El primer Neko Café (café para gatos) se abrió en Osaka en el 2004 y ya tiene más de cien sucursales en todo el país. En los cafés para gatos y bajo supervisión del personal, se pueden acariciar, jugar y disfrutar de los felinos mientras los comensales toman un café, leen el diario o utilizan los servicios wi-fi. Aquí es el gato el que manda, no se pueden molestar mientras duermen ni comen, no se pueden agarrar ni alzar en brazos a no ser que sean ellos los que vengan a pedirlo. Se dice que acariciar un animal proporciona beneficios a nivel cardiovascular y del sistema nervioso, y sobre todo el ronroneo de un felino calma y actúa como una droga sin efectos secundarios. Es la llamada “terapia del ronroneo” que ahora se aplica también en Le café des Chats, de París, donde se sirven cafés, tés de todo el mundo, repostería, ensaladas y sopas elaborados con ingredientes orgánicos, todo ello rodeado de gatos a los que se les ha dado una segunda oportunidad de vida, pues son siempre animales recogidos de la calle. En 2013 también se inauguró en Londres (Lady Dinahs), en Viena (Austria), Hungría, Alemania (Cat café) y Madrid (La Gatoteca). En París esta iniciativa encontró una fuerte oposición de grupos de protección animal, quienes consideran que no se puede restringir la libertad del animal y convertirlo en meros "ositos de peluche", como recogió el medio francés Libération.
10 de enero de 2014 a la - 22:01
Una tendencia en alza
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