Sindicatos del Estado y los planes de privatización en el sector eléctrico

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El concepto de las privatizaciones dentro del Estado paraguayo ha acumulado un montón de tabúes, miedos, confusiones y enigmas. Contra ese “estigma” los sindicatos estatales han mantenido una cohesión compacta y perenne. Han embalsamado a los entes, inmovilizado a las autoridades, maniatado a los políticos y confundido a la opinión pública. Cualquier inversión para modernizar, innovar o mejorar los servicios se ha considerado como peligroso para los “intereses de los trabajadores”. 

Lo injusto es que ese mundillo “laboral” está copado por un solo partido, el colorado. De los 280.000 supernumerarios del Estado que gastan el 90% del Presupuesto de Gastos de la Nación, la mayoría pertenecen al partido dominante. ¡Y todavía quieren que el resto de los 7 millones de paraguayos les comprendamos!

Los peajes y las rutas administrados por el MOPC son un ejemplo de ineficiencia. De 4 andenes contemplados para el pago, normalmente solo trabaja 1; el otro empleado siempre “está en el sanitario o enfermo”, según el solitario cobrador. Cuando los maestros van a huelga piden comprensión, pero no están dispuestos a mejorar sus capacidades. ¡Que hagan huelga cuando el oficialismo les obligue a participar en concentraciones partidarias o descubran corrupción! 

Cuando los trabajadores de la ANDE quieren iniciar huelga, la población les recuerda los cortes en las cuatro estaciones, el 30% de pérdidas totales y los 25 años de atraso en las inversiones de infraestructura. Cuando los trabajadores de blanco hacen huelga la gente les recuerda la pésima calidad del IPS, de los Centros de Salud, de sus dormidas en los autos y otras “perlitas”.

Sindicatos del Estado, una especie de parásitos sociales 

Cuando los 9 sindicatos de Itaipú quieren hacer huelgas, el pueblo les recuerda sus monumentales salarios, sus beneficios y su claudicación vitalicia. ¿Para que existen si no han sido capaces de lograr un solo ítem de los 6 reclamos históricos? ¡Ni siquiera la esclusa de navegación se animaron a solicitar; mucho menos la venta gradual de nuestros excedentes al mercado brasileño! Tampoco piden la revisión de la Cajubi, que sigue sangrando y avanzando aceleradamente hacia su muerte financiera.

Y en Yacyretá ¿han sido capaces sus trabajadores de mejorar un ápice nuestras relaciones energéticas con los argentinos? No. Y los de la Dinac, ¿han sido competentes en solicitar tan siquiera radares para vigilar el espacio aéreo y evitar el narcotráfico? Les importan un rábano el contrabando en sus aeropuertos, el estado calamitoso de sus instalaciones y mucho menos la cocaína que se ha enseñoreado y envenenado a miles de familias en toda América. 

La cantinela se repite desde el más humilde Juzgado de Paz, pasando por la ANDE, Copaco, ANNP, Aduanas, IPS, Ministerio de Salud, de Educación, de Agricultura, hasta las binacionales.

Desde la caída de la dictadura estamos arrastrando un remedo de democracia en la que no pudimos desprendernos de estos y otros parásitos que están desangrando nuestro país. Los fiscales y jueces corruptos ganan bien, trabajan menos y manejan su presupuesto en forma independiente. Sin embargo, no han sido capaces de condenar a un solo pez gordo y confiscar sus bienes. O tienen miedo o aceptan coimas.

Los políticos sorprendidos en flagrancia siguen sentados en sus curules, intocables, burlándose de la población. Como disimulo, sus cómplices venales del poder judicial remiten a Tacumbú y al Buen Pastor a miserables ladrones de gallinas.

En el Estado nadie, ni sindicatos, políticos y administradores, quiere mover el statu quo. Al final, eso les ha redituado estabilidad a 280.000 familias privilegiadas. ¿Quiénes pagan su eterna comodidad? Y siete millones de aportantes, directos o indirectos, del IVA, Iracis, Iragro, IRP, impuestos inmobiliarios y otras tasas del fisco y los municipios. La gran ironía resulta que mientras el 4% de la población gasta el 90% del Presupuesto, el 96% sobrevive del mercado. 

Al burócrata del Estado lo mantiene la hacienda oficial, mientras que al resto de los mortales, su eficiencia o su propia capacidad de sobrevivencia. Injusta la vida, ¿no?

¿Privatizaciones en el sector energético? 

Durante una entrevista colectiva el 22/08/2017, en Brasilia, el ministro de Minas y Energías, Fernando Beserra, dijo que la mitad de la Itaipú, que pertenece al Brasil, así como la Eletronuclear, podrían quedar fuera de las privatizaciones de la Eletrobrás. La intención de privatizar todo el holding energético brasileño ya había sido comunicada por el mismo ministerio un día antes. 

En la oportunidad también se anunció que Itaipú no es privatizable “porque el tratado internacional que rige en condominio entre Brasil y Paraguay supera las leyes de ambos países, y una mudanza exigiría la aceptación del vecino”.

En el Brasil, luego de los fenómenos criminales del Mensalão, Lava Jato, Odebrecht, la destitución de Dilma y la condena a prisión de Lula, el horno no está para bollos. Más temprano que tarde esa onda expansiva nos llegará. Si hubo caja negra en la Eletrobrás, Petrobras y otras, la lógica nos indica que también hubo en la Itaipú; y si hubo en la margen izquierda, también hubo en la margen derecha.

No creo en las casualidades, más bien en las causalidades. Las pretensiones de estos escritos, así como cualquier obra literaria, es influir sobre el poder público, de manera a que los políticos y administradores tomen decisiones correctas. Un buen estadista se rodea de buenos consejeros y buena lectura, asimismo, radia a los adulones. Un presidente de carácter voluble y gelatinoso acaba cediendo a las tentaciones de la carne y, por añadidura, lleva al Estado hacia un rumbo errático, perverso y moribundo.

Por último, a los administradores y políticos circunstanciales les digo: ¿creen ustedes que sus negocios oscuros, su cobardía diplomática, sus decisiones negligentes y sus actos criminales no serán descubiertos? ¿Creen que se esconderán del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob? 

Les recuerdo un segmento de la conversación inmortal entre Dios y su hijo Jeremías: “Tu arrogancia te engañó, y la soberbia de tu corazón. Tú que habitas en cavernas de peñas, que tienes la altura del monte, aunque alces como águila tu nido, de allí te haré descender, dice Jehová” Jer. 49:16.

(*) Exsuperintendente de Energías Renovables de IB