Lastimosamente, en nuestro país no tenemos una cultura de la administración de residuos, de ahí que en nuestras bolsas de basuras hay de todo, entre ellos: botellas y bolsitas de plásticos, restos de alimentos (frutas y verduras), hojas de jardín, a veces, hasta desechos de sanitarios. Quemar este conjunto de basuras supone un tremendo impacto para la salud y el entorno natural.
Una característica de la quema de basuras en los barrios es el humo que produce, debido a que posee generalmente mucha humedad. Por todo ello, definitivamente, las basuras no se deben quemar, por el contrario se clasifican y administran.
En relación con la quema de plásticos, estos desprenden enormes cantidades de sustancias tóxicas, como dioxinas y furanos, la mayoría cancerígenas. Al inhalar, el humo deja como consecuencias dolores de cabeza, problemas respiratorios (tos), ardores en los ojos y náuseas.
A mediano y largo plazo la inhalación del humo de basuras puede producir cáncer de pulmón, asma, infertilidad, daño en el sistema nervioso, menos años de vida, entre otros. Teniendo en cuenta todo esto, definitivamente las basuras nunca deben quemarse.
¿Sabías que?
La Ley 716/96 que sanciona delitos contra el medioambiente expresa:
Artículo 12: Los que depositen o incineren basuras u otros desperdicios de cualquier tipo, en las rutas, camino o calles, cursos de agua o sus adyacencias, serán sancionados con multa de 100 (cien) a 1000 (mil) jornales mínimos legales para actividades diversas no especificadas.
Fuente: https://bit.ly/2s8nMOv
