La cooperativa es una empresa social, de la que son dueños los asociados. Y cuyo objetivo principal es el mejoramiento de la condición socioeconómica de sus miembros, no obtener ganancias con las operaciones.
En la cooperativa La Esperanza era importante que ese concepto esté claro para todos, por lo tanto, los miembros del comité de educación, investigando cuál sería el medio más adecuado para que los asociados se informen de los proyectos y actividades sociales de la cooperativa, hallaron el balance social. Este consiste en un documento en el que se informa a los socios, la comunidad, prensa y todos los interesados, aspectos cualitativos del accionar como empresa cooperativa. Es la información que acompaña a la justificación de los números de un balance contable y da a conocer el impacto de los planes y acciones ejecutados por la institución.
Para el consejo de administración de la cooperativa es de gran importancia contar con un buen balance social. El informe de la gestión social, además de la económica, posibilitará a los asociados saber cuán comprometidos están con el desarrollo socioeconómico de todos: que no solo hay interés por el aumento de las operaciones, sino por el progreso de los miembros y la comunidad en la que está la cooperativa.
El balance social se crea con el objetivo de mostrar a la comunidad el accionar de la cooperativa en las áreas de educación, salud, cultura, preocupación por el medioambiente, entre otros.
Habitualmente, se informa en la asamblea los aspectos contables de la organización, a través del balance contable. Tales informes tienen gran importancia para saber la situación económica de la cooperativa, pero son insuficientes para hacer notar el impacto de las acciones emprendidas, tanto en los asociados como la comunidad.
Este balance se prepara conforme a un esquema preestablecido y se presenta de manera sistemática en la asamblea anual. Para su elaboración se tienen en cuenta los principios cooperativos, fines y objetivos de la entidad. Se establecen y evalúan indicadores de cumplimiento por parte de la institución de cada uno de estos principios y se informa a los asociados en un documento oficial, al igual que el balance contable.
Contar con estas informaciones permite medir el impacto social de la cooperativa y, fundamentalmente, evaluar la relación entre el éxito económico de la organización y los beneficios sociales para sus miembros. También sirve de base para planificar las actividades y orientarlas hacia aspectos de mayor necesidad.
Convencidos de la utilidad de la herramienta, el comité de educación de la cooperativa se puso manos a la obra. Mucho antes del cierre del año económico, organizaron las actividades creando un grupo de trabajo que se encargue de compilar la información necesaria para la elaboración del balance social: dónde obtener la información, cómo verificarla y presentarla. De tal manera que para la fecha de la asamblea se cuente con el balance terminado.
