El abc del reciclaje (II)

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Esta semana seguimos reutilizando cosas que, normalmente, tiramos en la cocina. Esta vez es el turno de las cáscaras de los cítricos, que tienen numerosas propiedades nutricionales que podemos aprovechar de diversas maneras.

Todos tenemos la costumbre de desechar las cáscaras de las frutas, especialmente las de la banana y los cítricos, sin pensar en que justamente en las cáscaras están la mayoría de sus propiedades, y pueden brindarnos beneficios que podemos aprovechar fácilmente. Por ejemplo, muchos de los nutrientes de la naranja se encuentran precisamente en su piel. Una naranja mediana cuenta con alrededor de 60 flavonoides y 170 fitonutrientes diferentes, que aportan beneficios a nuestra salud, a la piel y también la hacen útil para varios usos en el hogar.

Usos de la cáscara de naranja

La piel de la naranja tiene propiedades que mejoran la digestión y estimulan el metabolismo. Ayuda a combatir naturalmente los gases, la acidez, los vómitos y eructos ácidos. También se recomienda para estimular el apetito y aliviar náuseas.

El consumo de cáscara de naranja en polvo tiene propiedades expectorantes que favorecen la eliminación de flemas en el sistema respiratorio, ayuda a aliviar la tos y el asma.

Los principales beneficios de la cáscara de naranja se deben a su aceite esencial D-limoneno, que tiene propiedades antimicrobianas y antiinflamatorias. Este aceite esencial ayuda a neutralizar los ácidos del estómago y a promover los movimientos intestinales. También cuenta con un flavonoide conocido como hesperidina, que ayuda a reducir los niveles de colesterol, los triglicéridos y promueve la función hepática normal, al tiempo que es eficaz contra el cáncer de colon y la osteoporosis.

En belleza, las cáscaras de naranja pueden ser utilizadas para exfoliar la piel y eliminar las células muertas que pueden provocar puntos negros y espinillas. Además, ayudan a reducir las manchas oscuras en la piel.

Gracias a sus propiedades antiinflamatorias, antibacterianas y antifúngicas, las cáscaras de naranja son buenas también para combatir el acné y la piel grasa del rostro.

En la cocina

La cáscara de los cítricos procede de diferentes variedades, como limones, naranjas, pomelos, limas y mandarinas. Sus posibilidades gastronómicas son muy amplias, porque son un excelente saborizante, acompañan muy bien a pescados, mariscos y aves en la elaboración de salsas, en ensaladas y, por supuesto, en repostería.

Preparar las cáscaras

Para su utilización, la fruta debe lavarse muy bien y luego, con ayuda de un rallador, se obtienen finas virutas de la zona exterior de la cáscara. La parte blanquecina del interior se desecha para evitar que transmita cierto sabor amargo que estropea las preparaciones culinarias.

Las ralladuras de cítricos pueden usarse frescas, es decir, recién ralladas, o desecadas.

Si son frescas, su aroma será más nítido y fresco. Si se secan, perderán un poco el toque cítrico de frescor.

Para secar las ralladuras se colocan sobre un plato y se las deja al sol. Hay que remover de vez en cuando mientras esperamos a que se sequen durante unas 10 h. También se pueden secar en el horno a fuego bien bajo, removiéndolas de vez en cuando y vigilando que no se peguen ni se tuesten. Luego se pueden conservar en frascos cerrados como si fuesen una especia o una hierba aromática más.

En multitud de platos

Las posibles aplicaciones de las cáscaras cítricas son diversas. Pueden servir para aromatizar salsas, vinagretas, dar aroma a aceites o a preparados de repostería, entre otros usos. También se pueden utilizar como si fuesen una especia más, y rallarlas por encima de un pescado y en platos con carne, bien asados, a la plancha o en un guiso, para aves, estofados y marinados.

Si añadimos la ralladura del cítrico elegido a un frasco con aceite de oliva suave o con aceite de girasol, y dejamos reposar tres días en un lugar oscuro y a temperatura ambiente, el aceite se impregnará del olor y sabor de los cítricos.

El azúcar también se puede aromatizar con un trozo entero de cáscara de cítrico. De esta manera, se extrae fácilmente y no impregna en exceso el azúcar de aroma y sabor.