La importancia del SOAT y la experiencia latinoamericana

El Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT) se ha consolidado en América Latina como uno de los instrumentos más relevantes en materia de protección de víctimas de accidentes de tránsito. Su importancia va más allá del ámbito estrictamente asegurador, para insertarse en una lógica de política pública orientada a garantizar una cobertura mínima, inmediata y universal frente a los daños personales derivados de la circulación vehicular.

Desde una perspectiva técnica, el SOAT responde a una necesidad fundamental: asegurar la reparación rápida de los daños corporales sufridos por las víctimas de accidentes de tránsito, con independencia de la determinación de responsabilidad.

A diferencia de otros seguros, su lógica no es indemnizatoria en sentido clásico, sino asistencial y objetiva. Esto significa que la cobertura se activa por el solo hecho del accidente, sin necesidad de probar culpa o dolo.

Este diseño tiene profundas implicancias. En primer lugar, reduce significativamente la burocracia de acceso a prestaciones médicas y, por supuesto, los gastos que el estado invierte en salud pública. Las víctimas no deben esperar la resolución de un proceso judicial para recibir atención, lo que resulta crucial en situaciones donde la urgencia médica es determinante. El SOAT contribuye a descomprimir los sistemas judiciales al ofrecer una vía directa de cobertura, evitando la judicialización masiva de reclamos por daños personales de menor cuantía, permitiendo que los tribunales se concentren en casos más complejos.

La experiencia latinoamericana muestra una amplia adopción de este tipo de seguro, aunque con diferencias en su diseño y alcance. Países como Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia han desarrollado sistemas de SOAT con características propias, adaptadas a sus realidades institucionales y sociales y que es precisamente lo que debe hacer Paraguay. Adoptar lo mejor en función a nuestras capacidades.

Un elemento común en la región es la tensión entre la universalidad del sistema y su sostenibilidad financiera. La obligatoriedad del seguro busca asegurar una amplia base de contribuyentes, pero la evasión –especialmente en vehículos informales o en zonas rurales– sigue siendo un problema recurrente. A ello se suma el impacto del fraude, que incrementa los costos y pone en riesgo el equilibrio técnico del sistema.

Desde el punto de vista actuarial, el SOAT presenta particularidades que lo diferencian de otros seguros. La imposibilidad de segmentar el riesgo de manera individualizada, debido a su carácter obligatorio y social, limita la capacidad de ajustar primas en función del perfil del asegurado. Esto exige un diseño cuidadoso de tarifas y coberturas, así como mecanismos de compensación entre aseguradoras o la conformación de un solo grupo coasegurador.

Asimismo, el SOAT enfrenta el desafío de adaptarse a nuevas realidades. El crecimiento del parque automotor, la aparición de nuevas formas de movilidad (como motocicletas y plataformas digitales) y el aumento de la siniestralidad en ciertos segmentos requieren una revisión constante de sus parámetros. A pesar de estos desafíos, la importancia del SOAT en América Latina es indiscutible. Se trata de una herramienta que combina elementos de seguro, política pública y protección social, y que ha demostrado ser eficaz para garantizar un mínimo de cobertura en un ámbito de alto riesgo como el tránsito.

En conclusión, el SOAT no solo cumpliría una función técnica dentro del sistema asegurador, sino que constituirá un instrumento esencial de equidad y solidaridad. La experiencia latinoamericana muestra que, si bien existió desafíos en su implementación, su presencia ha contribuido significativamente a mejorar la protección de las víctimas de accidentes de tránsito.

En Paraguay se debe empezar a hablar de nuevo de ello. Buscar el mejor mecanismo de implementación, coordinar con el sector privado la mejor tarifa social posible y adecuar los mecanismos de atendimiento con el sector de la salud, sin perder de vista su objetivo central: proteger a las personas frente a uno de los riesgos más frecuentes y al mismo tiempo, más impredecibles de la vida moderna.

Mejorar la protección

La experiencia en A. Latina muestra que el SOAT ha contribuido mucho a mejorar la protección de las víctimas de accidentes de tránsito.

(*) Abogado