Los quesos más famosos

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Los quesos son tan diversos desde su origen, textura, tipo de leche, color, sabor e incluso en su combinación con otros alimentos. Es importante conocer sus características para apreciarlos mejor. En esta página, una guía para que los amantes de los quesos puedan compararlos, desde sus texturas hasta con qué acompañarlos mejor.

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Halloumi: Queso tradicional originario de Chipre, utilizado en multitud de preparaciones en Oriente Medio desde el año 1.00 a.C. Es una variedad blanda a semidura elaborada con leche de oveja y de cabra fresca. De textura elástica pero a la vez fibrosa, deriva de una cuajada que es cocinada, metida en salmuera y a la que a veces se le añade menta como un protector para evitar la proliferación bacteriana. En la actualidad, ha sido copiado en todo el Mediterráneo oriental y se elabora con todo tipo de leche. Esta información se indica en el envase. Al igual que el Feta, se produce en forma de bloques y se conserva en suero salado. Las versiones de leche de vaca suelen envasarse al vacío. Es un queso sin corteza y de textura mullida, que va endureciéndose con la maduración. Su característica más típica es su capacidad para mantener su forma después de la cocción, ya sea a la parrilla o frito en unas gotas de aceite. Este alto punto de fusión permite cocinar el halloumi en una sartén, produciéndose una corteza crujiente muy apetecible, quedando blando por dentro pero nunca derretido y adquiriendo su mejor sabor. En Chipre, se amasa mezclado con menta y se corta luego en bloques.

Puede servirse en lonchas con aceite de oliva y hierbas aromáticas, o freírse sin aceite, como en Chipre, y servirse con ensalada. También se puede consumir en fresco a temperatura ambiente, en tablas de quesos y como entrada, con un vino Beaujolais ligero.

Harzer: El harzer käse, en alemán, es un queso elaborado desde fines del siglo XVIII con leche de vaca agria semidescremada, similar al queso quark. Tras un par de horas, la masa se ha transformado en pequeñas barras de queso que se untan con bacterias amarillas o rojas para que maduren. El periodo de maduración de este queso es de 1 o 2 días. Son quesos pequeños y redondos, a menudo empaquetados en forma de rollo con cuatro o cinco quesos. El peso es de unos 25 g. El queso hazer no tiene corteza, la superficie es de color amarillo oro. La pasta es amarillenta y el núcleo, blanco. Tiene un sabor entre picante y especiado con un intenso e inconfundible aroma. Un condimento muy típico en este queso es el comino, aunque existen diferentes variantes, por ejemplo recubierto de una capa que contiene hongos blancos o rojos, denominada Rotschmiere. En Alemania lo sirven marinado con vinagre, aceite, cebollas y pimienta, acompañado de pan integral. Esta especialidad combina bien con cerveza, sidra y vinos blancos alemanes, como un Riesling o un Kerner vigoroso.

Holanda: El queso holanda, también llamado “Holanda Argentino” y “Mar del Plata”, es un queso de mediana humedad o pasta semidura, semigraso, elaborado con leche de vaca parcialmente descremada. Sabor dulce, ligeramente picante, agradable y bien desarrollado. Aroma dulce, suave, limpio, agradable y bien desarrollado. Textura compacta, firme, de consistencia elástica. Corteza lisa y consistente, natural parafinada o coloreada con pintura roja o amarilla. Pasta blanco-amarillenta uniforme. Presenta algunos ojos (1 a 5 mm) bien diseminados. Existen referencias de su fabricación en el año 1933, siendo uno de los cinco primeros quesos de pasta semidura elaborados en aquel año. Introducido a la Argentina por inmigrantes venidos de Europa, hoy continúa vigente su producción. Particularmente, se lo denomina de la misma forma que a la raza bovina, cuya leche sirve para su fabricación. Se comercializa en hormas pequeñas de 1,5 kg, y en ciertos casos se lo denomina “queso de postre”, pues se lo utiliza para combinar con algunos dulces (membrillo, batata, etc.). Se lleva de maravillas con un Cabernet, un Malbec o un Merlot.