Cajá (Spondias mombin)
Conocida en algunas regiones de América del Sur como taperebá, es una fruta muy utilizada en el noreste de Brasil. En Perú se conoce como mango ciruelo y en la zona amazónica de Bolivia, como cedrillo. Tiene una notable capacidad refrescante y un gusto sofisticado y característico, agridulce, ideal en la preparación de jugos y cócteles. La fruta, grande, tiene una cáscara correosa y una fina capa de pulpa, que puede tanto comerse fresca o hecha zumo. Se vende también concentrada y en polvo, en gelatinas y helados.
Cajú (Anacardium occidentale)
Es muy popular en el noreste de Brasil. Del mismo fruto se obtiene el anacardo o castaña de cajú que, después de ser tostado, se exporta a todo el mundo como fruta seca. La pulpa, extraída del pseudofruto carnoso, está reconocida por su capacidad refrescante y astringente. Puede ser utilizada en la preparación de zumos, miel, dulces, uvas pasas, helados, licores e incluso en platos calientes. Su contenido de vitamina C es en promedio 3 a 4 veces superior al de la naranja, de este modo lleva consigo una notable capacidad antioxidante. La presencia de alta dosis de vitaminas del grupo B, como también la abundancia de sales minerales (calcio, fósforo y hierro), completan sus excelentes cualidades nutricionales.
Caqui (Diospyros kaki)
Este árbol es originario de la zona de Japón, China, Birmania y de las montañas del Himalaya del norte de India. Su fruto, el caqui o pérsimo, es una baya comestible de sabor muy dulce. En Japón y China se cultiva desde el siglo VIII. Posteriormente fue introducido en los países occidentales: en Estados Unidos, a principios del siglo XIX, y en Francia, España e Italia hacia 1870. Cuando se produce la maduración natural tiene una pulpa blanda, dulce y jugosa. Si esta madurez natural no se ha alcanzado, en las variedades astringentes, el sabor de la fruta es astringente y, por tanto, desagradable. En la actualidad es muy frecuente que las variedades astringentes se recojan antes de su madurez natural, cuando aún tiene una consistencia dura y se les someta a un proceso de eliminación de la astringencia, de modo que se pueda comer con carne dura y sabor no astringente. Los caquis se pueden comer frescos o utilizarse en la elaboración de otros productos, como helados, licores, zumos, etc.
