El choque entre ambas embarcaciones se produjo cerca de las 15:35, cuando la nave argentina “Polaris” subía por el río Paraguay en dirección hacia Villeta y transportaba 17.000 litros de nafta súper.
De acuerdo a las investigaciones, el buque-motor argentino se atravesó delante de un convoy con 16 barcazas y el remolcador “Cavalier VII”, que tenía preferencia de paso. Esta falta de coordinación entre los tripulantes de ambas embarcaciones derivó en la grave colisión.
La embarcación argentina se llevó la peor parte del percance, ya que a causa del violento choque estalló un incendio que invadió la popa de la nave siniestrada. Al perder el control de las llamas, los tripulantes optaron por arrojarse al río, ante el riesgo potencial de una explosión.
El “BM Polaris” quedó a la deriva. Antes de abandonar el barco, los oficiales comunicaron por la red radial de emergencia que la embarcación quedaba a la deriva, mientras la nave se desplazaba aguas abajo siguiendo la corriente del río.
Los tripulantes, mientras tanto, intentaban ganar a nado la orilla. Algunos de ellos lograron arrimarse a camalotes, extremando sus esfuerzos para no morir ahogados.
“Del susto, me tiré al agua sin salvavidas, solo con jeans y zapatilla, todo por tratar de sobrevivir”, comentó Mario José Ortiz, uno de los tripulantes del buque-motor que salió con vida de la tragedia.
“Tragué mucha agua mezclada con nafta. De a poco empecé a marearme y quedarme sin fuerzas en el agua. Me sentía morir”, recordó el baqueano.
“Ya me resigné a morir, porque el fuego avanzaba y parecía que todo iba a explotar. Pensé que no me iban a encontrar entre los camalotes. Recuerdo que miré a Dios, miré al cielo y suspiré. Pero en ese momento ocurrió un milagro. ‘¡Acá estoy, acá estoy!’, grité hasta que me vieron y me rescataron prácticamente inconsciente”, concluyó finalmente su testimonio.
Tercer barco afectado
Los ocupantes de una pequeña embarcación denominada “Alberto” observaron el accidente naviero y se acercaron al sitio. Pero el combustible altamente volátil por evaporación cubrió el área del siniestro.
La pequeña nave llegó hasta las cercanías del lugar y la chispa de su motor causó una tremenda explosión. Sus ocupantes Mariano Urbieta y Adriana Vergara Almada, ambos de nacionalidad paraguaya, desaparecieron en el acto.
De los 17 tripulantes que iban en el buque-motor “Polaris”, 15 pudieron alcanzar la orilla a nado. Rescatistas de la Fuerza Aérea Paraguaya y del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Paraguay (CBVP) fueron desplegados en el sector, junto con dos patrulleras y un helicóptero de la Armada Nacional, para sofocar el incendio en la nave argentina.
Así también se dispuso la búsqueda de los desaparecidos, en coordinación con las Prefecturas de Paraguay y Argentina.
Muertos
En el percance fluvial perdieron la vida dos de los tripulantes del “Polaris”, el lanchero del “Alberto” y una mujer que lo acompañaba.
Los fallecidos fueron el baqueano Óscar Sánchez y el aprendiz Ramón Ojeda, ambos de nacionalidad argentina, el lanchero paraguayo Mariano Urbieta (62) y la comerciante Adriana Vergara Almada (42).
Sus cadáveres fueron rescatados del río semanas después de la tragedia en diferentes sitios, luego de una intensa búsqueda.
Algunos de los sobrevivientes argentinos denunciaron la falta de señalización en el río Paraguay. Aclararon que no fue el motivo principal del accidente naviero, pero que sí fue un detonante.
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