Domingo Guzmán Rolón había declarado el 4 de octubre de 2011 ante la agente fiscal Nancy Carolina Duarte sobre los tormentos que sufrió cuando estuvo preso por la represión stronista. El proceso por torturas nunca avanzó, hasta que llegó a la fiscala Liliana Zayas Guggiari, de la Unidad Especializada de Derechos Humanos del Ministerio Público.
La agente volvió a tomar la audiencia testimonial a la víctima en noviembre del año pasado, y la semana última decidió imputar a diez expolicías, la mayoría comisarios retirados, por crímenes de lesa humanidad que son imprescriptibles.
Entre los hoy imputados se encuentran los conocidos torturadores excomisarios Nicolás Lucilo Benítez, alias Kururu pire; Camilo Almada Morel, alias Sapriza; Juan Aniceto Martínez y Eusebio Torres Romero, entre otros. Los tres primeros cumplieron condenas de 25 años de cárcel por la desaparición de Mario Schaerer Prono. Por su parte, Torres Romero anexa una causa más a su prontuario porque ya estuvo procesado por el homicidio de los hermanos Rodolfo y Benjamín Ramírez Villalba. Además, este año el fiscal Santiago González Bibolini decidió imputarlo por los apremios físicos que sufrieron los presos políticos Carlos Ernesto Casco, Luis Alberto Casco y Teresa Dejesús Aguilera de Casco.
Según la fiscala Zayas, Domingo Guzmán Rolón Centurión pasó todo tipo de apremios físicos en el Departamento de Investigaciones de la Policía Nacional entre diciembre de 1976 y setiembre de 1977, cuando finalmente fue trasladado a la cárcel de Emboscada.
“Domingo Guzmán Rolón habría sido detenido en fecha 17 de octubre de 1976, en la ciudad de Puerto Pilcomayo (Argentina), al momento que intentó ingresar al país con un certificado falso a nombre de Jorge Antonio Zapattini Samaniego. En territorio argentino tras su detención fue llevado primeramente hasta un Destacamento de la Armada, luego a un Centro de Detención situado en Resistencia, para luego ser trasladado hasta un lugar denominado Monte 29 de Formosa. En fecha 2 de diciembre de 1976 fue llevado en la valijera de un vehículo hasta el Departamento de Investigaciones de la Capital, lugar donde permaneció detenido hasta el 1 de diciembre de 1977 cuando fue trasladado al Penal de Emboscada”, se desprende de la imputación por torturas.
La fiscala Zayas indica en su escrito que Guzmán Rolón fue sindicado, al igual que sus familiares, de pertenecer al movimiento de las Ligas Agrarias primeramente, y luego a la denominada OPM (Organización Primero de Marzo), motivo por el cual fueron perseguidos insistentemente por funcionarios del gobierno (policías y militares).
Debido a esa persecución, la víctima huyó a la Argentina, donde permaneció durante seis meses y trabajó como albañil. Retornó a Paraguay porque sus familiares eran perseguidos y cuando quiso volver al país vecino, cayó con el documento falso en 1976.
De esta forma, el “Operativo Cóndor” surtió efecto porque las autoridades argentinas comunicaron su detención. Hasta su último lugar de reclusión, en el regimiento denominado Monte 29 de Formosa, se había trasladado uno de los represores paraguayos hoy imputados. Se trata de Nicolás Lucilo Benítez, alias Kururu pire. Ya en la ciudad argentina Guzmán Rolón había sido víctima de torturas, en presencia del represor que lo fue a buscar. En ese lugar de reclusión utilizaron con él “la cama eléctrica, donde se lo desnudaba y se lo tiraba encima de la cama electrificada; le colocaban electrodos eléctricos en la boca, los pechos, las orejas y los testículos, graduando para hacer las descargas; lo golpeaban con manguera de goma o de plástico grueso, en ocasiones hasta con palo, para la sesión de tortura le eran vendados los ojos, también utilizaban la pileta”, según el escrito de imputación.
