Si conoces a personas de tu entorno que fuman, ¡hazle una propuesta!: «¡Deja de fumar! Te lo agradecerá tu propio cuerpo, tus allegados, el entorno y tus bolsillos».
Es fundamental que los fumadores tomen conciencia de que esta adicción es un factor de riesgo que se manifiesta en múltiples enfermedades, como la diabetes, trastornos cardiovasculares, afecciones del aparato respiratorio, entre otros.
El hábito de fumar se asocia al placer y, hoy en día, la publicidad lo une con el éxito, la aventura, la valentía, y presenta al cigarrillo como un símbolo de una excelente personalidad, aunque esto es una mentira.
Veamos este testimonio de un fumador anónimo: «Personalmente como fumador de casi dos paquetes diarios, pretendo al menos brindar la información necesaria a fin de evitar que los niños y adolescentes de nuestro entorno adquieran esta práctica. Es muy difícil abandonar cualquier adicción, en este caso, el tabaco. No existen medicamentos ni métodos alternativos capaces de hacernos dejar el cigarrillo; la decisión de abandonarlo tiene que ver con la voluntad, por eso, es inútil tratar de que nos convenzan y ayuden para dejar de fumar si no estamos nosotros totalmente convencidos y decididos a autoayudarnos».
Para tener en cuenta
Nunca caigas en la trampa de estas expresiones: «Una vez nomás» o «¿Qué hace probar una vez?».
¿Qué podemos hacer?
Si en tu entorno conoces a personas que fuman, pídeles que respeten tu espacio y no lo contaminen. Invítales a conocer testimonios de fumadores que lograron dejar la adicción, a analizar los daños a la salud y la economía que ocasiona el cigarrillo.
