El férreo entrenamiento al que se somete durante los siete días de la semana no solo la ha conducido a ser la máxima referente paraguaya en remo y finalista mundial sub-23 para los JJ. OO. de Río 2016, sino también a ganarse el respeto y la admiración de todo un país, que se aferra a la ilusión de alcanzar una medalla en este evento multidisciplinario internacional.
¿Cómo se dio tu incursión en esta área?
Siendo muy pequeña, me di cuenta de que necesitaba hacer deportes; tenía demasiada energía. Los días de educación física eran mis preferidos en la escuela primaria.
¿Por qué remo?
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
Es un deporte maravilloso que, una vez que lo descubrís, te vuelve fanático y es adictivo. El contacto con el agua y la naturaleza te ayuda a encontrarte contigo misma y, al mismo tiempo, transmite paz. Es un campo sumamente exigente que combina fuerza y resistencia. En una carrera –que, por lo general, suele ser muy dolorosa–, el sentimiento de llevar la bandera paraguaya a lo más alto del podio no tiene precio.
¿Cuándo decidiste dirigirlo al plano profesional?
Aprendí a remar hace 13 años, pero no llamaría “deporte profesional” al remo; aún no existen torneos que dejen ganancias monetarias, pero personalmente lo encaro como una profesión. Me dedico a ello al 100 %, y recibo apoyo del Gobierno y el Comité Olímpico Paraguayo a través de becas, pasajes para asistir a las competencias, además de apoyo multidisciplinario (nutricionista, sicólogo, fisioterapeuta, médicos, entre otros). En el 2006, cuando gané mi primera medalla de oro sudamericana con 16 años, decidí tomarlo mucho más en serio, a practicar con más empeño y soñar con competir a nivel mundial.
¿Cuántas horas diarias destinás al entrenamiento?
De seis a siete horas, durante los siete días de la semana.
¿Qué satisfacciones te brinda esta disciplina?
Una de las cosas más lindas que me ha dado este deporte son los amigos que tengo alrededor del mundo, y sé que son los mejores porque son amigos desinteresados, verdaderos. Además, ver que el durísimo trabajo sostenido a lo largo de meses y años de entrenamiento haya dado resultados es la mejor sensación que se puede vivir; te hace volar mentalmente. No hay cosa que no se pueda alcanzar con esfuerzo y sacrificio necesarios.
¿Qué otro tipo de deporte practicás?
Desde que me dedico seriamente al remo, dejé de lado cualquier otra disciplina deportiva, ya que necesito de mi máximo empeño, aunque llegué a practicar básquet, muy a pesar de la altura que tengo (risas).
¿Cómo fusionás tu rutina de ejercicios con los estudios?
Como estudiante y deportista, mi adolescencia fue bastante complicada. La institución en la cual estudié –el Colegio Experimental Paraguay Brasil (CEPB)–, y a la cual le debo muchísimo, era y continúa siendo una de las más exigentes de nuestro país en términos académicos. Se toman exámenes todos los meses y el promedio mínimo es 8. Realmente, mis últimos años en el colegio fueron los más difíciles hasta ahora.
¿Cómo es ser deportista en el Paraguay? ¿Existen los recursos para profesionalizarlo?
Es realmente complejo. A pesar de haber progresado enormemente en los últimos años con la aprobación de la Ley del Deporte, el dinero no lo es todo ni hace campeones. Es sumamente sacrificado levantarse, por ejemplo, todos los domingos a las 6:00 para andar en bicicleta, y los que salen ebrios de alguna fiesta te griten y falten el respeto. Cuesta enfrentarse no solo al entrenamiento fuerte día tras día, sino también a la cultura arraigada. Es frustrante. Me tocó tener que salir del país en busca de nuevos horizontes y que, al volver, te nieguen un bote o buen material de competencia. Es agotador seguir adelante y firme en las metas trazadas, y luchar contra dirigentes o exatletas frustrados que no quieren tenderte una mano. Es muy decepcionante permanecer por meses o años en el extranjero, regresar y no encontrar el nivel de apoyo requerido; darte cuenta de que afuera te brindan más sostén. Con becas no se soluciona todo; se necesitan desarrollo, trabajo de base y semilleros, más leyes que incentiven al deporte, más atletas y practicantes. Para conseguir campeones olímpicos, se trabaja –por lo menos– de 15 a 20 años.
¿Cuáles son tus metas dentro del ámbito deportivo?
A largo plazo, llegar a una medalla olímpica para mi país. La mayoría de las personas comienza a remar a partir de los 15 o 20 años; es decir, a los 30 o 35 es la edad ideal para esta disciplina. Cuando la deje, quiero ejercer mi profesión: Fonoaudiología, una carrera hermosa y envolvente. Por de pronto, este año quiero romper en los Juegos Olímpicos, desempeñar mi mejor papel y poder hacer top 10 en el posterior mundial sénior. Para ello, necesito muchísima dedicación.
Su entusiasta espíritu y templanza hacen de ella una firme promesa para el deporte nacional. Abocada de lleno a su preparación física, espera consagrarse en Río 2016.
Gabriela Mosqueira
Cursa el segundo año de Fonoaudiología en la Universidad Veiga de Almeida, en Barra da Tijuca, Río de Janeiro, Brasil. Desde hace algunos años es la mejor deportista de remo en el Paraguay y representará al país en los Juegos Olímpicos Río 2016.
Camino a Río 2016
A celebrarse en la ciudad de Río de Janeiro, Brasil, entre el 5 y el 21 de agosto próximos, estos JJ. OO. serán los primeros en disputarse en América del Sur. Conforme con las estimaciones, se aguarda la participación de, al menos, 10.000 atletas, provenientes de 206 comités olímpicos distintos. Estos protagonizarán 306 eventos en 28 deportes diferentes.
El Paraguay también concurrirá a la cita y, además de Gabriela Mosqueira, de momento han clasificado Arturo Rivarola, en remo; Derlis Ayala y Carmen Martínez, en atletismo; Julieta Granada y Fabrizio Zanotti, en golf. Se prevé que, al menos, otros cuatro compatriotas se sumen a esta lista.
Texto Nadia Cano || nadia.cano@abc.com.py
Fotos Arcenio Acuña, gentileza
