El autismo, una realidad en las aulas (parte 2)

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Al igual que con otros niños las calificaciones en las pruebas de inteligencia de los niños autistas predicen sus logros escolares, ocupaciones posteriores y nivel social. Un indicador clave es si el niño desarrolla capacidades del lenguaje apropiadas a la edad de 5 años.

Para saber más...

El primero en describir el autismo fue un psiquiatra infantil, Leo Kanner, en 1943; consideró al autismo como una psicosis infantil y creía que la mayoría de los niños autistas son muy inteligentes.

Actualmente, sabemos que en la mayoría de los casos, el autismo se relaciona con el retraso mental global.

Las personas autistas presentan serios deterioros en varios aspectos siendo los más importantes el déficit cognoscitivo, social y afectivo.

Déficit cognoscitivo: Mientras que la mayoría de los niños autistas pueden ver y oír en forma normal, responden a las entradas sensoriales de una manera distorsionada. Desde una edad muy temprana responden con exceso o no presentan ninguna respuesta a toda clase de estímulos.

El síntoma más universal del trastorno autista es el desequilibrio del lenguaje. La ecolalia, en la cual el niño solo hace eco, o repite todo o parte de lo que se le dice, es otra característica. Manifiestan falta de desarrollo del lenguaje simbólico. La memoria a corto plazo no es deficiente.

Déficit social y afectivo: Los individuos autistas tienen relaciones interpersonales anormales que parecen relacionarse con sus anomalías afectivas y emocionales.

Las expresiones faciales, gesticulaciones y vocalizaciones emocionales con frecuencia son idiosincrásicas. Parecen carecer de la habilidad de un niño normal para coordinar la expresión afectiva y el comportamiento.

Actividad

En esta ocasión te presentamos el análisis de caso, donde resalta el comportamiento del niño autista.

Marcos tiene 5 años. Fue referido a un psiquiatra infantil debido a un retraso en el lenguaje ya que establece pocas relaciones con sus pares. Su madre lo describe como si nunca haya desarrollado una relación cercana y amorosa con ella. No empezó a hablar sino hasta los 3 años. Gran parte de su lenguaje consiste en frases repetitivas que escucha. No puede iniciar ni sostener una conversación con niños de su edad o adultos. Siente fascinación por el agua, pasa mucho tiempo observando cómo gotea en un recipiente. No muestra interés por jugar con juguetes en forma normal, más bien los ordena en línea recta. Se interesa poco por los programas televisivos para niños. Se enoja si los muebles se cambian de lugar. Prefiere estar solo.