sí el inicio de algún paradigma, pido paciencia porque el tema ya fue desarrollado, pero desde otra óptica, que no repetiré pero sí ampliaré, decisión que quizás obligue al lector a releer ese artículo, entre otros, escrito el año pasado, titulado ¿Crecerá el país este 2021? al que pueden agregarle 2022, 23, ere eréa o hasta que el apagao nos alcance.

La planilla que incluyo en estas páginas expresa en datos duros y oficiales nuestra realidad 2012-2021. No haré juicio de valor alguno, salvo lo obvio, para que el lector saque sus propias conclusiones. En la misma se observan los datos duros de la última década, son resultados de la gestión, en la que:

a) En lo macro país

- La oferta de energía primaria (Eprim) se redujo solo un 8%, a pesar de la peor sequía hídrica del siglo, cubierto por el stock 15%, mientras que el consumo (Eprim) se incrementó 46% (53,5% del total), a pesar de que la exportación de nuestros excedentes energéticos fue del 47%. Se cumple el ratio oferta:demanda = 2:1. Quizás por ello la oferta no agregó una sola nueva fuente energética en dicho periodo.

- El consumo de EE local ANDE fue de solo 9,3% de la oferta (minoritario), pero el de derivados (100% importado, exportando US$) y biomasa (100% local, a costa de deforestación) fue superior al doble.

- El consumo de derivados se incrementó un 58% (100% importado), cifra muy similar a la tasa de expansión del consumo de EE ANDE. No hablaré de los derivados, porque parece que es un feudo local aparte, como los enclaves binacionales, pero en Biomasa sí hay estudios previos, elaborados por el VMME (FB - 2012) en el que se evidenciaba que la oferta ya era muy inferior a la demanda (1:2), o sea el apagao forestal ya era una realidad, aunque Infona y MADES miopes miren en modo K, por suerte apareció Paracel, con su plantación de 150 mil ha, pero de 140 millones de eucaliptos sustitutos de especies nativas. (https://paracel.com.py/sustentabilidad/).

- Los datos duros confirman que somos un país pobre, o de bajos ingresos, o de pobreza energética elevada, ya que el ratio resultante (Eprim país/día/hab.) es menor a 30 Kwh/día per cápita, de los cuales, la EE ANDE nacional y disponible no cubre ni el 25% de las necesidades básicas país. Esto implica que más del 50% de nuestra matriz energética país no es renovable, ni sostenible, ni verde. Ratios mostrados evidencian también que el valor agregado país es muy bajo (US$/KWh), pero como desconozco el costo medio anual de la Eprim, no pude calcular ese efecto multiplicador, pero estimo “a priori” que no superaría 1(pti) dígito (+1, pero menos 9), cuando el de nuestros vecinos llegaría fácilmente a dos dígitos, por ello invito a la academia a calcularlo (multicriterios) y publicarlo.

b) En lo sectorial EE ANDE

- El consumo de EE se incrementó un 64% según VMME (63% ANDE); sin embargo, la EE industrial se redujo 24% en ese periodo, con solo 11% del total. Evidentemente, la industria no movió el amperímetro.

- La EE No facturada representó el 27,2% del consumo (suministro fuentes), pero según el gerente comercial de ANDE solo representa US$ 60 millones anuales, implicando que el 100% no superaría los 250 millones de US$. Ergo, el presupuesto ANDE 2023 sería seis veces mayor al costo de su único producto vendido monopólicamente (¿?).

- Quizás por eso (+80% endeudamiento), quieren compensar la EE No Facturada con nuevas tarifas (US$) a las nuevas Industrias ElectroIntensivas (IEI), o sea US$ 22,2 millones anuales/100 MWm (806.400 MWh) daría un costo medio de 27,5 US$/MWh. Si multiplicamos esa tarifa por 5.185.000 MWh (EE NO Facturada 2022) da US$ 142.750.000 (2,38 por US$ 60 millones).

Siguiente entrega: Resumen y conclusión.

No es

La EE ANDE disponible no cubre el 25% de las necesidades básicas país. O sea, más del 50% de nuestra matriz/ país no es renovable, ni sostenible, ni verde.

3,5 kWh

Sabemos que los países en los que el consumo diario per cápita de energía está por debajo de 3,5 kWh sufren de pobreza extrema.

(*) axelbenitezayala@gmail.com

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