Hasta el momento, las negociaciones entre las partes se han estancado, los ataques cruzados continúan y la amenaza mutua de destruir infraestructura energética y portuaria en la región se acrecienta.
El fracaso en las negociaciones no solo mantiene la tensión geopolítica sino que refuerza la percepción de que el conflicto podría extenderse durante gran parte de 2026 (escenario adverso que va ganando fuerza). La consecuencia inmediata es la presión alcista sobre los precios del petróleo y los fertilizantes, dos insumos críticos para la economía global y la paraguaya en particular.
Riesgos para las empresas paraguayas
De extenderse el conflicto, la economía paraguaya sería impactada a través de tres canales principales: energía, insumos agrícolas y costos financieros. Como consecuencia, las empresas tendrían que lidiar con una demanda interna debilitada, inventarios más caros, cuentas por cobrar más lentas y costos financieros mayores. Todo ello impactaría en el crecimiento, márgenes, liquidez y solvencia, es decir, en sus finanzas.
Impacto en las finanzas empresariales
Evidencia empírica: La crisis de 2022 por la invasión de Rusia a Ucrania y los rezagos de la pandemia del covid-19 dispararon los precios del petróleo y fertilizantes. En ese momento, las empresas paraguayas reaccionaron reduciendo CAPEX, renegociando contratos y buscando proveedores alternativos. Por su parte, el gobierno implementó subsidios parciales e inversiones en infraestructura para sostener el crecimiento.
Fitch Ratings (Q4 2022) reportó que la liquidez corporativa en Latinoamérica se estaba deteriorando, con empresas enfrentando mayores costos de financiamiento y caída en coberturas de intereses. En tanto, la CEPAL (2022) destacó que los shocks externos deterioraron la liquidez y solvencia del sector corporativo latinoamericano, especialmente en empresas con descalces de plazos y exposición cambiaria.
Situación actual: Hoy, el contexto internacional luce peor. Hay señales de que los shocks externos pueden ser más persistentes e intensos, presionando a la inflación doméstica y al crecimiento económico, dejando escasas o nulas alternativas para estimular el gasto fiscal y al BCP con la difícil tarea de sostener la estabilidad de precios a costa, incluso, de aceptar un menor crecimiento económico. Para las empresas, este escenario las obliga a contar con un enfoque estructural: resiliencia basada en planificación financiera y disciplina corporativa que trascienda lo coyuntural.
Los shocks externos derivados del conflicto en Medio Oriente afectarían la capacidad de las empresas en al menos dos dimensiones esenciales: liquidez —medida por el flujo de caja libre o FCF— y solvencia —medida por los indicadores EBITDA/Intereses y Deuda Neta/EBITDA—. La liquidez representa la capacidad de sostener operaciones y cumplir compromisos inmediatos, sin recurrir a financiamiento de emergencia. La solvencia, por su parte, refleja la fortaleza estructural del balance y la capacidad de la empresa para resistir shocks prolongados, sin comprometer su viabilidad.
A continuación, un caso (hipotético) de una empresa paraguaya que enfrenta shocks externos y los posibles impactos sobre sus finanzas (en millones de G.):
Escenario base (el conflicto en Medio Oriente se resuelve en 1-2 semanas:
EBITDA: 1.000
Incremento del capital de trabajo: 100
CAPEX: 400
Deuda financiera: 3.800
Intereses: 304
Escenario adverso (el conflicto se prolonga y sigue escalando):
EBITDA = 900 (menores ventas y compresión de márgenes).
Incremento del capital de trabajo: 200 (inventarios más caros y retraso en cobros).
CAPEX: 500 (mayor precio unitario de bienes importados).
Deuda financiera: 4.300 (mayor necesidad de financiamiento).
Intereses: 430 (subida de tasas de interés y mayor saldo de deuda).
Resultados:
La liquidez (FCF) disminuye en 60 % (de 500 a 200).
Incremento en intereses por mayor tasa y necesidad de financiamiento.
EBITDA/Intereses: cae de 3,3x a 2,1x, reflejando presiones sobre liquidez.
Deuda Neta/EBITDA: sube de 3,0x a 4,4x, reflejando menor capacidad de pago.
En general, los resultados anteriores son determinísticos, válidos para un único escenario adverso de las variables críticas —EBITDA, capital de trabajo, CAPEX, deuda y gastos financieros—. Sin embargo, la realidad empresarial es mucho más compleja: las compañías enfrentan múltiples escenarios simultáneos, definidos por la probabilidad de ocurrencia de cada variable.
Cuando incorporamos estas probabilidades y aplicamos una simulación Montecarlo con 10.000 escenarios posibles, el análisis deja de ser estático y se convierte en una herramienta dinámica para evaluar la resiliencia financiera. Este enfoque permite estimar la distribución de resultados y cuantificar el riesgo de deterioro en liquidez y solvencia (ver gráficos).
Los análisis tanto empíricos como hipotéticos revelan que, ante shocks externos severos, las empresas que utilizan FP estructural suelen mantener balances más equilibrados —menor descalce de plazos, deuda alineada con activos productivos y adecuada cobertura de intereses—, lo que les permite resistir mejor la volatilidad externa y preservar su liquidez y solvencia.
El rol del Financial Planning (FP)
El FP no consiste en predecir el futuro, sino en entender cómo se comportan las variables clave del negocio ante distintos shocks. Es una filosofía de gestión que exige realizar análisis de sensibilidad para entender cómo los cambios en precios, tasas, demanda o costos pueden alterar la liquidez, solvencia y rentabilidad de una firma. Su construcción requiere combinar un enfoque macro y micro, de modo que se relacionen los factores internos y externos que afectan a las finanzas de la empresa.
En un entorno incierto —como el generado por el conflicto en Medio Oriente— el FP se convierte en el instrumento central de resiliencia corporativa. Su objetivo es preparar a la empresa para reaccionar con rapidez y criterio ante escenarios adversos y no quedar a la deriva de los acontecimientos.
El FP busca coherencia entre crecimiento y sostenibilidad a largo plazo, para evitar la insolvencia en el intento.
Por lo tanto, el conflicto en Medio Oriente es un recordatorio de que las empresas paraguayas están expuestas a shocks externos, de manera directa o indirecta, y si los posibles impactos de estos no se gestionan adecuadamente pueden afectar considerablemente las finanzas de la empresa y la valorización de la firma. La pregunta que queda flotando es: ¿están preparadas las compañías paraguayas para lidiar con un escenario externo más adverso?
Shocks externos
Hay señales de que los shocks externos pueden ser más persistentes e intensos, presionando a la inflación doméstica y al crecimiento económico.
(*) Ingeniero en Economía, asesor de finanzas estratégicas.
