El tema de la semana

Este artículo tiene 3 años de antigüedad

El pésimo servicio de transporte público de pasajeros en los últimos días hizo soportar un verdadero martirio a los usuarios. Pese a los millonarios subsidios, los empresarios decidieron adoptar fuertes reguladas, que marcaron el vía crucis de la gente durante la semana. Cada vez es más evidente el pésimo servicio del transporte público, con empresas que no cumplen con sus frecuencias y adoptan las perjudiciales reguladas ya citadas.

Por otro lado, un chofer fue grabado validando pasajes de “usuarios fantasmas”, lo que hace sospechar de negociados, y que posteriormente dicha práctica fue hasta justificada por los empresarios del sector, hecho que confirma el robo al Estado para obtener mayores montos en concepto de subsidio. Igualmente, la Contraloría General de la República halló graves irregularidades en los sistema de subsidios.

A su turno, el viceministro de Transporte, Víctor Sánchez, en entrevista con ABC Cardinal, señaló que se deben tomar “decisiones políticas” para la implementación del proyecto de horario escalonado para así descongestionar el tránsito y la creación de carriles exclusivos para los colectivos, como medida a mediano plazo para que los buses lleguen a tiempo a sus destinos. “Necesitamos que se tomen decisiones políticas para que sean implementados estos proyectos”, señaló.

Empresarios del sector también se manifestaron al respecto en un comunicado, en el que también proponen un carril exclusivo de buses, renovación de flota (eléctrica o combustión) y el subsidio por km recorrido, de manera a que siempre exista una frecuencia seguida y transbordos para optimización de troncales.

Esta crítica situación del transporte público es denunciada desde hace meses por la ciudadanía, aunque se acentuaron las reguladas en los últimos días.

En 2020, antes de la implementación de este sistema de pago del pasaje, los transportistas cobraban una subvención anual de US$ 10 millones, pero en el 2021 llegaron a cobrar más de US$ 20 millones y en 2022 la cifra ya llegó a US$ 34 millones. No obstante, dichos millonarios pagos para nada mejoraron el servicio, según los usuarios, quienes además denuncian que el transporte público “está de mal en peor”.