1 Usá siempre ingredientes de temporada y en su mejor momento.
2 Basá tus platos en lo mejor que tiene tu país para ofrecer. (Por ejemplo, en México nunca dudes en usar chile, aguacate o naranjas agrias).
3 No ocultes un sabor debajo del otro; la idea es complementarlos y dejar que todos participen.
4 Siempre, SIEMPRE probá tus preparaciones mientras cocinás.
5 Si querés complacer a tu público, tené en cuenta sus gustos e ideologías. Nunca está de más experimentar cosas nuevas, pero con precaución. Como dice el dicho: “A los daneses no les des chile”.
6 Para lograr un buen marinado siempre dejá reposar al menos desde una noche antes.
7 No sufras. Si no sos chef profesional no tenés por qué saber cortar cebollas a la velocidad de la luz. Los procesadores son tus amigos y están hechos para hacer más rápida y agradable la experiencia de cocinar.
8 Estate abierto a inspiraciones externas. Investigá, leé, mirá y hablá sobre comida; la inspiración viene de los lugares menos esperados.
9 Si te gusta cocinar, visitá con frecuencia tu mercado de confianza y sé fiel a un proveedor de cada producto. Desarrollar una relación con tus proveedores te lleva a obtener la mejor materia prima.
10 Para acompañar tus comidas, “el champagne va bien con todo”.
