La palabra soba se usa para denominar al alforfón o trigo sarraceno con el que están hechos estos fideos, que se comen calientes o fríos, solos o en sopas, variando las recetas y formas de servirlo dependiendo de la zona y la época del año. Pero también hay otros fideos japoneses que comienzan a ser muy apreciados por los occidentales. Por ejemplo, fideos que no contienen harinas, tampoco tienen gluten, tienen un alto contenido en fibra y son ideales para vegetarianos o los que están a dieta, y perfectos para quienes padecen celiaquía. Son los shirataki, hechos con glucomano, la raíz de la planta konjac, los harusame, hechos con fécula de papa, y los tokoroten, elaborados con gelatina vegetal procedente del agar-agar que apenas contienen calorías, aunque tienen un altísimo contenido en fibra. También están los udon, unos tallarines más gruesos elaborados con harina de trigo común; los somen, finitos, con menos de 1,3 mm de grosor; y los ramen, aunque estos últimos son originarios de la cultura china.
15 de agosto de 2014 a la - 22:08
Los fideos japoneses conquistan occidente
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