Este estado de cosas induce a preguntar ¿por qué simplemente el gobierno no contrata al profesor Jeffrey Sachs para representar a nuestro país en las negociaciones con el Brasil? El profesor Sachs ya conoce el tema, pues había realizado un estudio sobre el tratado y la supuesta deuda del Paraguay, y llegado a una conclusión favorable a nuestro país. Debido a su reputación a nivel mundial, no le resultaría difícil formar un equipo de diplomáticos experimentados, negociadores de alto nivel y expertos en hidroeléctricas.
Si hasta ahora el gobierno no ha conformado un equipo y si no hay estrategia para la negociación, es obvio que la opción de contratarlo es mejor que la de negociar solos y de exponerse a no lograr hacer valer nuestros derechos como socios igualitarios. Los diplomáticos y expertos paraguayos podrían participar y aportar sus conocimientos al grupo negociador o actuar directamente, pero con sus asesores internacionales sentados a la mesa de negociación.
El costo de contratarlo será mucho menor de lo que va a perder el Paraguay si personas de nuestro país, no muy bien preparadas y con tendencia a la improvisación, negocian con experimentados diplomáticos de la Cancillería brasileña y con el exministro de defensa del Brasil general Silva e Luna, recién nombrado para dirigir Itaipú.
Lamentablemente, se tiende a dar prioridad a lo urgente y a dejar lo importante para el último momento. Hacer los deberes a tiempo, en nuestro país, parece ser más la excepción que la regla, y esta forma de operar solo conduce al fracaso. En cambio, podemos estar seguros que si el profesor Sachs acepta esa responsabilidad, su equipo no va a negociar sin estar bien preparado. Una negociación tan importante para nuestro país no puede quedar librada a la improvisación y menos aún estar sujeta a las maniobras y a concesiones innecesarias de quienes buscan obtener renta personal de las negociaciones.
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(*) Economista paraguayo radicado en los EE.UU.