¿En qué invierto?

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Independiente a si la forma en la que ganamos nuestro dinero, sea en calidad de empleados, autoempleados o empresarios, todos precisamos convertirnos en inversionistas, es decir, necesitamos lograr que nuestro dinero trabaje para nosotros, para contar con ingresos aun cuando nosotros no trabajemos (despido, vacaciones, capacitación, etc.).

Tipos de inversión

Entonces, cuando una persona dispone de dinero para invertir, debe analizar si desea realizar una inversión que le genere un ingreso activo o un ingreso pasivo. Abrir un negocio propio, implicaría un trabajo directo de ejecución y control, por lo que los ingresos derivados del mismo dependerían de su actividad.

Un punto a destacar es la necesidad de experiencia en el manejo administrativo, gestión y operación de un negocio en cuanto a un rubro en particular, y el capital necesario que no siempre irá relacionado a la apertura del mismo, sino también al mantenimiento de la operativa hasta que los ingresos relacionados puedan asumir su propio mantenimiento, logrando el punto de equilibrio y las utilidades.

Las inversiones inmobiliarias no siempre requieren gestión directa, y escuchamos que algunas personas “viven de renta”, es decir, reciben una rentabilidad sobre sus inmuebles, que podrían ser resultado del cobro de alquileres por ejemplo. Otro tipo de inversión inmobiliaria se refiere a la compra venta de casas (dúplex, departamentos, oficinas etc.), o también podría ser el alquiler de campos rurales, terrenos, locales comerciales y otros muchos.

En fin, la gama de inversiones inmobiliarias es extensa, pero usualmente estas inversiones requieren de gestión para su alquiler o venta, administración mensual, pago de impuestos y mantenimiento de los inmuebles, por lo que no resulta tan simple calcular la rentabilidad real de la inversión. Otro aspecto relevante en estos casos, sería evaluar la liquidez de la inversión inmobiliaria, que se refiere a la capacidad de un activo de convertirse en efectivo en forma rápida sin perder valor.

Otras inversiones conocidas en nuestro medio son las relacionadas a la compra de divisas, a la forestación, a la cría y engorde de ganado, y otros rubros que caerían en el concepto de negocio propio ya expuesto, donde podríamos comprender desde el préstamo de dinero, la venta de productos y bienes al contado o crédito, la operación de un comercio, hospital, colegio, taller, hotel o cualquier otro.

Todas las antes citadas opciones entrarían en el concepto de “inversiones no financieras”, siendo las “inversiones financieras” las recomendadas para quien busca formar un portafolio de inversiones donde otros trabajen por uno, pudiendo, acorde a su perfil de riesgo, tomar las decisiones de qué tipo de instrumento, moneda, plazo y garantías escoger, entre las numerosas opciones.

Inversiones financieras

Se refieren a aquellas donde el inversor coloca dinero en instrumentos emitidos por empresas, que captan los recursos financieros a cambio de rentabilidades fijas o variables. Los instrumentos de renta fija ofrecen al inversor una tasa de interés y un plazo establecido al momento de la emisión. Es decir, al colocar o invertir su dinero, usted ya sabe cuándo y cuánto va a recibir.

Otros títulos valores representan una expectativa de utilidad, pero no una certeza o promesa de pago, podríamos decir que al momento de realizar la inversión, uno cuenta con información suficiente sobre la rentabilidad histórica que apoya a la proyección probable de la empresa, pero no tiene una seguridad sobre la rentabilidad que le significará a él la inversión.

Entonces, le denominamos instrumentos porque sirven a la empresa emisora como herramienta para captar dinero (recursos financieros), los mismos son títulos valores de renta fija o variable. Cuando el título emitido representa un valor de deuda u obligación, estamos ante un instrumento de renta fija que podría ser un Bono, un Pagaré, un Certificado de Depósito de Ahorro, un Título de Crédito o similar.

En cambio, cuando el instrumento es un título que representa un valor de capital, estaríamos teniendo una acción o una cuota patrimonial, es decir, tenemos la expectativa de cierta rentabilidad futura, pero no la certeza de la rentabilidad que traerá cada inversión. Recordemos que una acción es la mínima parte en la que puede dividirse el capital de una sociedad anónima y da a su propietario derechos al cobro del dividendo sobre las utilidades generadas por esa empresa. Por lo tanto, una acción paga dividendos y no intereses, como sería en el caso de un Bono.

Entonces, ¿cuál es mi opción?

Se recomienda que el inversionista haga un análisis de sus propias expectativas, teniendo en cuenta la rentabilidad que desea recibir, la periodicidad con que precisa utilizar ya sea su capital o la rentabilidad del mismo, el nivel de riesgo que está dispuesto a asumir, y la necesidad de disponibilidad que tendrá sobre el capital invertido. Teniendo en cuenta estos aspectos, podrá definir su nivel de aversión al riesgo y conocer la predisposición que tiene a cierto tipo de inversiones.

Quien plantea abrir un negocio propio debe saber cuánto pagan las inversiones financieras, en promedio, pues si esa tasa de rentabilidad que puede recibir sin trabajar, esa sería la utilidad mínima admisible para su propio negocio, teniendo en cuenta el nivel de esfuerzo y estrés que significará la gestión del mismo.

De la misma manera, quien esté analizando realizar inversiones inmobiliarias deberá tener en cuenta no solo la rentabilidad sino comparar con las inversiones financieras, la liquidez de esa inversión, pues en caso de precisar recuperar su capital en forma inmediata, probablemente no pueda hacerlo sin perder una parte del dinero invertido, pues usualmente un inmueble no se vende rápidamente al precio de tasación. Además, un inmueble no tiene liquidez parcial, es decir, no podemos vender un dormitorio y la cocina para poder hacernos de dinero por una parte de la casa por ejemplo.

Entonces, siempre que vayamos a invertir debemos conocernos para determinar nuestra aversión al riesgo, necesidad de liquidez y expectativa de ganancias. Sigamos hablando de dinero, así aprendemos a manejarlo mejor.

Acción

Una acción es la mínima parte en la que puede dividirse el capital de una sociedad anónima y da a su propietario derechos.

Cuánto

Quien plantea abrir un negocio propio, debe saber cuánto pagan las inversiones financieras en promedio, para definir si valdrá la pena.

(*) Presidenta de Cadiem Casa de Bolsa

gloria@cadiem.com.py