Disputa policial-fiscal que no lleva a ningún lugar

El cruce que tuvieron el oficial Carlos Vázquez y el fiscal Víctor Maldonado, ambos de la zona de Zeballos Cue, desató reacciones de la Policía Nacional y del Ministerio Público. Por una parte, tanto policías activos como retirados apoyaron la acción del novel oficial que reclamó al fiscal, lo grabó y luego lo hizo viral, de que no toma en cuenta los informes policiales y procede a liberar a personas que con su conducta ponen en riesgo la seguridad del ciudadano común.

Perspectiva
PerspectivaArchivo, ABC Color

Del lado de la fiscalía cuestionan que el policía haya grabado sin autorización y hecho viral una conversación privada, al tiempo de señalar que el fiscal hizo su trabajo en forma, que sin orden de detención y a falta de flagrancia no se puede detener a persona alguna.

Inclusive la fiscala adjunta Lourdes Samaniego pidió se sumarie al agente. Para los policías esto fue tomado como una fuerte presión debido a que la requirente no solo es representante de la Fiscalía General del Estado, sino esposa del vicepresidente de la República, Hugo Velázquez.

La reacción del ministro del Interior, Juan Ernesto Villamayor, tampoco gustó a los policías, porque señaló que el policía no siguió los conductos correspondientes.

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En realidad acá hay muchos puntos que analizar, pero lo que se debería destacar es que el que está en medio de toda esta cuestión es el ciudadano cansado de la inseguridad, que inmediatamente la relaciona con la falta de resultados por parte de la fuerza pública y la impunidad proveniente de la fiscalía.

Hay que decir que el policía Vázquez pudo haberse excedido en sus atribuciones, pero habría que reflexionar el motivo por el cual obró de esta forma. Castigarlo sería un pésimo mensaje a los demás policías porque se correría el riesgo de que, en situaciones similares, simplemente opten por hacer la vista gorda.

Es claro que hay casos de policías que realizan procedimientos con el fin de “apretar”, es decir, sacarle dinero a la persona a la que mete en problema. Pero, los hechos se deben analizar uno por uno, y no generalizarlos.

Si este policía estuvo metido en una situación ilegal, debe ser investigado; pero si actuó producto de una inacción fiscal, sus superiores deberían acercarse a la misma fiscala general y expresarle claramente la preocupación de trabajar con agentes que hacen caso omiso a quienes desean trabajar.

La policía y la fiscalía se necesitan mutuamente. La ley así lo establece y en ese trabajo cooperativo y sostenido está la clave para desbaratar la criminalidad.

Las rencillas deben ser dejadas de lado para apuntar en pro de la ciudadanía harta de los delincuentes y la inseguridad.

Para eso se precisan de mensajes claros, pero tolerantes por parte de la fiscalía general del Estado y el Ministerio del interior.

Finalmente, a estas dos instituciones la ciudadanía pedirá cuentas si el drama de la inseguridad sigue el ascenso vertiginoso que a diario nos muestran los medios de comunicación.

Trabajo dividido

En la práctica el trabajo de campo está a cargo de la Policía Nacional. El fiscal, como parte de su labor, debe sostener en un tribunal la acusación.

ocaceres@abc.com.py

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