Rechazan acción contra Senabico

La firma Villalba Dickel Hermanos SA tuvo un revés en un pleito que mantiene con la Secretaría Nacional de Bienes Incautados y Comisados para seguir explotando la casa de eventos Das Haus, perteneciente a Darío Messer. Una jueza rechazó el interdicto de retener posesión. Además se tramita un juicio de desalojo y otro de cobro de alquileres.

El costo del alquiler según contrato firmado en el 2016 quedó establecido en 5.000 dólares americanos mensuales. A la fecha, la suma adeudada alcanza los 90.000 dólares y la Senabico exige pago y desalojo vía judicial.
El costo del alquiler según contrato firmado en el 2016 quedó establecido en 5.000 dólares americanos mensuales. A la fecha, la suma adeudada alcanza los 90.000 dólares y la Senabico exige pago y desalojo vía judicial.

La jueza en lo civil y comercial del 10° turno, Rocío González Morel, rechazó el interdicto de retener posesión promovido por la firma Villalba Dickel Hermanos SA para seguir explotando el local de eventos Das Haus (La Casa, en alemán).

La Secretaría Nacional de Bienes Incautados y Comisados (Senabico) reclama vía judicial el desalojo del inmueble, por el cual la firma adeuda 90 mil dólares en concepto de alquiler.

La ubicación de Das Haus, Tregnati 902 casi Herib Campos Cervera del exclusivo barrio Manorá -en las inmediaciones del Shopping Del Sol y del Paseo la Galería- sumada a sus lujosas instalaciones, dan la pauta del elevado valor del inmueble. La propiedad integra uno de los numerosos bienes registrados a nombre de Matrix Realty SA, una de las firmas de Darío Messer en nuestro país.

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El contrato de locación firmado con la firma Villalba Dickel Hermanos SA - de los hermanos Jorge Adalberto y Tania Villalba Dickel- en julio del 2016 y con vigencia hasta agosto del 2021, estipuló en 5 mil dólares el costo del alquiler que fue el monto pagado religiosamente hasta mayo del año pasado.

Si bien las redes sociales dan cuenta de que la casa de fiesta es sumamente concurrida, pues ha sido escenario de sucesivas bodas, quince años y otros eventos sociales, los pagos se han interrumpido abruptamente tras la “desaparición” de Messer.

Luego de la fuga de Messer, la administración de esta y otras numerosas propiedades del doleiro quedaron a cargo de la Senabico.

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Acciones judiciales

A partir de junio del 2018 ya no se registró pago alguno. Como primera medida, la institución emplazó a los inquilinos a normalizar el pago, sin éxito. El 9 de abril pasado, la Senabico comunicó la rescisión del contrato, por falta de pago de más de tres meses consecutivos de alquiler. En aquel entonces, la deuda era de 64.500 dólares americanos. A la fecha, ya supera los 90 mil dólares.

Tras recibir un primer emplazamiento extrajudicial, la firma arrendataria presentó en abril pasado un plan de pago que fue rechazado por la Senabico.

Específicamente, solicitaron realizar una entrega de 10 mil dólares en concepto de alquiler por los meses de marzo y abril del 2019. En cuanto a la suma correspondiente a los meses en mora, querían pagarlas en 24 cuotas consecutivas de 1.875 dólares, a ser abonadas en forma conjunta con el alquiler de 5 mil dólares hasta abril del 2021.

Ante la respuesta negativa, la firma inició una demanda de interdicto de retener la posesión del inmueble, notificada a la institución el 28 de mayo pasado, a las 10:00.

“En consecuencia, solicito se abstenga la Senabico de iniciar cualquier proceso administrativo de cumplimiento de contrato o desalojo contra la firma Villalba Dickel Hermanos SA, hasta tanto sea dirimida y resuelta la acción mencionada precedentemente”, refiere el telegrama remitido por el abogado Víctor Hugo González Arza a la Senabico.

A su vez, la Secretaría promovió una acción preparatoria de juicio ejecutivo para el cobro de alquileres y una demanda de desalojo, actualmente acumulados en el juzgado de la jueza González.

Sentencia

Para rechazar la demanda de la firma arrendataria, la magistrada argumentó lo siguiente: “Examinadas las actuaciones de este juicio y especialmente, lo que surge de los testimonios brindados en el escrito inicial de demanda y la audiencia de sustanciación, se tiene que, los actos de turbación, manifestados por la parte actora, consistieron en intimación por parte de la Senabico a la firma Villalba Dickel Hermanos SA a que desocupe los inmuebles, los cuales, en verdad, no constituyen actos materiales de turbación, pues ellos deben consistir en actos posesorios, que son, sabemos, los que se enumeran en el artículo 1933 del Código Civil. En esta norma, en efecto, no se contempla que sean actos de turbación , la intimación a desocupar los inmuebles.”

(...) “Es clarificadora, además, la siguiente doctrina: ” Si los actos del tercero ocasionan molestias o perjuicios a la persona del poseedor o tenedor, podrá él reclamar la cesación de las molestias o las indemnizaciones que correspondan, pero no iniciar el interdicto, que sólo procede cuando la perturbación implica una pretensión sobre la cosa misma” (Carlos Eduardo Fenochietto y Roland Arazi, Código Procesal Civil y Comercial de la Nación comentado, tomo III, p. 207).

El juzgado constata la improcedencia del interdicto de retener promovido en autos, porque -en el caso- no resulta acreditado el requisito exigido en la norma del artículo 642 del Código Procesal Civil citado, en el sentido de no haberse consumado actos materiales de turbación, en el sentido técnico que le corresponde a esta situación según la calificada doctrina transcripta”, argumenta la magistrada, que impuso las costas a la parte actora” (SD N° 758).

Obligaciones crecen y recursos se reducen

Con la responsabilidad de administrar cuantiosos bienes requisados a procesados por narcotráfico, lavado de dinero y otros delitos, la Secretaría Nacional de Bienes Incautados y Comisados (Senabico), actualmente a cargo de la ministra Teresa Rojas deberá hacerlo con un presupuesto inferior al que contó este año, que ya resultó insuficiente.

Rojas explicó que el presupuesto del año 2019 fue de G. 4.086.059.026, que a septiembre tuvo una ejecución del 57%. El presupuesto 2020 solicitado por la Senabico fue de G. 6.560.242.100, pero Hacienda lo dejó en G. 4.058.495.720.

Con 23 funcionarios -de los cuales sólo 8 son permanentes- la institución tuvo que hacer malabares para cumplir con sus obligaciones. La sede de la Senabico funciona en una residencia familiar adaptada para oficina, alquilada a un costo de G. 11.500.000 en el barrio Las Mercedes, en cuyas inmediaciones se encuentra también el único depósito con que cuenta la institución, en un local también alquilado por G. 6.800.000.

La administración de las estancias (ver cuadro) es una de las actividades más costosas, pues implica el periódico traslado de funcionarios para la verificación “in situ” del estado de las instalaciones y de las actividades realizadas a fin de mantenerlas operativas.

La colaboración de la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (DINAC) y de las Fuerzas Armadas, le permite contar con lugar para custodiar algunos bienes, pero el servicio técnico siempre está a cargo de la institución.

Numerosos vehículos requisados han sido entregados a distintas instituciones públicas como Ministerio de la Niñez, Ministerio de Salud, Ministerio del Interior, Secretaría Nacional Antidrogas, entre otros, para suplir las falencias existentes en materia de transporte.

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