Jueces alientan la delincuencia con sus fallos

La captura del conocido asaltante Gabriel de los Santos Rojas (47), materializada el viernes último tras una persecución y balacera en San Lorenzo, dejó al descubierto una vez más la sugestiva permisividad de nuestro sistema judicial. Irónicamente, el criminal había recuperado su libertad solo cuatro días antes, gracias a un llamativo fallo del juez Hugo Sosa Pasmor, quien no consideró el extenso prontuario delictivo del sospechoso. Rojas fue recapturado, coincidentemente, un año después de que cayera preso por el asalto a la casa del diputado liberal Pedro González, pero nuevamente ya estaba operando.

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Gabriel de los Santos Rojas fue detenido en Calle’i, luego de que la Policía rodeara su aguantadero, que fue localizado a raíz de las pistas que dejaba tras una serie de atracos que perpetró al salir de prisión.

Rojas abandonó la cárcel de Tacumbú el lunes último, gracias a un sugestivo fallo del juez Hugo Sosa Pasmor, aunque a pedido de la misma fiscala del caso, Sonia Pereira.

El magistrado accedió a una solicitud planteada por la defensa y solamente le impuso a cambio de su libertad la reparación del daño particular ocasionado a la víctima, consistente en 24 millones de guaraníes.

Es con relación al asalto a la casa del diputado liberal Pedro González, ocurrido el 10 de abril de 2012 en el barrio Herrera de Asunción.

De los Santos Rojas fue plenamente identificado por el legislador, pero pese a ello permaneció menos de un año encerrado, hasta que fue beneficiado por el juez Sosa Pasmor y nuevamente salió a delinquir.

La liberación del delincuente, quien registra nada menos que nueve entradas anteriores a la penitenciaría, fue muy cuestionada por las autoridades policiales, que dijeron haber hecho un enorme sacrificio para rastrearlo, localizarlo y capturarlo, pero que de nada sirven estas acciones cuando los magistrados conceden este tipo de medidas a peligrosos maleantes, según la queja de los uniformados.

“Este tipo de medidas que conceden los jueces a veces golpean la moral de los policías. En este caso incluso es peor, porque el beneficiado reincidió solo cuatro días después de su liberación”, comentó un uniformado.

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