Aromáticas y medicinales

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Las plantas constituyen la farmacia de la naturaleza y, por ello, los científicos las estudian constantemente, descubriendo día a día nuevas y prometedoras propiedades. En esta página iremos analizando algunas de ellas, pero solamente en el sentido de presentarlas para que el lector las descubra y conozca. Antes de hacer uso de estas plantas en sentido medicinal, debe consultar a su médico de cabecera.

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Poleo (Mentha pulegium)

También llamado menta poleo, es una de las especias más conocidas del género Mentha. Esta planta aromática es conocida desde hace siglos en la cuenca del mar Mediterráneo y Asia occidental, donde crece espontáneamente en zonas húmedas, junto a los estanques, ríos y praderas. Es una planta herbácea con un aroma fuerte y penetrante; de tallos ramosos más o menos pubescentes, de 30 a 50 cm de alto. Como remedios medicinales pueden emplearse tanto sus hojas como las flores. Las hojas contienen pulegona, mentol y otras sustancias, como la mentona, limoneno y otras cetonas que le confieren propiedades carminativas (facilita la expulsión de gases intestinales), relajantes e, incluso, emenagogas (regula la menstruación), tomadas en infusión. En afecciones bronquiales leves también tiene cierta acción como expectorante y antitusivo (por vía tópica). No es aconsejable para gente que padece afecciones del hígado, ya que la pulegona, que es el principio activo en mayor concentración, tiene un efecto altamente hepatotóxico.

Poleo’i (Aloysia gratissima)

Es un arbusto que alcanza una altura máxima de 3 m, de aspecto desordenado, con ramas agudas y espinosas, que vive en zonas serranas y las cumbres de las quebradas de Sudamérica, desde México hasta el Uruguay y Argentina, donde se lo conoce también como cedrón de monte, niñarupá o reseda del campo. En el Paraguay, el poleo’i crece muy bien y se utilizan sus hojas y tallos, que son muy digestivos. Es un tónico estomacal que cura los dolores de vientre (antiespasmódico) y de la menstruación. Soluciona los empachos y trastornos gastrointestinales. Con una dosis más fuerte se acelera el parto. Se suelen extender sus ramas en el piso para repeler insectos, como pulgas y piques. Sirve, además, contra el dolor de oído, la acidez estomacal, el insomnio y como sedante. Unos 20 g de sus hojas con tallos jóvenes por cada litro de agua en cocción es una buena dosis para tomarlo como té o en el mate. Para los casos de los partos difíciles, hay que usar una dosis de 50 g por litro de agua en cocción. Crece durante todo el año y se puede cosechar en cualquier época.

Pyno guasu (Urera baccifera)

Es un arbusto que crece hasta unos 5 m de altura, de grandes hojas con pelos urticantes, que son su característica. Se desarrolla en el interior y las márgenes de los bosques de los cerros y serranías en casi toda la zona oriental del Paraguay, y también en México y Brasil, donde se lo conoce como ortiga brava. Es antiinflamatorio, analgésico, diurético, rubefaciente, vejigatorio, y en casos de fiebre, blenorragia, malaria, artritis y reumatismo. Se usan las hojas y se refriegan con ellas las partes afectadas. En infusión, esta planta controla el nivel de azúcar en la sangre (antidiabética) y elimina el ácido úrico (gota). Purifica la sangre y es antiinflamatoria. Es muy depurativa, buen diurético, y controla la lumbalgia y el reumatismo. Se usa ante la caída del pelo y para tratar los problemas prostáticos. También sirve contra el dolor de dientes y para curar las afecciones de la piel. Hay que machacar la raíz fresca (unos 15 g por cada litro de agua) y beberlo en forma de tereré. También, en la misma dosis, en infusión.

Fuentes: Remedios Naturales del Paraguay, de Caio Scavone, Ed. Servilibro; Wikipedia y ecomania.com