Es tan vieja como las grandes esfinges o megaconstrucciones para satisfacer la megalomanía de los reyes y príncipes. Desde las pirámides egipcias hasta el palacio de Versalles son ejemplos de proyectos totalmente alejados del desarrollo.
Todos, sin excepción, llevaron a la decadencia de los tiranos, emperadores o sistemas que los apadrinaron. Por ello nos extraña la buena decisión de suspender temporalmente la tarifa preferencial a ser aplicada a Atome, empresa inglesa deseosa de invertir en hidrógeno verde. Los decretos en cuestión fueron muy resistidos por la razón; era una matemática muy básica.
Tampoco es casualidad la necedad (o estupidez) de las autoridades energéticas. La renta obtenida mediante la venta de energía eléctrica, o cualquier otro recurso estratégico como los forestales, agroganaderos, mineros o servicios tecnológicos, corresponden a todos los paraguayos que pagamos impuestos. Aquellos básicos, como el IVA y otros, los pagan ciudadanos desde la pobreza extrema hasta la franja más rica. Por ello nos revela que bajo el eufemismo de “inversiones extranjeras” nos quieran embaucar. Aun utilizando prestanombres con título de PhD o amigos del poder, les recordamos que todos somos iguales ante la ley de Dios y de los hombres.
Recurriendo a los datos estadísticos y, especialmente a los del año 2016, la Itaipú estableció un récord mundial al generar 103.098.366 Mwh; pero, la superproducción solamente generó una satisfacción propagandística o “marketing” para engrandecer el ego de los emperadores energéticos temporales. Los verdaderos beneficios fueron a parar a la poderosa FIESP, la federación de las industrias y empresarios paulista, inclusive a consumidores finales de nuestro socio condómino. En la margen derecha (Paraguay) solo se generaron perjuicios económico-financieros a la ANDE. ¡Notablemente, poco tiempo después vino el tarifazo a los usuarios!
Bajo la ironía de “la máxima producción histórica”, también se generaron 27.963.846 Mwh de energía excedente, por encima de la energía garantizada. Dichos sobrantes, a precio casi gratis, aproximadamente a US$ 5,7/Mwh, en lugar de bajar la tarifa a los tres consumidores finales, ¡se aumentó! Los industriales, comerciales y domiciliarios jamás entendieron aquella maniobra estatal. ¡Ojo!, tampoco decimos que por una coyuntura se mantenga una tarifa baja todo el tiempo. Existen épocas de vacas gordas y vacas flacas. Las tarifas deben, necesariamente, ser móviles por varios motivos a saber: catástrofes naturales, catástrofes no naturales, mundiales y locales (sequía, incendios, guerra en Ucrania, Irán, Venezuela, etc.).
Aquella producción la hemos desaprovechado y, lo peor, transmitido a todo al pueblo. Increíblemente, ese año se le obligó a la ANDE a adquirir de Itaipú la tarifa a US$ 32/Mwh, ¡la más cara de todos los tiempos! El “sinceramiento tarifario” se veía venir hacía una década. Era tan obvio para muchos analistas, pero tan obscura para los administradores.
¿Por qué ocurrieron estas cuestiones absurdas? Existe una palabra: prudencia, o previsibilidad, o planificación, cualidades que consisten en actuar con sensatez y cautela, evaluando los posibles riesgos. Es lo que necesitan las empresas, tanto públicas o privadas. Los que dependen del salario mínimo y hasta la economía subterránea lo utilizan para sobrevivir. La única “empresa” que no depende del clima, de la coyuntura económica, de guerras y otras variables es el narcotráfico. La mayoría de los mortales miramos al cielo para encomendar nuestro futuro, estos monstruos miran al centro de la Tierra.
Aquel equipo político del periodo 2013/2018 son los mismos economistas que hoy medran en el sector “privado”. Los más informados saben quiénes conforman este grupo económico que participa en la mayoría de los contratos del Estado, o apadrina estas inversiones. Dios los crea y el diablo los mantiene. Hoy, están “administrando” el país a través del poder ejecutivo, su prestanombre principal. Ya mañana lo veremos en las primeras planas o cuando los EE.UU. los declare, ¡de nuevo! “significativamente corruptos”. Por ello, entre las decisiones más notables que el ejecutivo firmó, es el SOFA, el que más inspira confianza y el caballo de troya que no notaron los narcos y sus esbirros políticos. O, ¿quién sabe?, tuvo algo que ver con algunas sanciones levantadas.
Pero, ¿dónde están los sindicalistas del Estado? Dan la impresión que quieren hacer lo mismo que hicieron con la Copaco, reventarla para luego adjudicar la comunicación a las empresas amigas del poder. Ya se socializaron las pérdidas, ahora están capitalizando las ganancias. ¡Eso quieren hacer con la energía! Con la estrategia de congraciarse con la “creación de empleos”, lo que hace esta minoría es lavar sus capitales mal habidos, a costa de la mayoría. Nada que esté basado en el egoísmo, la avaricia, la lujuria, la gula y la pereza puede durar 80 o más años. Esto terminará, aunque sea por muerte natural.
