Decidieron entonces unirse y crear una sociedad que los ayudara a lograr el bienestar en sus vidas y en la de sus familias. Abrieron un almacén de consumo, en el que todos los miembros de la sociedad serían los dueños y como tales participarían de los resultados de la actividad.
Era octubre de 1844, en la ciudad de Roschdale, cerca de Manchester en Inglaterra. Lo que no imaginaban estos 28 trabajadores era que iniciaban un modelo de empresa que se llamaría cooperativa y que con el correr de los años se convertiría en una de las más importantes formas de empresa para el desarrollo de las personas.
En el primer año de trabajo con el almacén cooperativo, lograron juntar 120 dólares. Con la mitad de ese dinero alquilaron un local en la avenida Toad Lane N.° 31, que significa, calle del sapo, y con el resto adquirieron estantes y mercaderías de consumo familiar, los cuales compraron al por mayor, por tanto, a un precio más bajo que les permitió también revender a precios bajos.
Por supuesto que no les fue sencillo administrar la empresa, ya que todos eran obreros sin muchos conocimientos de administración empresarial, pero los ayudó bastante fijar unos principios para el funcionamiento
1.- Ingreso libre a quien quisiera ser miembro de la sociedad, al igual que libertad para salir de ella.
2.- Participación de todos los miembros en las decisiones, es decir, control democrático de la gestión.
3.- Las ventas del almacén serían al contado.
4.- El resultado de la actividad debía distribuirse entre todos los miembros de la sociedad.
5.- No tomarían posición sobre temas políticos, raciales o religiosos, lo que implicaba que serían neutrales.
6.- Establecieron límites a los pagos de intereses sobre el capital aportado por cada miembro. Esto para diferenciarse de las sociedades mercantiles, en tanto que los resultados se distribuían en función del capital aportado. En las Cooperativas, sin embargo, es en relación al trabajo realizado.
7.- La sociedad se ocuparía de destinar una parte de los ingresos a brindar continuamente educación a sus miembros.
Tales principios dieron muy buenos resultados a ellos y a las miles de cooperativas que se han ido creando en el mundo desde 1844 hasta la actualidad. Los socios las crean convencidos de que es una óptima alternativa para alcanzar mejores condiciones de vida.
