El periodismo en aquellos tiempos difíciles

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Son conocidas las consecuencias que tuvo para el Paraguay la Guerra contra la Triple Alianza (1864–1870), por lo pernicioso de su desarrollo y la forma en que resultó la misma. Sin embargo, el país y su gente trataron inmediatamente de salir adelante a pesar de todo.

Es admirable en el paraguayo la forma en que reaccionó a pesar de la circunstancia en la que se vio envuelto a causa de tan sangriento y devastador acontecimiento. Desde prácticamente el inicio de la guerra, la misma se desarrolló en territorio nacional.

A consecuencia de ello, todo se perdió: la producción agrícola, comercial e industrial; se vieron afectados la educación, salud, los servicios públicos en general y la vida se tornó sumamente dura.

Inmediatamente ocurrida la ocupación de Asunción por parte de los aliados, en enero de 1869, la ciudad capital cobró otro tipo de vida luego de los saqueos a los que fue sometida, sobre todo, por las fuerzas brasileñas.

La solidaridad, filantropía y reorganización social, educativa y administrativa trataron de devolverle de alguna manera la continuidad a la vida de la sociedad. En ese menester, lo político no dejó nunca de ser un objetivo de las distintas partes en pugna, más aún luego de la caída del Mcal. López en Cerro Corá, en marzo de 1870.

En esta reacción, la prensa tuvo un papel fundamental. Desde aquella época sumamente avara en este tipo de comunicación que se vivió con el Dr. Francia y la aparición de los primeros diarios en la era López culminando con los periódicos de trinchera o guerra, no se había tenido una actividad tan diversa e importante como la que se vivió desde 1869 hasta llegar al día de hoy.

De los diarios aparecidos en la franja de tiempo 1869–1870, primero fue La Regeneración, el 1 de octubre de 1869, que duró hasta el 23 de setiembre de 1870. Luego le siguió El Paraguay, publicado entre mayo y junio de 1870.

A pesar de la relativa corta duración de todos estos periódicos, se debe entender la importante labor que acometieron desde sus páginas para tratar de reorganizar la nación a como dé lugar, siendo voceros de diversos intereses, apoyando disímiles posturas y prestando su voz a políticos, intelectuales y personas de la sociedad que buscaban afanosamente recuperar en algo lo que se había perdido con la guerra.

También en 1870 apareció El Pueblo, en octubre, y se mantuvo hasta 1872. En noviembre apareció La Opinión Pública, de muy corta duración, ya que solo aparecieron siete números.