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Anís (Pimpinella anisum L.)
Los granos de esta planta de la familia de las umbelíferas son utilizados sobre todo en forma de esencia para aromatizar los productos de pastelería, en la elaboración de licores (anís, anisette), así como en algunos currys y platos de mariscos. Todas las partes vegetales de la planta joven son comestibles. Los tallos tienen una textura parecida al apio y son mucho más suaves de sabor que las semillas. El elemento principal del anís es el anetol (90 %), también contiene chavicol, metileno, aldehído anísico, ácido anísico y un terpeno. Se utiliza la semilla, cuya infusión es carminativa, lo que favorece la digestión, mejora el apetito, alivia los cólicos, náuseas y flatulencias. Para la infusión, hervir una taza de agua, dejar reposar por 10 min una cucharadita de semillas de anís molidas; tomar 1 a 2 tazas al día. El anís es también muy valioso contra la tos fuerte y seca, así como problemas respiratorios asociados a la gripe. Para ello, recomiendan el consumo de limonada caliente, preparada con una infusión de anís.
Anís estrellado (Illicium verum)
Procede de una región del suroeste de China, por eso también se la conoce como anís chino, badiana china o simplemente badiana. No tiene nada que ver con la familia del anís común, pero comparten el mismo principio activo, el anetol, compuesto que proporciona el aroma y sabor característico. En Occidente se usa cada vez más en la elaboración de licores anisados, mezclado con granos de anís. Pero es Asia, donde se usa regularmente en la cocina, no solo para hacer repostería, sino también para platos salados, siendo ingrediente habitual en los currys indios y otras mezclas, como el Garam Masala. Como remedio casero se usa para distintos problemas estomacales o cólicos e incluso como componente primario de un fármaco que actúa contra la gripe aviar conocido como “Tamiflu”. Es gracias al ácido shikímico que contienen las semillas del anís estrellado. Actualmente, el 90 % de la producción de anís estrellado está destinada a la empresa farmacéutica Roche para la elaboración de este fármaco.
Apio (Apium graveolens)
El apio se ha utilizado desde tiempos históricos tanto en la cocina como en la medicina naturista. Es una de las verduras que más propiedades medicinales posee. Se puede ingerir crudo, cocido o en jugo. Además de su crujiente textura y sabor, es una verdura “equilibrante”. Si se combina con otros vegetales, como la zanahoria y el tomate, el jugo de apio ayuda a calmar los nervios y es un buen remineralizante. La ensalada de apio puede usarse eficazmente para combatir el exceso de acidez del tubo digestivo y aliviar la colitis. La ensalada de apio y aguacate se recomienda en caso de enfermedades del estómago e intestino. Ayuda al cuerpo a deshacerse de impurezas a través de su función diurética (por su contenido en un aceite volátil, el apiol). Se caracteriza por ser carminativo, sedante, aperitivo, digestivo (que no implica digestibilidad fácil por su alto contenido en fibra), emenagogo, depurativo, regenerador sanguíneo y ligeramente laxante. Ayuda a la formación del esmalte dentario. Disminuye las enfermedades hepáticas, combate las infecciones, ayuda a la eliminación de cálculos renales, mejora la memoria y en uso externo suele comportarse como un cicatrizante. Hay personas que creen que ingerir esta planta ayuda a aumentar la libido. En jugo, es eficaz para eliminar el exceso de ácido úrico, combatir el reumatismo, el sobrepeso, flatulencias, padecimientos nerviosos y provoca un efecto diurético útil en caso de hipertensión arterial, afección cardíaca congestiva, ansiedad e insomnio.