Nicolás Lucilo Benítez
Comisario retirado, alias Kururu pire. Habría torturado a Domingo Guzmán Rolón con el llamado “tejuruguái” –consistente en un látigo trenzado, redondo, con algunos botones trenzados–, además de sumergirlo en la pileta llena de excrementos, sangre y vómitos hasta perder el conocimiento. Tuvo varias condenas por violación de derechos humanos, una de ellas de 12 años y 6 meses por el homicidio de los hermanos Rodolfo y Benjamín Ramírez Villalba, y otra de 25 años por la muerte de Mario Schaerer Prono. Tiene pedido de arresto domiciliario por contar con 79 años.
Camilo Almada Morel
Comisario retirado, alias Sapriza. Habría empleado el mismo sistema de tortura que Nicolás Lucilo Benítez con la víctima. Sin embargo, le gustaba utilizar más el magneto eléctrico. Las torturas habrían sido sin vendarle los ojos, para lo cual lo llevaban hasta una pieza donde entraban hasta cuatro policías. Tuvo varias condenas por crímenes de lesa humanidad por torturas a presos políticos, la más conocida de 25 años por el homicidio de Mario Schaerer Prono. Actualmente está en libertad y con pedido de arresto domiciliario por tener 75 años.
Juan Aniceto Martínez
Comisario retirado que habría golpeado con cachiporra sin contemplación a Domingo Guzmán Rolón. En varias oportunidades habría colocado a su víctima con los pies atados hacia arriba para golpearlo fuerte con cachiporra en la planta de los pies hasta que no pueda caminar, asimismo le habría golpeado en los genitales. El mismo ya fue condenado a 25 años de pena privativa de libertad por la muerte de Mario Raúl Schaerer Prono, ocurrida en 1976. Con pedido de prisión preventiva de fiscalía por tener 65 años actualmente.
Eusebio Torres Romero
Comisario retirado que habría empleado el látigo, conocido como “tira lengua”, para torturar a la víctima. La frecuencia con que lo hacía era hasta que se caiga. Le hacía saltar en cuclillas y le pegaba hasta que no pueda resistir el dolor y si se caía le volvía a pegar. Asimismo, le habría infringido tortura psicológica. Ya enfrentó varios procesos penales. Uno de ellos tiene que ver con la desaparición de los hermanos Rodolfo y Benjamín Ramírez Villalba, y otro por torturas a Carlos Ernesto Casco, Luis Alberto Casco y Teresa Dejesús Aguilera de Casco. Se solicitó su arresto domiciliario por contar con 81 años.
Agustín Belotto Vouga
Comisario retirado, alias Chicho. Habría torturado a Domingo Guzmán Rolón golpeándolo con el látigo conocido como “tejuruguái”. Asimismo le habría pegado con rajas de madera. En 2008 fue beneficiado por la Sala Penal de la Corte con la reducción de una condena de 15 años a 7 años de cárcel por secuestro, privación de libertad, abuso de autoridad, torturas y por el homicidio del dirigente Carlos José Mancuello Bareiro. Al contar con 84 años de edad actualmente, el Ministerio Público pidió para él arresto domiciliario.
Manuel Alcaraz
Jubilado de la Policía Nacional que habría recibido a Domingo Guzmán Rolón el primer día de su detención en el Departamento de Investigaciones de la Policía Nacional de la capital, proveniente de Argentina. Le habría dado la primera sesión de tortura con garrote y la bienvenida con la comúnmente llamada “pileteada”, que consistía en sumergir medio cuerpo en excremento y vómitos hasta que pierda el conocimiento. El Ministerio Público pidió prisión preventiva para él atendiendo a que tiene actualmente 64 años.
Obdulio Argüello Brítez
Comisario retirado que habría pateado en el pecho a Domingo Guzmán Rolón cada vez que lo veía porque era su forma de saludar. También lo habría violentado físicamente con golpes utilizando cachiporra por puro placer e infringido tortura psicológica con amenazas de matar a toda su familia. Fue denunciado también por la desaparición de Derlis Villagra Arzamendia en 2009. Actualmente cuenta con 77 años y el Ministerio Público solicitó su arresto domiciliario.
