El mercado de vinos en el Paraguay ha crecido muchísimo, a tal punto que cada vez encontramos más y más etiquetas nuevas sin importar el origen, ya sean del Viejo Mundo (Francia, España, Italia, Hungría, Portugal y Alemania, en donde aún hay mercado para traer novedades) o el Nuevo Mundo (Argentina, Sudáfrica, Australia, Brasil, Chile, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Uruguay). Incluso, próximamente, llegarán más etiquetas de países emergentes en el tema de vinos. Como notarán, ya hay una gran variedad, pero hay mucho más por venir seguramente, teniendo en cuenta el crecimiento de nuestro mercado y el interés del público por nuevas etiquetas.
En general, nuestro mercado está superbién, con una gran mayoría de vinos tranquilos (es decir, que no tienen gas) sin importar el color (blanco, rosado o tinto). Creo que más del 90 % del mercado se sitúa en esta categoría, además de ser la que mayor impulso está dando al crecimiento del consumo de vino de calidad en nuestro mercado. Una prueba de ello es la Expo Vino, en la que solo se presenta este tipo de vino y se llevó a cabo a finales de junio con total éxito.
Espumantes
Así también encontramos una variedad muy interesante de vinos no tranquilos (es decir, con gas). Desde los más económicos, que son los gasificados que vienen en presentaciones muy atractivas; incluso, en algunos casos son saborizados (este tipo de producto es excelente, porque abre el mercado al público joven), pasando por los espumantes elaborados con el método charmant que, como son producidos industrialmente, tienen un costo mucho más bajo de elaboración y, sobre todo, de elegancia, por el tiempo de espera de la segunda fermentación en botella o, en este caso, en el tanque (45 días de un espumante charmant contra 3 años, como mínimo, de un champán). Los espumantes por método tradicional (producidos manualmente, como el champán, con una segunda fermentación en botella, pero sin especificar el tiempo, que puede variar de seis meses a tres años) son de excelente calidad, porque sus enólogos quieren mostrar lo que son capaces de producir sin importar el origen. Por supuesto, en esta categoría encontramos al champán en diferentes tipos de presentaciones: Blanc de Blanc, tradicional, Blanc de Noir, Rose, Vintage (es decir, con año de cosecha) y diferentes tenores de azúcares: brut, sec, demisec, etcétera.
Dulces
También ha crecido bastante el mercado en cuanto a vinos licorosos o, mejor dicho, dulces. Los hay natural, cosecha tardía (uno de mis preferidos para acompañar el queso azul), ice wine proveniente de Alemania y, desde hace unos meses, de una marca de Argentina. Claro que también hay vinos azucarados, a los cuales se le ha agregado azúcar y que son muy económicos.
Pero nuestro mercado es aún más completo: hay vinos fortificados (es decir, que recibieron un agregado de alcohol vinílico). En este caso encontramos algunos encabezados, como los llaman en Argentina y, por supuesto, la gran estrella en esta categoría son los vinos de Oporto, provenientes de Portugal, en sus diferentes presentaciones, tanto de color como de nivel de azúcares.
Para culminar, me faltaría nombrar a los vinos ajerezados u oxidados, en los que el principal exponente es el Jerez. Hay pocas marcas, pero son de prestigio internacional y realmente representan muy bien a la categoría.
Preciados lectores, ¡salud! y hasta el próximo sábado.
