Este período de economía floreciente está caracterizado por baja tasa de desempleo, por baja desigualdad económica y social, por estabilidad política y social, por buena calidad en la asistencia sanitaria y por una apreciación general positiva por parte de la mayoría de la población en lo que respecta a su propia condición y a la condición imperante en su entorno social.
La fase de prosperidad está caracterizada por una tendencia optimista tanto de productores como de consumidores, tanto de jerarcas y de gobernantes como de ciudadanos de a pie.
El aumento de consumo lleva al aumento de la producción y de la renta nacional, o sea, y en definitiva, lleva al crecimiento económico. Desde un punto de vista más formal y técnico, el concepto de crecimiento económico se refiere al incremento porcentual del producto bruto interno de una economía en un determinado período de tiempo.
Las nociones relativas a prosperidad a veces interactúan negativamente, en algunos aspectos, con la calidad de vida, con la felicidad, o con otros aspectos ligados a prosperidad.