Una ciudad pacífica que creció en los últimos años con locales comerciales de primer nivel.
Atractiva por su ubicación geográfica, con una frontera que permite llegar a Brasil con solo cruzar la calle.
Sin embargo, ese lugar tan bonito es un territorio liberado en la práctica en cuanto a seguridad se refiere. El Estado está presente, pero solo a los efectos de fachada.
Ocurre que hace décadas grupos de mafiosos eligieron esa zona, por la frontera seca y por la impunidad que reina tanto del lado paraguayo como brasileño.
Por décadas fueron rotando los “jefes” que por lo general residen del lado brasileño, pero operan en nuestro país.
El tráfico de drogas y el de armas son los principales negocios. Esto ya había sido denunciado en 1991 por el periodista Santiago Leguizamón. Lo asesinaron sin piedad para que se entienda que en esa zona de este tipo de temas no se habla.
Hace algunos años comenzó a sonar el nombre de Rafaat Toumani. Tal vez desconocido en gran parte del país, pero muy conocido y hasta temido en Pedro Juan Caballero.
Condenado por la justicia brasileña, pero, contradictoriamente, sin orden de captura.
Su nombre cobró mucha fuerza cuando Ezequiel de Souza, un supuesto narcotraficante que en estos momentos afronta un juicio oral y público, les dijo a los senadores Arnoldo Wiens y Arnaldo Giuzzio, así como también al número 1 antidrogas Luis Rojas, que Rafaat tenía compradas a todas las autoridades de la zona.
Todo quedó en lo anecdótico porque nunca se lo quiso investigar. El nombre de Rafaat saltó al tapete el pasado 7 de marzo cuando intentaron atentar contra él con un camión blindado, en cuyo interior había un fusil antiaéreo.
Rafaat repelió el ataque con sus hombres. Llamativamente, al día siguiente se encontró un arsenal en una casa de Villa Aurelia, de donde supuestamente salió el arma para matar al empresario de frontera.
La sospecha fue que el propio Rafaat dio las coordenadas a la Senad.
Se evidenciaba una guerra de grupos de narcos tras el atentado contra Rafaat. Se estima que luego de ese hecho se registró una veintena de asesinatos no aclarados entre Pedro Juan y Ponta Porã. Terminaron asesinando a Rafaat en un operativo comando que se realizó en pleno microcentro de Pedro Juan. El más aparatoso que se registró en esa ciudad.
La mafia mostró que maneja la ciudad. Si el Gobierno no se quiere dar por enterado, todo seguirá igual, y tarde serán los lamentos...
ocaceres@abc.com.py
