...Pero también hay una forma más sutil de perjudicar a las arcas de la administración pública, los golpes que realizan desde adentro empleados y administradores infieles.
Son difíciles de identificar, pero son las más nocivas, como el tráfico de influencia política y la venta de una sentencia injusta por parte de un juez corrupto. Estos delitos pueden llevar rápidamente a países mediterráneos a una debacle social y económica, a la categoría o nivel de un Estado fallido.
Con este último mecanismo, inmoral e inescrupuloso, se han cometido grandes injusticias en la distribución de la renta nacional. Con el tráfico de favores a correligionarios y parientes, durante las últimas tres décadas, se ha creado una elite social, la de los empleados públicos. Son verdaderos saltimbanquis de nuestro presupuesto de gastos, que hoy rebasa peligrosamente los doce mil millones de dólares americanos.
Pero estos regalones de la hacienda pública no trabajan solo, son sustentados logísticamente por los sindicatos del Estado. Es un subsistema de la terrible trilogía: Gobierno-FF.AA-ANR. Entre mimos, payasos y equibristas de las finanzas han crecido en tamaño, fuerza y astucia. Pueden saltar de una carpa a otra, en menos de una semana. Pueden estar en varias de ellas al mismo tiempo. Pueden convertir a un analfabeto funcional, contratado en Aduanas o las binacionales, en un millonario estanciero, jinetero o un congresista con fueros para delinquir.
Pero vayamos al sector energético, algo que conozco con mayor amplitud. ¿Ha pensado amable lector cuánto le costó al Estado estas décadas de entreguismo? Hagamos un ensayo. Los que estamos en este entuerto sabemos que la potencia de una hidroeléctrica depende de dos variables principales: el caudal y la diferencia de nivel. Cuanto más caudaloso sea el río y mayor la caída, mayor será la potencia.
Itaipú tiene 14.000 MW, presentados en 10 máquinas de 50 Hertz y 10 de 60 Hertz. Es decir, 7.000 MW para Paraguay y 7.000 para Brasil.
Pero, al mismo tiempo que los estrategas de Itamaraty ideaban cómo llevar la casi totalidad de lo producido, los infiltrados brasileños, disfrazados de altos gerentes paraguayos, se allanaban a cualquier defensa de los intereses nacionales.
¿Qué hacemos ante un escenario así, donde tus propios altos funcionarios son funcionales a la parte adversa? Es decir, una alta traición a la patria. En tiempos de guerra: fusilamiento. El “sistema” ya tiene siete décadas y funciona maravillosamente aplicando pequeñas estrategias: copamiento del Estado, contratando solo al signo partidario conveniente, nombramiento de cipayos en direcciones y consejos; cuanto más alto el gabarito académico, menos sospechas.
Si vendiéramos nuestra energía de 50 Hertz a un precio justo, y lo multiplicáramos por 34 años, las cifras serían incalculables y el complejo condómino ya estaría totalmente cancelado. Es lo que demostró Jeffrey Sachs en el 2012. Pero recordemos también que el propio presidente Lula y su congreso lo reconocieron en 25 puntos de un acuerdo firmado en el 2009 , es totalmente diferente al “Acta de Entregamiento” de Yacyretá, firmado por Cartes y Macri.
El Ing. Axel Benítez y otros honorables colegas han demostrado profusamente en estas páginas y varios libros, nuestra tamaña frustración. Pareciera que la claudicación es la condición indefectible para conformar esta selección nacional que solo gusta de jugar en el Maracaná lleno, contra jugadores de primera y juez verde amarelo.
Una vez ya publicamos el perfil del entreguista. No cambió nada en cinco años. Sigue igual de bastardeado, igual de negligente, en fin, igual de odioso para la patria.
Solo nos restan, en una democracia representativa, las urnas. Usted entrará en el cuarto obscuro a elegir y no solamente a votar. Usted estará solamente con Dios y su conciencia. Piense en sus hijos y nietos y no solamente en usted. El dicho: “después de mi el diluvio”, solo se paga con la guillotina.
Más adelante analizaremos lo que el Paraguay ha perdido en cada “desembalse”, en cada aceptación de la “complacencia interesada” de la tarifa asociada a la energía garantizada. En fin, los balances oficiales no mienten, solo retardan nuestra lucha.
(*) Exsuperintendente de Energías Renovables de IB, Vicepdte. Sociedad de Ing. Liberales del Paraguay y asesor del Congreso