La rebelión de los adolescentes del Centro Educativo de Ciudad del Este tuvo derivación fatal. La víctima fue identificada con las siglas B.S., de 17 años.
El joven fue trasladado desde el este del país hasta el Centro Nacional de Quemaduras y Cirugías Reconstructivas (Cenquer), donde permaneció internado y cuyo fallecimiento se confirmó a las 10:30 del jueves, como consecuencia de las graves quemaduras en el cuerpo y las vías respiratorias, informó el doctor Luis Amarilla, director médico del nosocomio.
De acuerdo con el informe médico, el menor de edad sufrió una falla sistémica causada por las quemaduras en sus vías respiratorias; de la misma forma presentaba quemaduras severas de segundo y tercer grado en prácticamente el 80 por ciento del cuerpo.
Al igual que el ahora fallecido, otros cuatro jóvenes también se encontraban en delicado estado en terapia intensiva y con respiradores, pues sufrieron quemaduras en las vías respiratorias, mientras que otros seis, que también fueron trasladados al Centro Nacional de Quemaduras, estaban en mejores condiciones.
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Todos forman parte del grupo de reclusos del centro educativo que resultaron heridos en un amotinamiento en el que quemaron colchones en un pabellón del recinto penitenciario, ubicado en el Kilómetro 9 “Acaray” de Ciudad del Este.
Las llamas se propagaron y causaron también importantes daños al edificio.
Cambio o traslados
Fueron 25 internos, del total de 57 jóvenes que están en situación de encierro en aquel centro, los que realizaron un amotinamiento y además quemaron varios colchones el miércoles pasado, manifestándose así en contra de ciertos hechos.
En un primer momento se manejó la información de que lo hicieron para evitar que ingresen los guardias al lugar y se lleven a tres reos para trasladarlos al centro educativo de Coronel Oviedo.
Otro hecho que pudo haber generado la molestia de los adolescentes fue el cambio del jefe de seguridad, quien fue denunciado y ahora está siendo investigado por supuestos maltratos a los internos.
Otros siniestros fatales
El 15 de diciembre de 2001, en la penitenciaría regional de Ciudad del Este, se registró un incendio que dejó como saldo 24 personas fallecidas y 200 reclusos heridos.
El 25 de julio de ese mismo año, murieron 12 adolescentes que estaban recluidos en el entonces correccional “Panchito López”, que se hallaba en el barrio Tacumbú. Otros 40 jóvenes resultaron heridos.
En dicha ocasión, los reclusos quemaron colchones en protesta por las condiciones infrahumanas en las que estaban encerrados.
¿Por qué escapan?
“Existe todo un problema de fondo por el que los menores llegan a fugarse del recinto”, declaró Orlando Castillo, director del Servicio Nacional de Atención al Adolescente Infractor (Senaai) del Ministerio de Justicia.
En tal sentido señaló que los adolescentes, en la mayoría de los casos no reciben una frecuente visita por parte de sus familiares, porque a los mismos “les resulta difícil trasladarse por el sustento diario”, debido a que en muchos caso son de escasos recursos.
Castillo manifestó además que “no es que estos adolescentes busquen escapar por escapar”, sino que detrás de todo hay ciertos aspectos que se deben tener en cuenta para juzgar la acción que llevan a cabo.
El principal punto “es la falta de relacionamiento familiar lo que les lleva a tomar la decisión de escapar”, dijo.
Como una de las formas de combatir esa “determinación” brindan facilidades a los adolescentes para que se comuniquen con su familia por lo menos telefónicamente, “pero no es lo mismo hablar por teléfono que verle la cara, hablar con ellos, que le agarren de la mano o darle un beso a su mamá. Son pequeños gestos que cambian muchísimo la situación del adolescente frente a la condición penal por la que atraviesa. Eso es lo que buscan, ese contacto humano, contacto familiar”, comentó el director del Senaai.
“Entonces cuando las familias no van a visitarlos, entran en un estado de desesperación, no es que quieran no cumplir con su sanción penal, sino que al mismo tiempo buscan cumplir con su sanción penal y con su familia y les crea un conflicto”, expresó Castillo.
Recluidos
De acuerdo con datos proporcionados por el Ministerio de Justicia, actualmente son 303 adolescentes los que forman parte del sistema en todo el país.
El mayor número de reclusos se encuentra en el Centro Educativo de Itauguá, donde se registran en total 136 adolescentes que se encuentran en contexto de encierro.
