Política monetaria, tasas de interés e inversiones

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ABC Color

A finales de enero, el Banco Central del Paraguay (BCP) redujo su Tasa de Política Monetaria (TPM) de 6,00% a 5,75%, en un contexto favorable de inflación, tipo de cambio y en línea con las acciones de otros bancos centrales de la región. Esta decisión abre interrogantes sobre su impacto en las tasas de interés locales, el tipo de cambio y las inversiones de portafolio.

Contexto favorable

El recorte de la TPM parece ser una medida preventiva y calibrada para atender las necesidades de liquidez de la banca, seguir impulsando el crédito y sostener la demanda interna, en un contexto de bajo riesgo inflacionario. La inflación de 2025 cerró en 3,1%, por debajo de la meta central del BCP (3,5%), tras haber alcanzado picos de 4,6% interanual. Este resultado se explica, en gran parte, por la fuerte depreciación del dólar, que abarató los productos importados. Además, las expectativas de inflación para este año permanecen ancladas en la meta central del BCP, lo que refleja credibilidad institucional. A esto se suma la posibilidad de que la Reserva Federal de EE.UU (FED) recorte nuevamente su TPM, decisión que seguiría favoreciendo al guaraní y reduciría presiones inflacionarias. Así también, la decisión del BCP no fue aislada: los bancos centrales de Chile y Perú ya recortaron sus tasas en 2025, y se espera que Brasil lo haga en marzo próximo.

Tasa neutral como referencia

Las decisiones de política monetaria se guían por la tasa de interés neutral, definida como aquella TPM que permite que la economía crezca cerca de su potencial sin comprometer la estabilidad de precios. Si la TPM está por encima de la neutral, la política monetaria es contractiva, porque desacelera la demanda interna y pone en riesgo el crecimiento económico. Por el contrario, si está por debajo, es expansiva. Aunque no se observa directamente, la tasa neutral se estima mediante modelos que consideran productividad, ahorro, inversión, meta de inflación y condiciones externas.

Según el BCP, la tasa neutral se ubicaría entre 4,8% y 6,1%, con una media de 5,2%. El recorte reciente sugiere una convergencia hacia ese nivel medio, por lo que, si el contexto sigue favorable, no se descartarían nuevos recortes.

TPM y tasas de mercado

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Aunque suele pensarse que la TPM afecta a toda la curva de rendimientos –tasas a diferentes plazos de vencimiento–, en realidad su impacto directo se limita al tramo corto de dicha curva. Las tasas del tramo largo responden, además de la TPM, a otros factores: expectativas de inflación y tipo de cambio, riesgos estructurales, crecimiento futuro y credibilidad de la política monetaria.

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Michael Woodford (2003), referente en teoría monetaria, sostiene que la capacidad del banco central de influir en las tasas de largo plazo depende de su credibilidad y del anclaje de las expectativas de inflación. Complementariamente, Maurice Obstfeld y Kenneth Rogoff (1996) amplían este enfoque al incorporar las expectativas de tipo de cambio como canal de transmisión de la TPM, especialmente en economías abiertas como la paraguaya. Como evidencia, en 2025 las tasas de interés de los bonos del Tesoro paraguayo subieron con fuerza en el tramo largo de la curva, aún cuando el BCP mantuvo estable su TPM.

Expectativa sobre tipo de cambio

El reciente recorte de la TPM reduce el diferencial con las tasas en dólares, lo que modera las presiones para un guaraní más fuerte. En 2025, la apreciación del guaraní y de otras monedas en la región respondió a factores externos: dudas sobre la sostenibilidad fiscal de EE.UU. y la postura expansiva de la FED. Sin embargo, la reciente nominación de Kevin Warsh como posible sucesor de Jerome Powell en la presidencia de la FED añadió incertidumbre. Warsh es visto como más restrictivo y crítico del uso del balance de la FED para mantener bajas las tasas largas (estrategia conocida como quantitative easing o QE). Aunque en los últimos años ha sugerido que la tasa neutral debería ser más baja por efectos de la productividad inducida por la inteligencia artificial, persiste una contradicción: ¿cómo reducir la TPM y al mismo tiempo desmontar el enorme stock de bonos del Tesoro acumulado por los QE de 2008 y 2020 ejecutados para enfrentar las crisis hipotecaria y del covid-19, respectivamente?

Ante esta ambigüedad, los mercados reaccionaron de forma errática: primero fortalecieron el dólar, bajaron las tasas, castigaron al oro y a las acciones; luego, todo se revirtió. No está claro si Warsh priorizará reducir el balance o bajar las tasas, como promueve Trump. Una salida estructural sería que el Tesoro de EE.UU. asuma su responsabilidad fiscal, liberando a la FED de la dominancia fiscal. Por ahora, la incertidumbre persiste y la volatilidad se mantiene.

En el plano local, el tipo de cambio guaraní/dólar suele mostrar un patrón estacional: se fortalece en la primera mitad del año por la entrada de divisas de la soja, y luego tiende a revertirse. Todo indica que el guaraní seguirá fuerte en los próximos meses, aunque con alta volatilidad, salvo que el BCP intervenga para contenerla.

Decisiones de inversión

Para los inversionistas, la clave es entender que los rendimientos en guaraníes tenderán a disminuir gradualmente en la medida en que haya menos presiones inflacionarias: en el corto plazo por efecto de la TPM, y en el largo plazo por el anclaje de las expectativas de inflación. Sin embargo, el escenario puede cambiar si el guaraní revierte su trayectoria del 2025 y comienza a depreciarse. Por ello, y como señala el FMI (2023), la asignación estratégica entre monedas y plazos es la piedra angular de la gestión de riesgos en economías emergentes como la paraguaya, especialmente en escenarios de mucha incertidumbre.

El guaraní seguirá fuerte

Todo indica que el guaraní seguirá fuerte en los próximos meses, aunque con alta volatilidad, salvo que el BCP intervenga para contenerla.

Para los inversionistas

Para inversionistas, la clave es entender que los rendimientos en guaraníes tenderán a bajar en forma gradual en la medida en que haya menos presiones inflacionarias.

(*) Ingeniero economista, asesor de finanzas y estrategia.