¡Chau vacaciones! ¡Feliz inicio del año escolar!

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Pareciera que ayer nomás terminaban las actividades escolares y se daba inicio a las vacaciones. Sin embargo, ellas pasaron y nuevamente llegó febrero, cargado de promesas y buenos augurios de un nuevo tiempo de aprendizaje, de crecimiento. Un tiempo para descubrir juntos un año nuevo en la escuela y construir una sociedad inclusiva.

La singularidad de cada niño y la educación inclusiva

En el marco del paradigma de la inclusión se aceptan la singularidad y el todo de cada niño y niña.

Cada niño, alegre, cómodo, libre y feliz por no ser obligado a ser igual a los demás, pone todo de sí, todo su empeño en el proceso de su propio aprendizaje.

Considerar la singularidad de cada individuo torna imperioso tener en cuenta las medidas de accesibilidad que contribuyen significativamente a un mejor aprendizaje y participación de los niños y niñas con o sin necesidades específicas o condición de discapacidad.

Es sabido que la accesibilidad debe responder a los principios del diseño universal, conforme el cual los ambientes, los medios de trasporte, los utensilios y herramientas deben ser proyectados para todos.

Instalado el paradigma de la inclusión y el concepto de que la diversidad humana debe ser valorizada en todos los sectores sociales comunes, se entiende hoy que la accesibilidad no se limita a la dimensión arquitectónica, pues existen barreras de diversa índole en los variados contextos.

Una de ellas es la accesibilidad actitudinal que debe romper las barreras sociales y culturales; los prejuicios, los estereotipos, los estigmas y las discriminaciones.

Es por medio de campañas de sensibilización y de concienciación de las personas y también por medio de la convivencia con la diversidad humana, como las barreras actitudinales podrán ser eliminadas.

A la escuela le compete, como entidad formadora, promover dentro y fuera de la institución la convivencia en la diversidad ecológica y humana, evitando de este modo la discriminación.

Un ambiente familiar, escolar y social donde no existieran prejuicios mejora la autoestima de los niños y niñas contribuyendo a que el aprendizaje se dé en menor tiempo, con alegría, motivación, cooperación, amistad y felicidad.

Un proyecto educativo debiera tener como objetivo primordial mejorar la capacidad de la escuela para hacer posible la participación y el aprendizaje de todos los niños.

Para hacer realidad el compromiso de la inclusión y transformarlo en acciones concretas es imprescindible que el proyecto educativo permee todas las instancias de la organización escolar.

Actividades

Investiga.

a. ¿Qué otras barreras que impiden la participación y el aprendizaje existen en los diversos contextos?

b. ¿Cómo derribarlas?