La estructura de ingresos y gastos del Estado paraguayo
El funcionamiento del Estado requiere de recursos financieros suficientes para el cumplimiento de sus roles. Los ingresos del Estado provienen principalmente de los impuestos, mientras que los gastos se direccionan sustancialmente hacia el pago de salarios.
La ejecución del año 2013 presenta un panorama de la estructura de gastos e ingresos del Estado. Se observa en primer lugar el peso de los servicios personales en los gastos, con más de 11.000 millones de guaraníes, frente a la inversión física, de apenas 2.900 millones de guaraníes, demostrando la excesiva concentración del gasto público en salarios por sobre las inversiones de capital.
La diferencia entre los ingresos y los gastos fue negativa en el año 2013, constituyendo un déficit de más de 2.300 millones de guaraníes, lo que representó el 1,85% del Producto Interno Bruto (PIB).
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En los últimos meses los ingresos del Estado se han incrementado como resultado de la implementación de nuevos impuestos, principalmente el Impuesto al Valor Agregado (IVA) del sector agropecuario y la renta personal.
Requisitos para crecer: infraestructuras y servicios de calidad
Paraguay presenta condiciones inmejorables para seguir creciendo, atrayendo inversiones, generando mayor empleo y desarrollando sectores no tradicionales. No obstante, existen serias limitaciones estructurales que podrían truncar las iniciativas del sector productivo. Las principales deficiencias están directamente vinculadas al escaso presupuesto destinado a las inversiones físicas, lo cual es aún más limitante si se considera el bajo nivel de ejecución de dichos recursos.
El déficit en infraestructura vial, logística, sanitaria y de transmisión y distribución de energía eléctrica es cada vez mayor, debido a que el sector productivo y las iniciativas privadas avanzan más rápido que la capacidad del Estado para ofrecer estos servicios tan necesarios para el desarrollo del país.
Varias regiones del país se ven afectadas con mayor intensidad puesto que no disponen de rutas de todo tiempo ni de acceso y disponibilidad de energía eléctrica, restringiendo las posibilidades de romper el aislamiento y condenando a su población a niveles de vida cercanos a la pobreza.
El peso del gasto corriente:
Históricamente el peso del gasto de capital ha sido menor al del gasto corriente, reflejando una estructura del gasto que no se adapta a las necesidades de crecimiento económico equilibrado. En promedio, la ejecución del gasto de capital, es decir de inversiones, no superó el 25% del gasto total en los últimos cinco años. En el mismo periodo el tamaño de la economía creció con la consecuente demanda de infraestructuras.
El gasto público del año 2013 presenta una distribución desajustada a las necesidades reales y parece responder con más recursos a las necesidades de mayores empleos públicos que a las urgentes necesidades de infraestructuras y servicios. El 67% del gasto fue destinado a servicios personales mientras que solo el 17% fue para inversión física.
Ejecución lenta, ejecución perdida
La problemática del gasto público no se restringe a la concentración de los mismos en gasto corriente, con lo que los gastos de capital disponen de menos recursos. Una problemática suplementaria es la escasa capacidad de ejecutar los recursos destinados a inversiones físicas, mientras que el pago de salarios presenta un buen desempeño. De esta forma, no solo se destina poco a las inversiones en infraestructura, también se ejecuta poco y se ejecuta mal, por lo que la incidencia de estas herramientas de desarrollo no es la que se precisa para generar mayor dinamismo económico.
La escasa capacidad de ejecución del gasto de capital termina muchas veces en reprogramaciones, hacia otras áreas, ante la disponibilidad de recursos financieros no utilizados penalizando aún más a las inversiones físicas.
La Administración Nacional de Electricidad (ANDE) y el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) son dos instituciones que tienen una elevada responsabilidad en el gasto de capital, al encargarse de construir e instalar infraestructuras eléctricas y viales en todo el país. Estas actividades generan una cantidad relevante de empleos y además lo hacen en mayor medida en zonas rurales.
Definitivamente el Estado paraguayo no tiene capacidades para que el gasto de capital tenga niveles de ejecución satisfactorios. Se aprecian debilidades institucionales muy marcadas a la hora de implementar obras de infraestructura. Atendiendo la complejidad y variabilidad de las mismas, parece que no se han realizado las adaptaciones ni reingenierías internas en varias instituciones que permitan un mejor desempeño administrativo para aumentar el gasto de capital.
