La discriminación contra la mujer

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La discriminación contra la mujer
La discriminación contra la mujerArchivo, ABC Color

La discriminación adopta múltiples formas. A lo largo de la historia ha estado presente en todo tipo de sociedades. Y, aunque en las últimas décadas se ha avanzado mucho en ese terreno, existen aún hoy distintos tipos de discriminación que combatir, tanto en los países en vías de desarrollo como en las sociedades más ricas del planeta.

La igualdad entre los sexos es esencial para el logro de los derechos humanos para todos. No obstante, las leyes que discriminan a la mujer prevalecen en todos los rincones del planeta. Muchas de esas leyes conceptúan a las mujeres como de segunda clase en lo referente a la nacionalidad y la ciudadanía, la salud, la educación, los derechos conyugales, los derechos al empleo, los derechos parentales y los derechos de herencia y posesión de bienes.

En algunos países, las mujeres, a diferencia de los hombres, no pueden vestirse como desean, conducir un vehículo, trabajar de noche, heredar bienes ni prestar testimonio ante un tribunal. La inmensa mayoría de las leyes discriminatorias vigentes guardan relación con la vida en familia, incluso limitan el derecho de la mujer al matrimonio (o el derecho a no contraer matrimonio en casos de matrimonio precoz y forzado), así como el derecho al divorcio y a volver a casarse.

La violencia contra la mujer prevalece en todas las culturas a una escala inimaginable y, a menudo, el acceso de la mujer a la justicia tropieza con obstáculos como leyes discriminatorias, y actitudes y prejuicios sociales.

Las mujeres y niñas son las principales víctimas de la discriminación en las zonas más pobres del mundo. En África, por ejemplo, son ellas las que deben caminar durante horas en busca de agua, lo que a menudo supone privarlas del derecho a la educación. En muchos países la opinión de las mujeres no vale nada. Las niñas son obligadas a casarse con desconocidos que les duplican la edad y la violación o las palizas dentro del matrimonio ni siquiera están castigadas de forma explícita por sus leyes. Aunque esto no es solo cosa de los países más pobres. Algunos países desarrollados tampoco cuentan con una legislación contra la violencia de género. Y en muchos países la ley no ha evitado que a lo largo del tiempo se evitara la muerte de varias mujeres a manos de sus parejas o exparejas.

A ello se suman distintos tipos de discriminación, presentes en el día a día. Cuestiones como la brecha salarial, la conciliación laboral o el llamado techo de cristal están todavía pendientes de resolverse.

Fuente: https://bit.ly/36X8Y9i, https://bit.ly/2U7TQ3U