Mario Flores Cáceres
Jubilado de la Policía Nacional, quien habría sido el efectivo policial que ingresaba cada tres días a Investigaciones de la Policía Nacional. Torturaba a Domingo Guzmán Rolón con sable y con látigo un total de cinco y seis veces por día. En todas las sesiones de tortura le decía que ya había matado al hermano y que luego continuaba él y que lo iban a matar a golpes. El Ministerio Público solicitó que el juzgado penal de garantías decrete su prisión preventiva, ya que cuenta actualmente con 64 años.
Felipe Nery Saldívar
Comisario retirado que habría torturado a Domingo Rolón utilizando el látigo y lo hacía cada vez que una persona nombraba que lo conocía. Se constituía hasta el Departamento de Investigaciones para preguntarle cómo conocía a tal o cual persona, y como la víctima le manifestaba que no conocía a la persona, era torturado. La frecuencia de los golpes era de 15 a 20 latigazos y lo hacía por la noche. Fue denunciado también por la desaparición de Derlis Villagra Arzamendia, en 2009. En la actualidad cuenta con 87 años y se pidió su arresto domiciliario.
Fortunato Lorenzo Laspina
Habría sido uno de los que también recibieron a Domingo Rolón en Investigaciones. Junto a Mario Alcaraz, Aniceto Martínez y Mario Flores, lo torturó por primera vez con golpes con garrote y la “pileteada”. Habría ejercido violencia física y psicológica al no dejarlo usar el baño, no le permitía higienizarse. La víctima tenía que hacer sus necesidades y no le permitía usar papel para limpiarse. Le habría hecho acostarse en el suelo cuando hacía frío y habría ejercido violencia sicológica. Tiene pedido de arresto domiciliario por contar con 72 años actualmente.
Arresto domiciliario por avanzada edad
La fiscala Liliana Zayas solicitó el arresto domiciliario de ocho de los diez expolicías imputados por las torturas que sufrió Domingo Guzmán Rolón, debido a que por la avanzada edad no se puede solicitar prisión preventiva.
Serán beneficiados por el artículo 238 del Código Procesal Penal, que establece limitaciones en cuanto a la aplicación de la prisión preventiva como medida cautelar respecto de las personas mayores de 70 años.
De esta forma, la agente pidió arresto domiciliario con control aleatorio de la Policía Nacional para Nicolás Lucilo Benítez Santacruz (79 años), Camilo Almada Morel (75), Eusebio Torres Romero (81), Agustín Belotto Vouga (84), Manuel Crescencio Alcaraz (74), Obdulio Argüello Brítez (77), Felipe Nery Saldívar (87) y Fortunato Lorenzo Laspina (72).
En tanto que para Mario Flores Cáceres (64) y Juan Aniceto Martínez Amarilla (66) la representante del Ministerio Público ordenó la detención y pidió prisión preventiva.
El juez penal de garantías que resultó sorteado, Paublino Escobar, citó a los imputados a la audiencia de imposición de medidas para el viernes 7 de julio, a partir de las 8:00.
Casi 700 torturadores y ninguno está preso
Rogelio Goiburú, hijo del desaparecido médico Agustín Goiburú y director de Memoria Histórica y Reparación, dijo que, según un informe de la Comisión de Verdad y Justicia, 697 personas fueron consideradas como represores de la dictadura stronista, de las cuales solo una ínfima parte resultó procesada. Actualmente aclaró que no hay ningún torturador preso.
“Sigue habiendo impunidad en nuestro país por miedo y corrupción. Los policías fueron unos pobres perejiles, mano sucia y barata, a quienes los militares enseñaron a reprimir y torturar”, expresó Goiburú.
Agregó que civiles particulares apoyaron estos crímenes, de la misma forma en que el Estado financió, pero nadie resultó procesado.
“Lastimosamente seguimos con una democracia tuerta, muda, de baja calidad, endeble en nuestro país, que tiende a copiar viejos errores y horrores”, alegó.
Sobre el nuevo proceso contra diez torturadores, de los cuales ocho no pueden ir a prisión, indicó que la historia que van a estudiar en los colegios se escribe en el Poder Judicial, por lo que cada proceso es auspicioso y vale la pena para conocer a los represores.
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