Viaje a las alturas (II)

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El sábado pasado les había comentado de mi visita a los viñedos de Bolivia en el departamento de Tarija, a más de 2000 msnm, uno de los viñedos que más me intrigaba debido a que muy poco sabía de ellos y más aún, mi curiosidad por probar sus vinos era muy grande. Por suerte tuve el privilegio de viajar invitado por la Embajada de Bolivia, Wines of Bolivia y Amaszonas Líneas Aéreas.

El segundo día desperté temprano, ya que a las 8 am pasarían a buscarme para ir a conocer la primera bodega del día. Afuera la temperatura era de -4 ºC, un frío al que no estamos acostumbrados aquí en Paraguay, pero la verdad es que mientras desayunaba o estaba en mi coqueto dormitorio del Hotel Terravina, totalmente ambientado con gigantografías de paisajes y detalles de viñedos, ni me percaté del intenso frío que hacía en el exterior.

Kohlberg

Salí bien abrigado, ya a esa hora el sol era fuerte, ni una sola nube había en el cielo y vinieron a buscarme puntualmente para visitar la bodega Kohlberg, otro proyecto familiar que tiene más de 50 años produciendo vinos en la región. Estaba esperándome Herbert Kohlberg, encargado de la parte enológica de la bodega, con él recorrimos todas las instalaciones, muy modernas y en proyecto de expansión; en sus bodegas se procesan 7 millones de litros de vino por año, colocándola como la de mayor capacidad en toda Bolivia. La verdad es que quedé impresionado. Terminado el recorrido, me tocó como siempre lo que realmente fui a hacer a Bolivia: degustar los vinos.

Comenzamos directamente por su línea de vinos de alta gama. El primero fue un vino blanco del varietal Ugni Blanc (variedad del sur de Francia, utilizada también en Italia) de la cosecha 2012. La verdad es que me gustó bastante este vino, con características bien distintas a lo que estamos acostumbrados aquí en Paraguay.

Seguimos con un Syrah 2012 y luego degusté por primera vez un Malbec boliviano de la cosecha 2012, muy interesante. Continuamos con un Cabernet Sauvignon 2012 (una uva que se da bastante bien en las alturas) y, por último, un vino Kohlberg Blend 2013, elaborado con las uvas Cabernet y Malbec.

Posteriormente, fuimos a recorrer los campos, 187 ha de viñas plantadas que van creciendo todos los años. Estas viñas están destinadas únicamente para la elaboración de sus vinos de alta gama, ya que sus vinos más populares se elaboran principalmente de uvas compradas de terceros.

Campos de Solana

La segunda visita de ese día fue a la bodega Campos de Solana, donde el enólogo Nelson Sfarcich me acompañó y me mostró personalmente todas las instalaciones. La verdad es que, una vez más, todo era impecable en la bodega. Conversando con Nelson me di cuenta de que él es un apasionado por lo que hace, le gusta jugar con los rendimientos, las variedades y las barricas, teniendo así en la bodega muchos tanques de microvinificaciones con productos excelentes, pero que, debido a sus volúmenes, no pueden ser comercializados y los consumen los dueños de la bodega.

Comenzamos probando un vino blanco del varietal Riesling, muy interesante, se sentía esa característica de la uva, pero bien diferente a los de Alsacia y Alemania. Realmente lo que hace el terroir aquí es único, este varietal Riesling plantado a más de 2000 msnm se expresaba en nariz, más apagado y, en boca, su acidez es mucho más suave con finos toques a fruta, como melón.

Seguimos degustando un vino Malbec, con pasaje por roble, que estaba muy bueno; el tercer vino fue un blend de Cabernet, Merlot y Petit Verdot; seguimos con un Viognier encabezado (fortificado como los vinos de Oporto) y terminamos con un vino tardío de Moscatel de Alejandría. Todo estuvo realmente muy bueno, hasta que Nelson me invitó nuevamente a ir a la bodega y comenzamos a degustar de la barrica sus microvinificaciones. Así pude probar un exquisito Rosé de Malbec, bien seco, frutado y agradable, seguido por otro Encabezado de Viognier, pero esta vez el vino fue fermentado y hace crianza en barricas de roble: puedo decir que realmente con este producto culminó con broche de oro la visita a esta bodega.

Preciados lectores, Bolivia está muy cerca de nosotros y sus vinos son más que interesantes; además, los paisajes andinos y de precordillera son únicos. Puedo decir que realmente vale la pena tomarse unas vacaciones y conocerlos.

¡Salud! y hasta el próximo sábado.

oligayet@hotmail.com