Frutas en ayunas

Cuenta con múltiples beneficios; sin embargo, debido a una inadecuada ingesta, el cuerpo no asimila efectivamente sus nutrientes. ¿Sabe en qué momento debe consumirlas? Siempre con el estómago vacío o bien alejadas de las comidas, nunca después de ellas.

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Generalmente, acostumbramos elegir una fruta como postre. Nada más errado, ya que no se aprovechan las sustancias naturales enriquecedoras que ella nos podría aportar. La explicación es simple: la fruta se digiere en apenas treinta minutos, es decir, requiere un mínimo de tiempo y devuelve el máximo de retorno; y no es digerida en el estómago, sino en el intestino delgado. Como la fruta es principalmente fructosa (se transforma rápidamente en glucosa), además contiene entre 90 y 95 % de agua, esto significa que limpia y alimenta el organismo al mismo tiempo.

Al respecto, el licenciado en Nutrición Alejandro Argüello explica que es un desacierto consumir fruta como postre, después del almuerzo o la cena, ya que así se demoraría por lo menos una hora y media en digerirla. Por lo tanto, si se come junto con otras comidas, la fruta, en lugar de pasar al intestino en el tiempo que podría hacerlo, se quedará en el estómago con el resto hasta que se digiera por completo el bolo alimenticio.

Como ejemplo claro de esto comentó que cuando se consume una comida seguida de una rebanada de manzana, naranja o durazno como postre, se demora el aporte de sus nutrientes, no se digiere rápidamente; por el contrario, la fruta comienza a fermentar, descomponerse y provocar una sensación de hinchazón, flatulencia y gases.

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El mejor momento

Argüello recomienda ingerir solo frutas frescas o jugos recién exprimidos o elaborados en el momento; la mejor hora es al levantarse, en el desayuno o durante el día, pero bien alejados de las comidas, ya que cuanto más tiempo permanezcan en el cuerpo, será mayor la posibilidad de limpiarlo.

"Es fundamental evitar los jugos envasados, frutas en conserva o secas deshidratadas, porque aportan demasiados azúcares, y sin importar lo que diga en la etiqueta, ocasionan diabetes; sin embargo, es preferible elegir comer una fruta antes que beber el jugo", enfatiza Argüello.

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Los beneficios que presentan son innumerables: los frutos aportan dosis de vitalidad, además de dar un buen gusto al paladar. Igualmente son una fuente de energía instantánea y tienen el poder de estimular los sentidos.

Otro de los beneficios que aportan es que ayudan a limpiar el sistema digestivo inmediatamente después de ser consumidas. Nos protegen contra las enfermedades del corazón, evitan que la sangre se espese y obstruya las arterias. Es el único alimento que fortalece el cerebro.

Se dice que aproximadamente por cada 100 g de fruta, consumimos 80 a 90 g de agua, por lo que ayuda a la hidratación, sin descartar la importancia de los ocho vasos de agua diariamente. Desde el hogar, se debe inculcar una dieta basada en frutas, verduras y jugos naturales.

Si usted comienza a cambiar de hábitos, en alrededor de quince días verá la diferencia; cada día iniciará con más vitalidad y energía, y su aspecto cambiará radicalmente.

Aportes de las frutas

La manzana es buena antioxidante, también ayuda a disminuir el riesgo de cáncer de colon y ataques del corazón. La naranja protege contra los resfríos, previene la formación de piedras en los riñones y mantiene el nivel de colesterol bajo.

La sandía está compuesta de 92 % de agua, es rica en vitamina C y potasio. Entre todas las frutas, la guayaba y el mamón son los que aportan mayor cantidad de vitamina C, además de prevenir el estreñimiento. La piña es esencial contra el cáncer y la obesidad, ya que produce una sensación de saciedad y se logra comer menos.

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