Innovar desde adentro

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“Crear una empresa dentro de la propia empresa”: eso es intrapreneurship (intraemprendedurismo), mundialmente de moda desde hace cinco años, con menos tiempo en Latinoamérica. Su práctica ayuda a las compañías a innovar con un ingenio nacido y potencializado en su interior para iniciar otra. 

El intraemprendedurismo busca que los empleados guarden la licencia que les permita satisfacer sus deseos de sentirse dueños de sus proyectos, sin tener que abandonar la empresa que los emplea para eso e, incluso, con menor riesgo para ellos. A la vez pretende que las firmas establezcan un tipo de innovación más eficaz y flexible, con todas las ventajas de startups (compañías emergentes), como rapidez y bajo costo.

Uno de los incentivos más fuertes de Recursos Humanos es dar cabida al talento más innovador y comprometido, a aquel más fresco y con mayor interés en ayudar a mejorar e instaurar cosas más rentables, que si no nota un contexto laboral lo suficientemente interesante, acaba renunciando. “Si apoyamos y fomentamos que esa persona desarrolle sus ideas y proyectos en la propia empresa, la retendremos. Desde el punto de vista del liderazgo y la gestión de personas, es una de las mejores herramientas que pueden usar las organizaciones”, cuenta Marcos Eguillor, quien fue mentor de más de 20 startups y colaborador en Grupo Telefónica, Repsol, Correos, Iberia, Acer, El Corte Inglés, la Comisión Europea, entre otros.

Pero intraemprender no es exclusividad de las grandes compañías, las pequeñas también lo pueden instalar. Aunque está en auge y es más conocido porque hay metodologías ágiles como customer development –procedimiento para desarrollar una startup enfocada en el cliente– o lean startup –forma de abordar el lanzamiento de negocios y productos–, que simplifican la aplicación del concepto.

Las firmas abocadas a algo concreto cuentan con la posibilidad de gestar nuevas unidades o áreas de avance hacia más productos, servicios o soluciones para un mercado, incluso, distinto. “Hasta ahora, han dado mejoras a sus procesos, productos, tecnologías o el sistema para llevarlo al mercado, que suele ser incremental. Pero para generar innovación disruptiva, que rompe con todo lo establecido y da pie a oportunidades de negocios completamente diferentes, necesitas procesos también diferentes, y una manera de hacerlo es a través del intrapreneurship”, detalla Eguillor. Reitera que esto implica aplicar metodologías, filosofía, herramientas y modelos de trabajo de los emprendedores en el nacimiento de una empresa, pero dentro de esta.

El experto acota que concebir modelos de negocio despierta mucha tensión en la organización, pues supone la necesidad de talentos con otras habilidades y capacidades, incluso, otro tipo de clientes. Lo ejemplifica con el caso de Nokia. “Hace muchos años, esta compañía se dedicaba al sector maderero y a la pasta de papel. Luego pasó a producir alta tecnología de telefonía móvil. Cuando tenés que decidir dejar de trabajar en madera para dedicarte a los teléfonos celulares, tenés que desarrollar cambios contundentes, como gente nueva, maquinaria, procesos, entre otros, pero quienes se dedicaban a la madera se preguntarán qué pasa con su futuro, qué hay de lo suyo, y eso genera tensiones”.

¿Cómo intraemprender?

A criterio de Eguillor, depende del planteamiento de la gestión de las ideas. Algunas determinan que sus empleados destinen un tiempo a engendrar nuevos proyectos, pero la propiedad intelectual y la capacidad de explotarlos quedan dentro de la empresa. “Se selecciona a las personas que tuvieron la idea y se les facilitan transiciones a un entorno en el que podrán desarrollar el proyecto”, cuenta.

Y enfatiza en que las ideas solas no valen nada, sino la ejecución. “El origen de la oportunidad de negocio puede ser un empleado o cliente, un proveedor o la sociedad en general. Lo que se trata es de involucrar a esas personas que disponen de la idea, el empuje y el interés de llevarla a cabo, para ejecutarla”, afirma.

Proclividad global

Durante la charla que brindó en marzo pasado en el Paraguay, Randi Zuckerberg, exdirectora de Marketing de Facebook, dijo que el sentido de empleado-emprendedor es una tendencia mundial que las firmas deben incorporar, sobre todo en un país cuya población es mayoritariamente joven. Hay que pensar cómo capturar jóvenes mentes brillantes que quieren ser emprendedores y empleados.

silvana.bogarin@abc.com.py