Uno de los casos sucedió el 27 de abril pasado, cuando un hombre de 26 años recibió una llamada de la línea Tigo 0984-289-829 de parte de una persona que se hizo pasar por Manuel Cristaldo Mieres, quien le pidió G. 50.000.000.
El supuesto “Cristaldo Mieres” le exigió la citada suma de dinero, porque caso contrario mataría a él y a su familia. Esto fue denunciado en la comisaría de Vallemí, departamento de Concepción.
Otro peculiar caso sucedió el 26 de abril pasado, cuando una mujer recibió una llamada de una línea baja, donde un hombre se presentó como funcionario de la Copaco Central y que necesitaba sus datos personales para realizar ajustes de la línea de internet en la zona. Ella accedió sin problema al pedido.
Al día siguiente recibió una llamada del 0975- 279-045 con el mismo acento de la persona que se hizo pasar por funcionario de Copaco. El hombre se hizo pasar por integrante del EPP y le dijo que “tiene un hijo y una hermosa nena”. Finalmente le solicitó G. 10.000.000.
En algunas denuncias las víctimas reconocieron que giraron dinero a través de una telefónica, mientras que otros se percataron del engaño.
Bloqueador
En ninguna penitenciaría del Paraguay está permitido que un recluso tenga un teléfono celular consigo.
Esta normativa es de difícil control porque los familiares o los guardias se las ingenian en entregar los aparatos a los presos.
Con los teléfonos por lo general engañan a incautos, enviándoles mensajes de textos donde se presentan como una empresa que regala premios, a cambio de saldo para celulares.
Incluso algunos más pillos buscan en internet anuncios de venta de inmuebles o casas y hacen creer al vendedor que están interesados. Cuando se está por concretar la transacción inventan una urgencia y que necesitan dinero prestado que puede ser enviado a través de giros Tigo.