Ya en el 2016 los “genios” de la energía, con el poder omnímodo del patrón, idearon las inversiones más ridículas sobre el hidrógeno verde. Le dediqué un artículo al que titulé “Green silicom” (https://www.abc.com.py/edicion-impresa/suplementos/economico/energia-a-precio-de-costo-1348448.html), el 21 de marzo de 2015. Luego vino la represalia (https://www.abc.com.py/edicion-impresa/economia/otro-proyecto-fuera-de-la-finalidad-de-itaipu-1668559.html). Este tipo de tretas del “sistema”, con base en el quincho, se viene pergeñando hace más de once años. Es similar a la negativa rotunda de construir la esclusa de navegación con la finalidad de concentrar los recursos del MOPC a las empresas vialeras. El corredor bioceánico y los bi-trenes ya tenían dueños; los grupos amigos siempre presentes. ¡¿Porqué no se construyeron ambas?! Hoy Panamá está invirtiendo en su tercer canal con recursos propios (peajes, servicios y turismo). Necesitamos un Omar Torrijos en Paraguay, ¡no un general Noriega!
¡Cuidado, señor presidente! Uno solo de los siete pecados capitales lo puede llevar al infierno. Ya hemos advertido en decenas de artículos que los daños financieros ocasionados a la ANDE en el Acuerdo Operativo, AO, trienal de Itaipú 2024/2026, equivale a más de US$ 300.000.000. Ya todos saben a esta época que dichos montos fueron a parar a la “caixiña” de los gastos discrecionales de ambas márgenes, aunque la izquierda, gracias a la ANEEL, ya devolvió a su fisco. La margen derecha aún no lo hizo completamente a la ANDE.
Si en el hipotético caso que en la revisión del Anexo C se aplica lo que establece el Tratado, ingresos = egresos, la tarifa real de energía garantizada sería US$ 19,50/Mwh y la tarifa de potencia US$ 10/Mwh. Aún así, ¡no se puede aceptar la propuesta tarifaria de Atome! Mire que no estamos hablando de la variación del dólar, del petróleo y de las propias tarifas del mercado regional de la electricidad. Tampoco estamos hablando de la imposibilidad técnica del SIN-PY y la capacidad financiera de la ANDE. ¡Por qué no indexamos la electricidad a los barriles de petróleo! El viejo trueque es mejor que el subsidio a empresas internacionales que llevarán sus rentas a Inglaterra, o quien sabe a qué paraíso fiscal.
Por último, amable lector, ya advertimos (y fuimos los primeros en demostrar) que los excedentes de energía en las binacionales ya tienen fecha de vencimiento, año 2030/31. Luego se viene la gran crisis energética, la quiebra de muchas empresas pequeñas, medianas y, ni qué decir, las grandes industrias. No nos hagamos los “churros del desarrollo” por proteger a inversionistas lavadores de dinero sucio. Que dichas infraestructuras no queden en el ridículo como muchos “rascacielos” vacíos, iluminados solo hasta el segundo piso. ¡Véalo por las noches! Vacíos como el cerebro de los narcopolíticos que los prohijaron.
En otras entregas hablaremos del devenir energético, por ejemplo, de las futuras compras de la ANDE, ya sean de fuentes solares y/o térmica a un costo o tarifa entre 70 a US$ 100/Mwh ¡para luego vender a US$ 30/Mwh, por 15 años! Lanzamos algunas incógnitas para el ejercicio energético:
Pregunta 1: ¿Cuánto es la tarifa que actualmente paga Juan Pueblo? Las tarifas US$/Mwh.
1) 0 A 50 Kwh. = 311,55 G/ Kwh US$ 50,74 Mwh.
2) 51 A 150 Kwh. = 349,89 G/Kwh US$ 57 Mwh.
3) 151 A 300 Kwh. = 365,45 G/ Kwh US$ 59,50 Mwh.
4) 301 A 500 Kwh. = 403,82 G/ Kwh US$ 65,80 Mwh.
5) 501 A 1.000 Kwh = 420,27 G/ Kwh US$ 68,45 Mwh.
6) Mayor A 1.000 Kwh = 435,51 G/ Kwh US$ 70,93 Mwh.
Cotización dólar/G. = 6.140.
Pregunta 2: ¿Todos los usuarios de la ANDE pagan tarifas iguales? No, los dos primeros niveles tarifarios corresponden a grupos en condiciones de vulnerabilidad; es decir, pobreza general y extrema.
Pregunta 3: ¿Se agrega IVA a todas las tarifas mencionadas? Sí, a la base se le deben adicionar IVA más alumbrado público.
Pregunta 4: ¿Dónde se acordó la tarifa de Atome? ¿En Mburuvicha Róga, en el quincho o en el Palacio de Gobierno? Cualquiera sea la respuesta, es un mal negocio para el Estado.
Pregunta 5: ¿Cuál será la tarifa para la criptominería dentro de 3 años? ¿Continuará a US$ 44/Mwh, menor que la tarifa de los pobres? Sin aplicar una tarifa técnica, para cualquier industria, sería firmar el certificado de defunción de la ANDE.
Inentendible maniobra
Dichos sobrantes, a precio casi gratis, cerca de US$ 5,7/Mwh, en lugar de bajar la tarifa a los tres consumidores finales, ¡se aumentó!
(*) Exsuperintendente de Energías Renovables de IB.
