Durante mucho tiempo, la agricultura paraguaya ha presentado retrasos tecnológicos con relación a los países de la región, que a partir de la segunda mitad del siglo XX ya experimentaron adelantos significativos en cuanto a técnicas productivas. Sin embargo, en los últimos veinte años la agricultura de Paraguay trascendió ese retraso, mostrando altos niveles de productividad, rentabilidad y competitividad.
La agricultura fue siempre dependiente de factores externos, principalmente el clima y los precios internacionales. Las mejoras tecnológicas y de los sistemas productivos han contribuido al crecimiento de la agricultura, pero no han permitido reducir de manera importante el impacto de los factores climáticos en la producción, lo cual continúa generando volatilidad en el producto interno bruto (PIB) paraguayo.
Lo anterior se puede constatar al observar el crecimiento del PIB y el sector agrícola. En años de clima adverso para la agricultura, el PIB total presenta tasas de crecimiento negativas, como por ejemplo en el 2009 y 2012. Mientras que, cuando el clima es favorable, el PIB agrícola llega a sus niveles más altos y la economía en su conjunto crece a valores por encima del promedio.
