Ejemplar condena por pornografía infantil

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Veinte años de prisión y diez años de medidas de seguridad es la condena establecida para los convictos Jorge Abel Pereira y Feliciano López López por pornografía relativa a niños y adolescentes y coacción sexual. Durante el juicio que concluyó la semana pasada, quedó al descubierto la tenebrosa trama urdida desde los barrotes de la Penitenciaría Nacional de Tacumbú, producto de mentes criminales amparadas por la corrupción y el descalabro imperantes en los mecanismos de control. Si bien los autores materiales han sido condenados, falta determinar y sancionar a los funcionarios que posibilitaron la comisión del crimen.

El caso estuvo a cargo del Tribunal de Sentencia presidido por Juan Carlos Zárate e integrado por María Esther Fleitas y Gustavo Santander. En ocasión de explicar la condena impuesta, Zárate destacó la contundencia de las pruebas ofrecidas, en especial los videos de la violación, donde se ve a las víctimas en estado de inconsciencia, a raíz de las bebidas que fueron obligadas a consumir por sus agresores.

Pruebas producidas en el juicio demostraron que amparado en la “inmunidad” que le daba la función de coordinador de Estudios Bíblicos del pabellón Libertad (evangélico), Jorge Abel Pereira evadía cateos y controles de horario y gozaba, además, de libre acceso a internet.

A diferencia de los demás internos que eligieron estudiar a distancia, para lo cual acudían a la biblioteca, Pereira lo hacía desde las instalaciones del pabellón Libertad.

Lo que en el juicio se descubrió es que la brecha utilizada con el supuesto fin de estudiar Derecho, fue aprovechada para instalarse en las redes sociales donde inició contacto con numerosas mujeres, entre ellas varias menores de edad, hasta que logró embaucar a una adolescente de 15 años, en junio del 2010.

Para el efecto, Pereira se hizo pasar por una mujer (Sandra Almada) y luego de entablar amistad, la persuadió de que le enviara fotos para un supuesto trabajo como modelo.

En un determinado momento, Pereira –siempre caracterizado como Sandra Almada– le pide a la adolescente a modo de favor que le visitara a su supuesto hermano en la penitenciaría, con motivo de su cumpleaños, porque ella no podía irse y él estaba preso supuestamente por defenderle a ella. El supuesto hermano era él mismo.

La insistencia de la supuesta amiga, sumada a la ilusión de conseguir trabajo, terminó por persuadir a la adolescente.

“Ingresa a la penitenciaría, contacta por primera vez con Jorge Abel Pereira Colmán, la víctima relata que todo le fue facilitado por los guardiacárceles, que cuando ella ingresó, los guardias ya le estaban esperando, ya sabían que se iba, nuevamente este le muestra que tiene todos los datos con respecto a ella, porque claro todo lo que ella le envió a su amiga Sandra, le envió a Jorge Abel Pereira Colmán. Tenía su currículum, los antecedentes familiares, dónde estudiaba, todos los datos que ella envió a Sandra los tenía Abel, porque a él le estaba enviando, también le exhibe las fotos y luego la obliga a tener relaciones sexuales con él. Es aquí donde se puede percibir, en el proceso de investigación, que él estaba asociado con otra persona que era Feliciano López López, pues el sitio era controlado por Feliciano en el Pabellón 4, en donde se producía el abuso sexual, la coacción sexual y donde se filmaba ese acto sexual por el otro y viceversa, cuando Jorge Abel Pereira tenía relaciones sexuales con la víctima, filmaba Feliciano López López y cuando Feliciano López López tenía relación sexual con la víctima filmaba Jorge Abel Pereira Colmán”, relata la acusación.

A partir de ahí, el video fue utilizado para coaccionar a la víctima a un nuevo encuentro, al que acudió en compañía de su hermana de 17 años, que corrió la misma suerte.

Violación, rapto y amenazas

En juicio, se evidenció que las filmaciones del acto sexual fueron utilizadas como herramienta de coacción, exhibidas en el penal e incluso enviadas al colegio de la víctima en un cd. A continuación, el relato:

“Ante esta situación de desesperación por las reiteradas amenazas que sufría la adolescente y cuyas amenazas eran enviadas tanto por el messenger, como por el orkut y por teléfono, las amenazas eran del tono siguiente: “no solo publicare las fotos, sino que asesinaré a tu madre”, diciéndole qué hora salía ella para ir al mercado, pues los padres de la víctima tienen una despensa, sabían la hora que la mamá salía para ir al mercado, le decían que iban a hacer lo mismo que a ella con su hermanita menor que estaba en el colegio, diciéndole incluso el color de la ropa que llevaba ese día.

El tono de las amenazas era lo suficientemente creíble para las adolescentes como para someterse a las exigencias de estos dos criminales. Ante esa situación la adolescente conversa con su hermana mayor (17 años), le cuenta lo que le está ocurriendo y la hermana contacta a través del correo de la adolescente y contesta ella una de las amenazas a Jorge Abel Pereira, diciéndole que ella se iría hasta la penitenciaría y que le entregue las fotos o que le va a denunciar; se va esta niña hasta la penitenciaría pensando que iba a resolver el problema de su hermana y es sometida sexualmente por ambos acusados, lo cual está también registrado en las filmaciones que fueron realizadas.

