La recuperación posterior a la pandemia fue acelerada. Solo entre el primer semestre de 2023 y el mismo periodo de 2026, los ingresos por las exportaciones de servicios aumentaron alrededor de 65%, mientras que frente al primer semestre de 2019 –antes del impacto de la pandemia– el crecimiento acumulado ronda el 80%. El desempeño muestra que ya no se trata exclusivamente de una normalización de actividades afectadas por las restricciones sanitarias, sino de una expansión que incorpora nuevos componentes.
Esta transformación ya había sido observada en análisis anteriores. Al tercer trimestre de 2025 se destacaba que el crecimiento de las exportaciones de servicios estaba concentrado, principalmente, en viajes, manufactura sobre insumos físicos, transportes y telecomunicaciones, informática e información. Particularmente, el crecimiento del turismo y de los servicios digitales comenzaba a modificar la composición tradicional de las exportaciones del sector.
Los datos del primer semestre de 2026 profundizan esa tendencia. Viajes continúa siendo el principal componente, con ingresos por aproximadamente US$ 568,3 millones, equivalentes al 36,1% del total exportado en servicios. Frente a los US$ 506,0 millones registrados entre enero y junio de 2025, el rubro creció 12,3%, incorporando unos US$ 62,4 millones adicionales.

La trayectoria del segmento permite dimensionar también la recuperación posterior a la pandemia. En 2019, viajes generaba alrededor de US$ 953 millones anuales, pero en 2020 cayó a US$ 201 millones, y en 2021 apenas superó los US$ 84 millones. Desde entonces, la recuperación ha sido sostenida: US$ 454 millones en 2022, US$ 632 millones en 2023, US$ 758 millones en 2024 y US$ 1.148 millones en 2025, superando ampliamente el nivel previo a la crisis sanitaria.
Sin embargo, uno de los cambios más interesantes está ocurriendo fuera del turismo. Las exportaciones de servicios de telecomunicaciones, informática e información sumaron US$ 273,8 millones en el primer semestre de 2026 frente a US$ 213,2 millones un año antes. La expansión fue de 28,5%, lo que implicó aproximadamente US$ 60,7 millones adicionales en seis meses.
El crecimiento de este segmento es particularmente significativo cuando se observa la serie histórica. En 2019 las exportaciones anuales de telecomunicaciones, informática e información alcanzaban US$ 15,4 millones. En 2022 eran US$ 20,2 millones, pero en 2023 saltaron a US$ 138,3 millones; en 2024 a US$ 296,3 millones y durante 2025 alcanzaron US$ 524,0 millones. En otras palabras, en pocos años el rubro pasó de tener una incidencia marginal a convertirse en uno de los principales generadores de ingresos externos dentro de los servicios.

En el primer semestre de este año ya representa aproximadamente 17,4% del total, prácticamente equiparando el peso de transportes, que concentra 18,8%. Este comportamiento refuerza la posibilidad de que Paraguay avance gradualmente hacia una matriz exportadora con mayor participación de actividades asociadas al conocimiento, tecnología, procesamiento de información y prestación remota de servicios.
Otro componente determinante fue la manufactura sobre insumos físicos pertenecientes a otros estrechamente vinculados a actividades de transformación. El rubro generó US$ 348,1 millones entre enero y junio de 2026, frente a US$ 244,4 millones en igual periodo del año pasado, equivalente a una expansión de 42,4%. Fue, de hecho, el segmento que más contribuyó al incremento absoluto del total de servicios, agregando cerca de US$ 103,7 millones.
El resultado guarda relación con el mayor dinamismo de actividades productivas vinculadas a esquemas de transformación y maquila. El BCP también destacó que durante el primer trimestre de 2026 las exportaciones de servicios mostraron resultados positivos por servicios de transformación y por servicios de validación asociados a actividades de criptominería. En ese trimestre, los servicios aportaron 1,5 puntos porcentuales al crecimiento de las exportaciones de bienes y servicios en términos constantes.
Transportes, por su parte, acumuló US$ 295,3 millones con una variación de 14,9% frente al primer semestre de 2025. Aunque presenta una dinámica menos acelerada que manufactura o servicios digitales, conserva un peso importante dentro de la matriz exportadora y representa casi una quinta parte de los ingresos del sector.
En conjunto, cuatro actividades –viajes, manufactura sobre insumos físicos, transportes y telecomunicaciones, informática e información– concentran alrededor del 94% de las exportaciones de servicios del primer semestre de 2026. También explican prácticamente todo el crecimiento interanual. Solo manufactura aportó cerca del 39% del aumento registrado en el periodo, viajes alrededor del 24%, telecomunicaciones e informática otro 23% y transportes aproximadamente 14%.
La concentración plantea al mismo tiempo una oportunidad y un desafío. El crecimiento demuestra que Paraguay ha ampliado su capacidad para generar divisas más allá de los bienes tradicionales, pero todavía existen segmentos con participación muy reducida. Servicios financieros generaron apenas unos US$ 4,7 millones durante el semestre, otros servicios empresariales US$ 1,7 millones y; seguros y pensiones aproximadamente US$ 3,9 millones. Construcción, propiedad intelectual y servicios personales, culturales y recreativos no presentan movimientos significativos en la serie.
Esta evolución ocurre dentro de una economía donde los servicios ya tienen un peso considerable. Para 2026, el Banco Central del Paraguay proyecta un crecimiento de 4,6% para el sector terciario, que representa cerca del 48,9% de la estructura económica, mientras que “otros servicios” crecerían 5,6%. De esta forma, el sector no solamente sostiene buena parte de la actividad interna, sino que comienza a ganar relevancia en el frente externo.
El desafío hacia adelante será profundizar esa transformación. La recuperación del turismo sigue siendo un soporte importante, pero el salto de las exportaciones digitales y de los servicios asociados a procesos productivos abre una vía adicional para diversificar la generación de divisas. Para una economía históricamente dependiente de productos agropecuarios, energía y comercio de bienes, el crecimiento de servicios exportables ofrece una característica adicional: muchos de ellos demandan menos infraestructura física para alcanzar mercados internacionales y dependen, en mayor medida, de capital humano, conectividad y conocimiento.
Los datos del primer semestre de 2026 confirman así una tendencia que comenzó a tomar forma en los últimos años. Paraguay sigue exportando, principalmente, bienes, pero el sector servicios está dejando de ocupar un papel secundario. La combinación de turismo, transformación productiva, transporte y servicios digitales configura una fuente de ingresos externos cada vez más relevante y, al mismo tiempo, una oportunidad para avanzar hacia una estructura exportadora más diversificada y menos dependiente de los ciclos tradicionales de materias primas.
Amplió capacidad
Expansión demuestra que nuestro país amplió su capacidad para generar divisas más allá de bienes tradicionales, pero aún hay rubros con baja presencia.
Sector terciario
Para 2026, el Banco Central del Paraguay proyecta un crecimiento de 4,6% para el sector terciario, que representa cerca del 48,9% de la estructura económica.