Los principales problemas son la lentitud en la preparación de proyectos, los tiempos de llamados a licitaciones y los conflictos entre empresas ofertantes. La burocracia interna de cada ministerio o entidad pública conspira contra la efectiva ejecución del gasto orientado a inversiones físicas.
El desafío que enfrentan estas y otras instituciones públicas es optimizar, mejorar y desarrollar instrumentos de gestión más práctica, rápida, transparente, que permitan lograr la eficiencia del gasto público.
Buena performance para pagar salarios
El Estado presenta niveles muy alto de ejecución en el rubro de servicios personales, con porcentajes cercanos al 100%. Se asumen que el proceso de pago de salarios es menos complejo que el necesario para otros rubros, además de procesos más homogéneos en la contratación. En este sentido, la preocupación no es solamente en torno al porcentaje de ejecución, sino sobre la idoneidad, capacidad, habilidades y aptitudes que tienen los funcionarios en relación a las funciones y responsabilidades que deben asumir.
Nuevos y viejos bonos: mayor presión al Estado como gastador eficiente
Buena parte de los fondos recientemente obtenidos en la emisión de 1.000 millones de dólares en el mercado internacional se destinará a obras de infraestructura vial y energética, ampliando la capacidad de inversión del Estado y con ella la responsabilidad de un gasto orientado hacia aquellos sectores y actores que puedan dinamizar la economía y generar la mayor cantidad de empleos. Pero, al mismo tiempo constituyen un reto estructural al Estado que deberá modificar sus patrones tradicionales de administración de recursos financieros.
El MOPC y la ANDE, deben extremar recursos para acelerar la ejecución de sus obras al mismo tiempo de incorporar innovaciones que le permitan ganar eficiencia, como el llamado a licitación no solo la construcción, sino también el diseño del proyecto. Esta y otras alternativas deben ser exploradas, analizadas y testadas, para forzar una mayor calidad del gasto público.
La gestión transparente del gasto público tendrá efectos positivos sobre las percepciones de la población hacia las instituciones públicas, que presentan serios desgastes como resultado de la atribución desacertada de recursos financieros. Visto desde las regiones más alejadas de Asunción, la calidad del gasto público en general y del gasto de capital en particular representa oportunidades de disminuir y hasta eliminar las profundas asimetrías que no permiten un desarrollo socioeconómico.
Escasa
La escasa capacidad de ejecución del gasto de capital termina muchas veces en reprogramaciones, hacia otras áreas en el presupuesto.
Rutas
Varias regiones del país se ven afectadas con mayor intensidad puesto que no disponen de rutas de todo tiempo ni de acceso y energía eléctrica.
Adaptar
Atendiendo la complejidad y variabilidad de las debilidades, parece que no se han realizado las adaptaciones ni reingenierías internas.
Lentitud
Principales problemas son la lentitud en la preparación de proyectos, los tiempos de llamados a licitaciones y conflictos entre ofertantes.
Recursos suficientes
El funcionamiento del Estado requiere de recursos financieros suficientes para el cumplimiento de sus roles. Los ingresos del Estado provienen principalmente de los impuestos, mientras que los gastos se direccionan sustancialmente hacia el pago de salarios.
Distribución desajustada
El gasto público de 2013 presenta una distribución desajustada a necesidades reales y parece responder con más recursos a necesidades de mayores empleos públicos que a urgentes necesidades de infraestructuras. El 67% del gasto fue destinado a servicios personales y solo 17% fue para inversión física.
Históricamente el peso del gasto de capital ha sido menor al del gasto corriente, reflejando una estructura del gasto que no se adapta a las necesidades de crecimiento económico equilibrado. En promedio, la ejecución del gasto de capital, es decir de inversiones, no superó el 25% del gasto total.
La gestión transparente del gasto público tendrá efectos positivos sobre las percepciones de la población hacia las instituciones públicas, que presentan serios desgastes como resultado de la atribución desacertada de recursos financieros.
Definitivamente, el Estado paraguayo no tiene capacidades para que el gasto de capital tenga niveles de ejecución satisfactorios. Se aprecian debilidades institucionales muy marcadas a la hora de implementar obras de infraestructura.