En el caso de la adolescente (de 17 años), se podrá notar al momento de que se exhiban las evidencias, que ella estaba absolutamente narcotizada en el momento en que fue coaccionada sexualmente. En ese día según el relato de la víctima, ella salió de la penitenciaría fuera del horario normal de salida, pasada las 7 de la noche. En otra oportunidad, fue alzada por la fuerza en la vía pública en un vehículo particular y llevada hasta la penitenciaría, donde nuevamente fue sometida sexualmente y fue filmada”.

Pruebas son abundantes y contundentes

El Tribunal de Sentencia integrado por Juan Carlos Zárate (presidente), Gustavo Santander y María Esther Fleitas concluyó que las pruebas presentadas en juicio descartan la veracidad de la versión de los reclusos Jorge Abel Pereira y Feliciano López López, quienes alegaron que mantuvieron relaciones con las víctimas a cambio de dinero. A continuación, transcribimos parcialmente la conclusión del colegiado.

“Los medios probatorios, hasta aquí valorados, adquieren credibilidad y la eficacia probatoria de los mismos son irrefutables. El abundante caudal probatorio de cargo es abrumador y que forman la convicción del Tribunal respecto a los hechos que acreditó en juicio de forma armónica y conjunta de estas pruebas”.

“En el caso que nos ocupa juzgar hemos tenido una contundencia probatoria notable, que nos ha llevado a la convicción plena y a la certeza positiva de que los hechos ocurrieron de la forma en que este Colegiado de Mérito estimó acreditados en el debate.

Resulta por demás abrumador todo el caudal probatorio demostrado en juicio, la existencia de los abusos sexuales de las que fueron víctimas de manera continua y sistemática las adolescentes por parte de los acusados Jorge Abel Pereira Colmán y Feliciano López López, en diversas y reiteradas ocasiones ha sido contundente, pues la profunda inmoralidad de los actos sexuales bajo amenaza a la que era sometida (la adolescente) de manera sistemática como también el acto de sometimiento sexual gravemente ultrajante de la hermana, siendo todos estos hechos plenamente probados”.

“El Tribunal por unanimidad concluye que efectivamente, se ha constatado la participación en dos de los tres hechos punibles acusados, los elementos probatorios ingresados en el juicio, demuestran la relación causal existente en grado de coautoría de los acusados, pues cada uno de los mismos ha contribuido aportes distintos para la realización de los hechos punibles previstos en los Art. 140 y 128 del C.P., pues cada uno de ellos ha “obrado de acuerdo con el otro de manera tal que, mediante su aporte al hecho “han compartido” con el otro el dominio sobre su realización, siendo con las consiguientes responsabilidades en los hechos, pues quedó probado en juicio que Jorge Abel Pereira creó varios perfiles de diferentes roles conforme a la personalidad que precisaba para seducir, coaccionar y amenazar a las adolescentes, así como todo el equipo informático para la producción, digitalización y distribución de las imágenes deleznables, y por su parte Feliciano López López proporcionó el lugar donde se producían las violaciones a las víctimas y participaba de las mismas, inclusive las filmaba y fotografiaba, todo ello nos lleva a concluir con certeza que los acusados han participado en los hechos punibles de coacción sexual y pornografía relativa a niños y adolescentes pues tuvieron en todo momento el dominio del hecho, pudiendo desistir de su accionar y a pesar de ello, han continuado con el mismo para concluir con el resultado del abuso sexual y de pornografía infantil resultando víctimas adolescentes”.

“Perra, vas a faltar el jueves y vas a venir”

En su declaración en juicio, la adolescente embaucada por el reo Jorge Abel Pereira relató el infierno vivido tras aceptar a una desconocida en internet, Sandra Almada, que resultó ser Pereira. Tras la violación en la cárcel, siguió la extorsión y las amenazas, realizadas a nombre de un supuesto Rodríguez.

“Ellos comenzaban a llamar a nuestros colegios, llamaron al colegio de mi hermana y dijeron que le vieron tomando en un lugar con el uniforme y todo y era Rodríguez y mis papás sabían. Al día siguiente llamaron a mi colegio y cuando eso ya no hacíamos caso a nada, yo estaba en clases de matemáticas y llega la coordinadora de mi colegio y me dice: “tu tío me llamó a mi celular y dice que quiere hablar contigo porque un familiar tuyo se accidentó” y ahí automáticamente pensé que era el supuesto Rodríguez, entonces “profe, yo no creo que sea mi tío”, le dije. “¿Por qué mamita, andá contestá y ve quién es”. Me fui y era en el celular de mi coordinadora, me sorprendió porque consiguieron hasta el celular de mi coordinadora, su número. Entonces estaban dos chicas, de segundo año, yo en ese momento estaba en el primer año de la media”, contó la víctima al tribunal.

“Le dije que me deje en paz y me empieza a amenazar: “Perra vas a faltar el jueves a tu colegio y vas a venir a hacer el video que te falta”. Yo le dije dejame en paz, yo no voy a hacer nada, dejame en paz, ya no voy a hacer más nada”. Llamé la atención de las chicas, me miraron, qué te pasa me dijeron, les dije no les puedo contar y empecé a llorar pero no les puedo contar les dije, me voy y por lo visto llamó de nuevo y ellos le dijeron a mi coordinadora, algo le pasa, estaba muy nerviosa, en lo que la coordinadora contesta y graba. Le dice “vas a venir a la plaza Uruguaya a encontrarte conmigo para hacer los videos”. ¿Qué videos? le dice ella. Ahí se dio cuenta la persona que no era yo la que estaba hablando y se corta y la coordinadora me llama y se da cuenta de que algo está pasando”.

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