¿Qué ha venido pasando con los precios de productos de la canasta?

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ABC Color

Paraguay cerró junio último con una inflación interanual de 2,1%, uno de los registros más bajos de América Latina. La comparación publicada por Bloomberg Línea muestra que solamente Costa Rica, Panamá y Ecuador presentaron tasas inferiores. El resultado paraguayo también queda 2,15 puntos porcentuales por debajo de la mediana de los 19 países incluidos, situada en 4,25%. Esta posición distingue al país dentro de una región marcada por diferencias significativas, con variaciones que van desde tasas negativas hasta el 544% registrado en Venezuela.

La distancia es más clara frente a los socios del Mercosur. Así, Uruguay registró una inflación interanual de 4,25% en junio, Brasil 4,64% y Argentina 33,5%. En tanto que Paraguay presentó una tasa 2,15 puntos porcentuales inferior a la uruguaya, 2,54 puntos menor a la brasileña y 31,4 puntos por debajo de la argentina. El contraste refuerza ciertamente la imagen de estabilidad de precios de la economía paraguaya y mejora, en teoría, la previsibilidad para el consumo, el ahorro y la inversión. Sin embargo, una inflación menor no implica que el nivel general de precios sea bajo, sino que su ritmo de aumento fue más moderado.

El panorama latinoamericano muestra que la inflación dejó de ser un fenómeno uniforme, refiere Bloomberg. Argentina redujo con rapidez su tasa desde el 292,4% observado en abril de 2024 hasta el 31,3% de octubre de 2025, pero no logró perforar el 30% y volvió a 33,5% en junio de 2026. Bolivia descendió hasta 9,23%, después de haber llegado a 24,86% en julio de 2025. Paraguay aparece alejado de esas dinámicas de alta inflación y también por debajo de Colombia (6,14%), Brasil (4,64%), Chile (4,3%), Perú (4,01%) y México (3,37%).

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La comparación adquiere mayor relevancia por el deterioro del contexto internacional. Bloomberg Línea relaciona parte de las presiones de 2026 con la guerra en Irán y el impacto del cierre del Estrecho de Ormuz sobre el precio del petróleo. Este escenario elevó las expectativas inflacionarias en varias de las principales economías latinoamericanas. En Brasil, la previsión para diciembre de 2026 pasó de 4,31% a 5,16%; en México aumentó de 3,88% a 4,2% y en Colombia subió de 4,59% a 6,45%. Frente a ese entorno, el 2,1% paraguayo representa una ventaja relativa, aunque no elimina el riesgo de presiones externas.

El Informe de Inflación del Banco Central del Paraguay (BCP) confirma que el IPC cayó 0,3% en junio de 2026, frente a una variación nula en el mismo mes de 2025. Con este resultado, la inflación acumulada del primer semestre fue de 1,9%, inferior al 3% registrado entre enero y junio del año anterior. La tasa interanual descendió a 2,1%, desde 2,4% en mayo y 4% en junio 2025. La inflación núcleo fue de 0% mensual y de 1,7% interanual, por debajo del 1,9% de mayo y del 4% de un año antes.

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La caída mensual respondió a menores precios de alimentos, combustibles y bienes durables importados. Dentro de los alimentos se redujeron hortalizas y tubérculos frescos, frutas, carne vacuna, embutidos, carne de cerdo, aves, café, yerba mate, chocolate y azúcar. En la carne vacuna, el BCP vinculó la caída con mayor oferta derivada del alza de la faena, con bajas en cortes para asado como costilla de primera y vacío. También descendieron la nafta común, la nafta súper, el gasoíl común y el aditivado. La apreciación del guaraní frente al dólar contribuyó a reducir los precios de autovehículos, equipos informáticos y electrodomésticos.

La composición del IPC muestra que la moderación no fue uniforme. Los bienes registraron una variación mensual de -0,5% y una inflación interanual de 1,2%. Los servicios y la renta aumentaron 0,2% en junio y 3,8% interanual; los servicios alcanzaron 4,2%. Subieron comidas y bebidas fuera del hogar, comidas para llevar, cuidado personal, paquetes turísticos al exterior y atención odontológica. La inflación subyacente fue de 1,9% interanual y la subyacente X1, que excluye frutas, verduras, servicios tarifados y combustibles, llegó a 1,1%. El informe sustenta la posición favorable de Paraguay en la comparación regional, aunque revela que las presiones se concentran más en servicios que en bienes.

Para Paraguay, el posicionamiento regional tiene implicancias que van más allá del resultado de junio. Una inflación contenida reduce la incertidumbre sobre los costos, facilita la planificación financiera de empresas y familias y limita la pérdida acelerada del poder adquisitivo. También evita los desajustes que se observan en economías donde los precios cambian a gran velocidad y obligan a revisar contratos, presupuestos y decisiones de inversión con mayor frecuencia. La diferencia con Argentina y Bolivia resulta significativa, porque muestra que los países sudamericanos transitan etapas muy distintas en materia de estabilidad nominal.

No obstante, el buen posicionamiento debe interpretarse con cautela. La región enfrenta un choque energético cuyo alcance depende de la evolución del conflicto en Medio Oriente y de su traslado a combustibles, transporte y otros costos productivos. Además, el aumento de las expectativas en Brasil, México y Colombia muestra que los mercados anticipan una segunda mitad del año más exigente. A nivel nacional, el desafío será conservar la baja inflación sin depender únicamente de reducciones transitorias en algunos productos. La cifra de junio constituye una base favorable, pero la estabilidad deberá sostenerse frente a la volatilidad internacional y las presiones internas que puedan surgir en servicios y otros componentes menos sensibles a las bajas de precios externos.

Imagen de estabilidad

Contraste local refuerza la imagen de estabilidad de precios de la economía paraguaya y mejora, en teoría, la previsibilidad para consumo, ahorro e inversión.

Ritmo más moderado

Una inflación inferior no implica precisamente que el nivel general de los precios sea bajo, sino que su ritmo de incremento fue más moderado.

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