Durante las últimas semanas del año, un fruto familiar adorna gran parte de las calles, góndolas de supermercados y parques. Es el mango, un manjar de poco consumo, baja comercialización e industrialización en el país, realidad que se contrapone a la cosecha de los productores.
A nivel local, el uso casero del mango se destina a la elaboración de jugos naturales, dulces, mermeladas, tortas y ensaladas. Su valor nutricional se caracteriza por su alto contenido en carbohidratos, fibras, azúcares, vitaminas A y B, hierro, fósforo y potasio.
La empresa nacional que va ganando experiencia en el aprovechamiento de esta fruta desde hace algunos años es Frutika. Al respecto, el licenciado Aarón Mongelós, gerente del departamento de Comercio Exterior de la firma, comenta que se invierte en la adquisición de mangos, específicamente de la variedad Tommy Atkins, proveída por terceros. Sostiene que resulta más factible y rentable el procesamiento de esta variedad, considerando que su pulpa puede ser aprovechada en mayor cantidad, la que posteriormente es tratada para su exportación, haciendo una diferencia respecto al mango criollo.
De esta manera y a través de una extracción mecanizada, Frutika logró enviar al mercado europeo más de 300 ton. de pulpa de mango en los últimos tres años. Entre los clientes del exterior se encuentra Holanda, que emplea este producto de origen paraguayo en la elaboración de otros alimentos.
“Utilizamos el Tommy Atkins porque se puede extraer toda la pulpa y porque tampoco es gruesa, a diferencia de la del mango criollo, que es muy fribroso y no contiene mucho jugo”, explica el profesional. Agrega que Frutika también procesa la fruta para la venta local, en su línea de jugos tetra pak, en presentaciones de un litro. Señala que la situación de la producción del mango obedece a que en el mercado se cuenta con capacidad y volumen insuficientes.
Proyecto. El que compra una planta de mango, sea el Tommy Atkins (también conocido como injertado) o el criollo, para cultivarla en el jardín, lo hace con la intención de obtener sombra, no así para fines de consumo y venta, propiamente. No obstante, existen familias que destinan parte de sus tierras al cultivo del injertado para su comercialización a consumidores mayoristas y minoristas, detalla César Meden, gerente de la Mesa de Frutas y Hortalizas de la Red de Inversiones y Exportaciones, dependiente del Ministerio de Industria y Comercio. Meden refiere que la gran industrialización de esta fruta estuvo a un paso de hacerse realidad en el 2011, periodo en el cual una cooperativa del interior del país, junto con Itaipú Binacional, instaló una fábrica en la localidad de Eusebio Ayala (Barrero Grande), del departamento de Cordillera.
Dicha inversión se vino abajo antes de su puesta en operación, cuando una tormenta afectó las maquinarias de la planta. “Esta fábrica iba a beneficiar de manera directa a unos 100 productores de Cordillera”, indica. Añade que en esta región del país se concentra la mayor cantidad de productores de mango.
El funcionario puntualiza que la exportación de este rubro exige numerosas medidas sanitarias que todavía no fueron superadas por los propios productores locales, que necesitan de un procesamiento técnico especial para el envío.
Precisa que esta realidad torna difícil medir la producción de mango. Se trata de una fruta que deja un margen de utilidad favorable para aquellas personas que lo venden en el mercado a un precio que oscila entre los G. 2000 y G. 6000 por unidad (el injertado). El responsable de esta mesa sectorial expresa que el rendimiento de una planta de mango injertado es de 40 frutas por estación y más de 200 en criollos.
“La empresa logró enviar al mercado europeo más de 300 ton. de pulpa de mango en los últimos tres años”. (Lic. Aarón Mongelós, gerente del departamento de Comercio Exterior de Frutika).
Variedad
El mango criollo, de color amarillo, crece en abundancia en los patios. Algunas casas proveen la fruta a las granjas para el consumo animal. En ocasiones, los camiones recolectores de basura no suben las bolsas de mangos criollos a sus móviles.
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