Moderna

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Una nueva estética introdujo cambios en la fisonomía tradicional de Areguá con esta moderna vivienda que es una obra de arte, sin desvincularse de la naturaleza; muy por el contrario, crea simbiosis con el entorno.

El diseño de esta residencia desafía, se eleva y quiebra los esquemas. Construida en Areguá, las paredes buscan alcanzar las alturas y las columnas transgreden el espacio, soportando el volumen y adornando la fachada. La edificación se confunde con la vegetación; el jardín, el agua y las piedras se fusionan con estructuras decorativas que agregan metal en los perfiles. Las rocas, que también forman un conjunto armónico, junto a un ambiente que se muestra constante y efusivo, se incorporan a estas plataformas con gajos de enredaderas florecidas, que solo dejan espacio para los puentes, las terrazas y los accesos.

Adosada a la naturaleza

•1 La obra del Arq. Carlos Colombino contrasta las líneas geométricas rectas y oblicuas con las hojas y los pétalos de las trepadoras. El diseño es arte y la obra es un regalo que se fusiona con el paisaje e instintivamente la mirada sigue la línea hacia el cielo. Los cristales en las aberturas permiten ver el amplio terreno y las líneas interactúan con formas que desafían la imaginación. •2 Un estanque bordeado de piedras calizas reproduce la copa de los árboles en su superficie; en una terraza resguardada con una baranda metálica prosigue esta fusión de espacios al aire libre bajo una sombra refrescante. Es un nexo entre espacios habitados y los que están abiertos al sol. •3 Un pasaje o puente, que simula un túnel a la sombra de árboles y espesa floresta, comunica al patio y la casa, y da la bienvenida al hogar. Este sector poblado de especies vivas aísla efectivamente los interiores del calor. •4 Césped y vegetación, de todos los niveles, hacen que la casa aparezca dibujada entre las hojas. Un sector vacío y libre es uno de los más llamativos. La obra es fantástica, ideal para que la vean también los estudiantes de Arquitectura, reconozcan un antes y un después, una decisión que cambió para siempre la fisonomía de una ciudad acostumbrada a las casas centenarias. Qué placer es encontrar un toque de modernidad, vivir aquí lejos de los ruidos, cerca del lago Ypacaraí, y recuperar la vida serena de la ciudad balnearia, un rincón de artistas y soñadores.